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R. Madrid-Rayo: El Bernabéu, otra vez en guardia

La derrota en Lisboa devuelve al Real Madrid a la incertidumbre del último año, con una afición que amenaza con otra bronca a los jugadores y al palco si no dan la talla ante el Rayo Vallecano

Previa del Real Madrid   Rayo de LaLiga 2025 26

Previa del Real Madrid Rayo de LaLiga 2025 26 / SPORT.es

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

El madridismo no gana para sustos. La derrota en Lisboa pone en guardia al Santiago Bernabéu en el derbi ante el Rayo Vallecano. Otro partido en el que reinó el caos y el libertinaje defensivo de los jugadores creativos, que volvieron a vender a los defensas y a un Courtois que no gana para sustos. Esa pretendida unión que vocea Arbeloa no pasa de simple pose de esas estrellas empeñadas en lucir palmito. Trabajar, lo justo.

La afición está muy cansada y el Bernabéu no es de los que se calle si le tocan el orgullo, y estos futbolistas están empeñados en que silben más que aplaudan. Reciben a un Rayo Vallecano a la baja, pero los franjirrojos se le vienen atragantando en los últimos enfrentamientos con cuatro empates de cinco partidos.

En apuros

Los de Íñigo saben competir, sufrir, presionar, meter intensidad y hacen daño si le dan espacios. Vienen de tres derrotas consecutivas que le meten en un lío, están a un punto del descenso. Necesita un empujón y el Bernabéu es un escenario ideal para arañar algo y mantener abierta la herida del Madrid.

Los jugadores del Madrid, en el punto de mira del Santiago Bernabéu

Los jugadores del Madrid, en el punto de mira del Santiago Bernabéu / EFE

Los blancos están dando la cara en la Liga. Desde que tocaron fondo en el Bernabéu con aquella delirante derrota ante el Celta (0-2), suma cinco victorias consecutivas que le sirven para reducir a un punto la distancia con el Barcelona. Pero este Madrid es impredecible. Capaz de romper sus mejores momentos por culpa de unos jugadores acomodados que salen al campo como el oficinista que no se levanta de la silla ni a por un café.

Mejoría

Lo que si se debe reconocer a Arbeloa es que el juego del Madrid ha ganado en vistosidad. Sus partidos aseguran ocasiones y goles, con una media de cuatro por partido. Un fútbol que se identifica con el estilo histórico de los blancos. Son más directos, prioriza llegar al área rival. El lunar, carecer de un nueve referente que fije a los centrales y que culmine los pases de los extremos. Mbappé es un nueve flotante que vacía el área y limita esos centros.

Arbeloa no tiene previsto hacer cambios respecto al equipo que viene utilizando desde que llegó. No recupera a ninguno de los cuatro lesionados: Rudiger, Mendy, Trent y Militao. El único cambio del once inicial sería Rodrygo por un Mastantuono intermitente. Los demás, serán los habituales. “Quiero siempre a los mejores en el campo”, dice, aunque sus gustos puedan diferir a los de una afición que ve jugadores que no rinden, a los que ve demasiado acomodados.

Vacas sagradas

Lo más seguro es que el salmantino se niegue a detectar esos extravíos para no provocar a las vacas sagradas, que son las que mandan, y las que suelen alborotar el ‘gallinero’ con el beneplácito del que lo decide todo. Y si no, que se lo pregunten a Xabi Alonso.

Íñigo recupera a Mumin, Ratiu y Balliu para el envite, aunque tiene la baja de Unai López. Al técnico rayista lo que más le preocupa es que el equipo “recupere su identidad”, esa que ha perdido en los últimos partidos. Su once también es reconocible, no se guarda nada para hacer frente a un Madrid que empieza a ser indescifrable y que depende de cómo se levanten los ‘buenos’ en los días de partido.