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Vinícius le niega el saludo al Bernabéu

Fue clave en la goleada del Real Madrid al Mónaco, MVP del partido, pero no celebró ninguna alegría con la grada y solo lo hizo con sus compañeros y con Arbeloa

Vinicius solo celebró su actuación ante el Mönaco con sus compañeros

Vinicius solo celebró su actuación ante el Mönaco con sus compañeros / AP

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

Vinícius Junior volvió a dar la nota en el Santiago Bernabéu en una noche estelar para él. Su actuación fue clave para golear al Mónaco (6-1), pero le negó el saludo a la afición madridista que acudió al Santiago Bernabéu en cada acción en la que fue protagonista: marcó un gol, dio dos asistencias y provocó otro tanto en propia puerta de Kehrer.

Pasó factura

 “No quiero que me abucheen en mi casa, donde me siento muy cómodo. En los últimos partidos no me sentí cómodo porque cada vez que hacía algo mal me abucheaban”, decía tras el partido el brasileño, “dolido” por el rechazo de una afición que le pitó en cada intervención del choque ante el Levante.

Retar al Bernabéu no es buena idea. Cuando marcó el 5-1 en una acción individual, en lugar de celebrarlo como culminación a su gran actuación, fue el MVP del partido, se limitó a girarse sobre sus pasos sin celebrar nada hasta que fue interceptado por sus compañeros para felicitarlo. Después, se fue a la banda a abrazar a Arbeloa.

Sin celebraciones

Se olvidó de compartir su alegría con la afición madridista, a la que ignoró todo el partido. También le dio un abrazo a Xabi Alonso, aunque más de cara a la galería. Su enfrentamiento con el técnico vasco cuando le cambió en el Clásico fue el principio del fin de la etapa del tolosarra en el Real Madrid. A partir de aquello, el equipo cayó en ‘coma’ hasta que Florentino lo despidió tras perder la Supercopa de España.

Vinícius sigue sin dejar indiferente a nadie. Dio la asistencia milimétrica a Mbappé para empujar el 2-0. Apenas lo celebró salvo cuando el francés se abrazó a él. Lo mismo que en el 3-0, cuando sirvió a Mastantuono un balón franco que coló por el segundo palo. Se limitó a compartir la alegría del argentino. Y un pase suyo entrando en el área provocó el gol en propia puerta de Kehrer, pero tampoco lo celebró salvo sonreír por significar el 5-1.