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La tiranía histórica de los jugadores del Real Madrid: "Nos hacía estar a las 7:00 y esas no eran nuestras costumbres"

Los proyectos de autor abanderados por Benítez, Lopetegui o Xabi Alonso han fracasado en un vestuario que necesita pilotos y no comandantes, como ha entendido Arbeloa

La manita del Real Madrid contra el Mónaco viene firmada por Vinicius Jr

La manita del Real Madrid contra el Mónaco viene firmada por Vinicius Jr / Champions

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

Cuando a Xabi Alonso le contrataron para asumir el reto de levantar al Real Madrid de los últimos coletazos del ancelottismo cometió un error que, paradójicamente, fue el responsable de su contratación. El vasco fue el elegido no tanto por su idea de fútbol, sino por el conocimiento de las reglas de un vestuario que ha devorado históricamente a los entrenadores que han querido fijar su orden en el mismo. No es el primero ni el último que pasará por un proceso del que Arbeloa ha tomado buena nota.

Un poder que incluso tumbó a Zidane

Xabi Alonso es el compañero con el que más veces coincidió en el campo el actual técnico del Real Madrid. Un predecesor y un sucesor emparentados desde el Liverpool de Benítez, una de las víctimas de la tiranía del club blanco. "Con él estaba todo un poco turbio, nadie estaba contento y la prensa metía palos. No estábamos tan mal, pero son decisiones del club y ahora estamos bien", explicaba Nacho en 2016.

Carlo Ancelotti, en su primera despedida como entrenador del Real Madrid, entre Zinedine Zidane y Florentino Pérez.

Carlo Ancelotti, en su primera despedida como entrenador del Real Madrid, entre Zinedine Zidane y Florentino Pérez. / ALEJANDRO GARCÍA / EFE

Aquel año, Zidane rescató a un vestuario que se había levantado en armas contra un entrenador al que se acusó de ser demasiado "metódico". Un complejo parecido al que se ha llevado Xabi Alonso tras su marcha, acelerada por las sensaciones de un grupo que se había quejado de sus métodos, tales como las amplias sesiones de vídeo. En ambos fracasos está el señalamiento activo a los métodos del técnico despedido.

Por debajo subyace una rebeldía contra la autoridad del entrenador, que debe ser un alineador y un gestor. Zidane lo entendió a la perfección y su personalidad le permitió imponerse en un grupo que lograría tres Champions consecutivas. No hubo ruido en su etapa, pero sí en su salida, que firmó con una carta muy contundente: "Me voy porque el club no me da la confianza que necesito".

Los dardos a Xabi Alonso por Endrick

Incluso una figura de autoridad como Zidane terminó tirando la toalla. Xabi Alonso se sintió condenado desde el momento en el que Florentino le susurró que no había sido una buena idea cambiar a Vinicius durante el clásico. Las reacciones posteriores al cese del vasco no han hecho más que confirmar el divorcio que existía, por ejemplo, con el 'clan' de los brasileños, a pesar de los intentos de reconciliación del técnico.

Después de que Endrick metiese un 'hat-trick' al colista de la Ligue 1, el Metz, en las redes sociales del jugador cedido en el Olympique de Lyon aparecieron mensajes de Vinicius o Rodrygo ironizando sobre la falta de oportunidades del delantero a las órdenes de Xabi Alonso. La realidad es que la participación del '9' con Ancelotti también fue residual, sobre todo, después de saltarse las jerarquías en algunos partidos.

Una demostración de las tensiones acumuladas en un Real Madrid que Arbeloa está tratando de manejar con tiento. Frases como "no se puede ir en contra de la naturaleza de los jugadores" demuestran el campo de minas que puede ser un equipo donde las figuras de autoridad como Kroos han mudado en líderes más mediáticos como Mbappé. Pero el clima sigue siendo el mismo: jugadores por encima de sistemas.

"O rompes la mesa o rompes la mano"

"Cuando das un puñetazo en la mesa o la rompes o te rompes la mano", llegó a decir Roberto Carlos sobre Camacho, quien duró apenas diez días en el intento por dar sentido a un Real Madrid que había vivido un galacticidio que incluso se llevó por delante a Florentino Pérez, con su célebre: "Los he malcriado". Algo que experimentó el de Cieza en sus propias carnes, tal y como contaría sin tapujos el lateral brasileño.

Casillas, Roberto Carlos, Beckham y Helguera, durante uno de los pocos entrenamientos que llevó a cabo Camacho.

Casillas, Roberto Carlos, Beckham y Helguera, durante uno de los pocos entrenamientos que llevó a cabo Camacho. / JUAN MANUEL PRATS

"Llegó al vestuario, saludó a todo el mundo, muy serio y con historia en el Real Madrid. Yo solo observaba a ver qué iba a decir. ‘Quiero a todo el mundo mañana a las 7.00 de la mañana’. Normalmente entrenábamos a las 10.30. Hablamos con él para intentar cambiar el horario, nosotros teníamos nuestras costumbres", sentenció Roberto Carlos en una clarividente charla con Vitor Baía.

La historia reciente del Real Madrid demuestra que los entrenadores que son contratados tras las crisis nunca terminan por implantar sus métodos. Es, el que les sustituye, quien acaba entendiendo, tras analizar los errores del predecesor, por dónde debe circular el proyecto. Le pasó a Zidane y ahora quiere Arbeloa que le pase a él, quien además tiene la tarea de romper con la maldición de los entrenadores españoles.

El Bernabéu, la gran oposición a los futbolistas

El último capaz de triunfar fue Del Bosque, al que Roberto Carlos definía así: “Era más un amigo. No necesitas reglas. El jugador sabe lo que tiene que hacer. Nos entendía perfectamente. Los entrenamientos de lunes y a veces los martes eran a las 17:00. No los ponía a las 11:00 porque casi nadie llegaba”. Las concesiones por encima de lo que el entrenador decida. Juego peligroso, pero exitoso en la última década.

¡Silbidos ensordecedores en el Bernabéu!

DENÍS IGLESIAS

No fue el caso de los 'Galácticos', que nunca lograron tocar el metal precioso de la Champions. "¿Cómo es posible que hiciéramos tantas tonterías? Yo rezaba para que los partidos fuesen los sábados para poder ir a la Fórmula 1 los domingos", recordaba Roberto Carlos, hoy embajador del Real Madrid. En los últimos coletazos de Xabi Alonso, el entrenador intentó ampliar las concesiones en forma de días libres.

Los jugadores, parapetados por su entrenador como cabeza a sacrificar, exhibieron sus vacaciones de Navidad en sus redes sociales. Esto, unido a la derrota de la Supercopa y en la Copa del Rey, donde varios pesos pesados se quedaron en Madrid, culminó en una pitada histórica del Bernabéu. El único sujeto activo del club blanco capaz de contradecir la 'dictadura' de sus jugadores.