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Rodrygo, un tremendo lío para el Real Madrid

Su posible salida en dirección a la Premier League peligra por el caos de su entorno: no tiene representante y trabaja con varios intermediarios simultáneamente

Real Madrid - Atlético de Madrid: El gol de Rodrygo

Rodrygo abrió el marcador en el Bernabéu / Champions

Joaquim Piera

Joaquim Piera

Desde hace meses se ha desatado una guerra fría entre el Real Madrid (léase Florentino Pérez) y Rodrygo, que tiene visos de terminar muy mal. El brasileño quiere irse porque se siente menospreciado y no soporta haberse convertido en un actor secundario. Se ha borrado.

Su rendimiento ha caído en picado: su último gol se remonta al 4 de marzo, en la ida de los octavos de la Champions ante el Atleti en el Bernabéu, preludio al escándalo del siglo con el penalti no-validado de Julián Álvarez. Ha arrastrado problemas físicos, a lo que hay que unir la desmotivación, el pasotismo, la frustración y un supuesto agotamiento emocional.

Como era previsible, Mbappé ha dinamitado la paz del vestuario de un equipo que ha pasado en un año de ser campeón de la Champions y la Liga a coleccionar goleadas y humillaciones en todos los torneos que ha disputado. Todos.

Florentino, sin embargo, no está por la labor de facilitar el adiós de Rodrygo. Lo ha tasado en 100 ‘kilos’, una cifra que pueden alcanzar varios equipos ingleses, con la que se capitalizaría para afrontar el fichaje del centrocampista que Xabi Alonso ha pasado de pedir a exigir y que tiene que ocupar el vacío dejado un año atrás por Toni Kroos.

La salida de Rodrygo puede acabar no sucediendo. El motivo es el caos que reina en su entorno profesional desde que anunció, antes del Mundial de Qatar, que rompía con Nick Arcuri, el agente que estuvo a punto de llevarlo al Camp Nou (tenía un acuerdo salarial cerrado con el Barça) y que acabó concretando su fichaje por el Madrid, aun sabiendo que ocupaba la misma posición que Vinicius Jr.

Todos los grandes representantes brasileños lo han cortejado, pero, casi tres años después, su agente es su padre, Eric, que no tiene ninguna de las virtudes de Neymar pai, un hito en la historia por su éxito empresarial.

Rodrygo se ha puesto en el mercado de la peor manera posible, con un representante-familiar sin experiencia alguna en la gestión deportiva, que no ha tenido otra idea que montar una subasta.

Ha contratado varios intermediarios que, simultáneamente, se están solapando y están ofreciendo al futbolista a varios equipos de la Premier League. Es el caso de Pini Zahavi, que es quien gestiona una supuesta oferta del Liverpool, y Kia Joorabchian, con buena entrada en el Arsenal y el Chelsea. No se descarta que pueda haber otros.

Rodrygo se ha empequeñecido. Su gestión es amateur, sin un asesoramiento adecuado; futbolísticamente, no marca las diferencias ni en el Madrid ni en la Seleção, donde Ancelotti le tiene una plaza guardada al margen de lo que ocurra este verano y de lo que llegue a jugar en los próximos meses.

Y, además, su imagen en Brasil está deteriorada después de haber tenido gemelos en una relación esporádica y entablar un feo litigio judicial por el pago de pensión alimentaria.