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Tchouameni, convence a todos

El francés ha sido el jugador más regular del Real Madrid esta temporada, al entender cuál es su labor y no dejar de crecer incluso para distribuir el juego

Tchouameni fue el mejor del Madrid ante el Espanyol junto a Vinícius

Tchouameni fue el mejor del Madrid ante el Espanyol junto a Vinícius / Europa Press

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

Aurelien Tchouameni se ha convertido en el jugador más consistente del Real Madrid a lo largo de la temporada. Nadie dudó de sus condiciones defensivas cuando llegó, pero sí de la capacidad de construir juego. Una faceta en la que empieza a dar buena respuesta para entender lo que el equipo necesita en la circulación de balón.

Confianza

Costó 80 millones de euros hace cuatro temporadas como relevo de Casemiro. Era el jugador que más se acercaba a ese perfil. Pero no lo ha tenido fácil. Borrar el recuerdo del brasileño le persiguió en sus dos primeras campañas. Tocó fondo hace año y medio cuando el Bernabéu abucheó su nombre al ser anunciado en la previa del partido ante el Celta y cuando saltó a calentar.

Pero no se arrugó, al contrario, la confianza en sí mismo le llevó a resetearse para superar el trance: “Tienes dos opciones: o te caes, o haces tu juego y a medida que sigas haciendo cosas buenas, los silbidos serán cada vez menos”, recuerda el francés. Desde entonces no ha dejado de crecer para convertirse en un jugador fijo para los tres últimos entrenadores blancos.

Margen de mejora

Ante el Espanyol fue el mejor junto a Vinícius. Centrado en el juego sin ahorrarse una carrera o un corte incluso jugándose el físico. Y todo con el Mundial a la vuelta de la esquina, dando ejemplo a otros compañeros como Valverde. El uruguayo jugó escondido, se ahorró todas las carreras que pudo y apenas apareció salvo a campo abierto sin un rival que le frenase.

Lo más positivo de su mejoría es entender el juego constructivo. Movió la pelota al primer toque para desarmar la presión de los jugadores del Espanyol. Lo hizo con sentido, algo que deberían copiar el resto de los jugadores blancos, incluido Valverde. Le queda margen de mejora en la precisión de los pases de media y larga distancia para convertirse en un jugador superlativo.