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REAL MADRID

El Madrid logra la victoria más triste del mundo

Los goles de Bellingham y Gonzalo dan el triunfo al conjunto blanco contra un Real Oviedo descendido en un estadio que abucheó a Mbappé por encima del resto

Resumen, goles y Highlights del Real Madrid - Oviedo de la jornada 36 de LaLiga EA Sports / Juanjo Martín / EFE

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Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

Del Madrid actual no se puede esperar nada. Ni siquiera un placebo goleador para buscar un infeliz reseteo. Aunque Florentino Pérez se empeñe en hablar de un bache circunstancial, el club al que llevó a conquistar siete Champions es una sombra de lo que indica su palmarés. En uno de los partidos más difíciles que se recuerdan en el Bernabéu (y no ha habido pocos este año), los de Arbeloa ganaron a un Real Oviedo ya descendido. Lo hicieron con goles de Bellingham y Gonzalo, que abanderó el bando de los aplaudidos, junto a Brahim, frente a un Mbappé jocoso que volvió a reírse sin que le importasen lo más mínimo los pitos.

Gonzalo pone el corazón

El once fue una mezcla de titulares como Courtois, Tchouaméni o Vinicius, con otros como Alaba que podrían haberse despedido del Bernabéu. Fue también el día para secundarios que merecieron más, como Gonzalo o Brahim, y de otros que fueron perdiendo merecidamente el protagonismo, tal que Carreras o Mastantuono. La mente de los futbolistas estuvo en cualquier lugar del mundo menos en el Bernabéu.

Un conjunto melancólico que mostró en la primera parte menos empuje que en los entrenamientos que han derivado en una difícil convivencia. Mbappé, en el banquillo, jocoso con Carvajal, cazando mosquitos después de ser convocado por el Mundial con Francia, donde no estará un Camavinga que fue un espíritu en el campo, salvo en un disparo, superada la media hora.

Estuvieron más cómodos los suplentes que los titulares. Las ocasiones fueron llegando ante un sparring. Un derechazo de Trent, pero sobre todo un buen zurdazo de Brahim en el 23. En el fondo, jugadas para poner un post en Instagram. Pitos en casa mal pase y algún aplauso en las definiciones. El más ovacionado fue Cazorla a años luz del resto. Tuvo el Real Oviedo sus opciones mientras Aarón Escandell achicaba agua.

Mbappé no pide perdón

En un remate a bocajarro de Nacho Vidal, el lateral reclamó un derribo de Asencio. Vinicius se expuso con varios fallos bloqueados por Bailly. Gonzalo encontró un motivo para alegrarse con un gol en el minuto 43. Una acción que fue la asociación entre los dos mejores jugadores del partido. Brahim filtró un balón para el canterano, que definió a la perfección con un chut al palo largo.

La segunda parte empezó con una de esas escenas que reflejan lo que es el Madrid. Un falló de conexión entre Alaba y Tchouaméni terminó en los pies de Fede Viñas, que no pudo definir. Fue ante de que Cazorla bailase por última vez en un Bernabéu que pitó a Mbappé desde el momento en el que salió a calentar. Una animadversión que se confirmó con su entrada al campo en el 69.

Incluso un día de público poco habitual, el madridismo fue beligerante contra el jugador que recibió un cariñoso saludo de Florentino en la previa. No pareció importarle a Mbappé, pese a sus publicaciones controvertidas o sus fugas en medio de una lesión. Como si hubiera construido un equipo en su cabeza distinto al club más ganador. Así es imposible que el Madrid tenga sentido.

No se tapó, como en los primeros tiempos de un vestuario en el que aterrizó con perfil bajo. El que llegó a admitir "momentos de cansancio" en la inadaptación que vivió en su temporada inicial. Tiró una falta y se fue a la barrera. Bellingham entendió para que valía el partido y, con un disparo seco, mató el encuentro para el 2-0 que le permitió lanzar un beso a su afición. Se posicionó del lado del Bernabéu con una jugada que echó de menos un público cansado de una temporada infinita e infeliz a partes iguales.