El Real Madrid nunca estuvo cerca de Estambul

El equipo de Zidane capituló sin ningún honor en Stamford Bridge y se vio desbordado por un Chelsea que desaprovechó innumerables ocasiones

Werner y Mount firmaron los goles del cuadro de Tuchel, que apenas sufrió para lograr el billete para la final

El cabezazo de Timo Werner que encarriló la clasificación del Chelsea | MEDIAPRO

La final de la Champions League será completamente inglesa. El Chelsea será el rival del Manchester City en la final de Estambul después de que el Real Madrid se mostrar incapaz de presentar batalla en Stamford Bridge y se viera superado en todos los niveles por un rival que además volvió a desperdiciar un sinfín de ocasiones, especialmente en el segundo tiempo, para sentenciar mucho antes la eliminatoria. Un gol de Werner en el minuto 28 y otro de Mount en los últimos compases certificaron que este Real Madrid no tiene nivel suficiente para aspirar a la Champions. Los blancos se vieron desbordados por el cuadro de Tuchel y tendrán que esperar un año más para luchar por la 'decimocuarta'.

FICHA TÉCNICA

Champions League

CHE

2-0

RMA

Chelsea

E. Mendy, Azpilicueta (James, 88'), Christensen, Thiago Silva, Rudiger, Chilwell, Kanté, Jorginho, Havertz (Giroud, 94'), Werner (Pulisic, 68') y Mount (Ziyech, 88').

Real Madrid

Courtois, Militao, Sergio Ramos, Nacho, Vinicius (Marco Asensio, 63'), Modric, Casemiro (Rodrygo, 76'), Kroos, F. Mendy (Fede Valverde, 63'), Benzema y Hazard (Mariano, 89').

Goles

1-0, Werner (28'); 2-0, Mount (85').

Árbitro

Daniele Orsato (Italia). Amonestó a Jorginho (14'), Sergio Ramos (36'), Christensen (38'), Nacho (62'), Kroos (72'), Mount (87') y Fede Valverde (90').

Incidencias

Partido de vuelta de semifinales de la Champions League disputado en el estadio de Stamford Bridge a puerta cerrada.

La apuesta de Zidane por los tres centrales, con Vinicius como carrilero por la derecha, condicionó el planteamiento del equipo madridista. Tuvo el balón, pero no encontró la forma de incomodar al Chelsea en defensa, más allá de un par de apariciones de Benzema que resolvió con gran acierto Edouard Mendy. Los 'blues' cedieron el balón a su rival esperando una oportunidad para pillarles desorganizados, y el plan de Tuchel acabó funcionando gracias a la inteligencia de Kanté.

Un arranque del centrocampista francés desembocó en el 1-0 después de que un primer intento de vaselina de Havertz se estrellase en el larguero. Werger se encontró un balón de oro en una situación inmejorable, y no desaprovechó el regaló. Solo tuvo que empujar el balón con la cabeza al fondo de la portería.

Tan solo dos minutos antes Benzema había tenido el 0-1 al alcance de la mano, pero su remate desde la frontal tras controlar el balón a la media vuelta fue despejado a córner por el meta local. El delantero francés volvió a poner a prueba a Mendy con un gran remate con la cabeza a centro de Modric, pero la mano salvadora del meta frustró la nueva ocasión.

Previamente al Chelsea le habían anulado otro tanto del propio Werner (18') por un claro fuera de juego. Igual que en la ida, el equipo 'blue' pudo haber hecho mucho más daño a su rival si hubiera tenido la precisión necesaria en varios contragolpes.

SUPERIORIDAD LOCAL

Zidane estaba obligado a intervenir en el descanso, pero la salida de su equipo no invitó a pensar que el guión del partido iba a cambiar. Todo lo contrario, el Chelsea dispuso de cinco ocasiones claras para aumentar su ventaja en los primeros 20 minutos de la reanudación. Los locales no salieron dispuestos a especular. Todo lo contrario. En los peores momentos emergió la figura de Courtois, que evitó el descalabro al salir ganador de un mano a mano ante Havertz, y la mala puntería del Chelsea. El propio Havertz estrelló un cabezazo en el larguero, Thiago Silva no acertó en sendos remates de cabeza, Mount desperdició otra llegada y Fede Valverde se interpuso en otra contra de Kanté.

La superioridad del equipo de Tuchel era aplastante. El balance ofensivo de los blancos en esta segunda mitad fue muy pobre, pese a que necesitaban con urgencia un gol para igualar la eliminatoria y forzar al menos la prórroga. Los cambios de Zidane no tuvieron apenas efecto. El Chelsea era una roca inalcanzable para el equipo blanco. No había forma de incomodarle y ponerle en apuros.

La esperanza de los blancos sobrevivió únicamente gracias a la falta de acierto de los delanteros 'blues'. Cada llegada del Chelsea provocaba un cortocircuito en la zaga blanca, pero nadie fue capaz de acertar en el último remate. Pero tan superior era el equipo de Tuchel que al final encontró la manera de asegurarse el billete para la final de Estambul. Un nuevo robo de Kanté dio origen al 2-0 definitivo de Mount a falta de cinco minutos para el final del tiempo reglamentario.

La impotencia del Real Madrid era ya evidente a esas alturas del partido.

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