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La pretemporada no tapa las grietas del Madrid

A falta de un amistoso para cerrar la preparación, Mourinho aún busca el equilibrio entre las líneas de un equipo propenso a partirse y a cometer errores de concentración

Mourinho, tras ganar el Teressa Herrera: "Ha sido un partido serio"

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Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

El Real Madrid “progresa”, según Mourinho, pero basta con observar al portugués durante un partido para comprobar que es consciente del trabajo que tiene por delante. El ambiente en los entrenamientos ha mejorado, según comentan fuentes vinculadas al día a día del club. Sin embargo, pese a haber ganado todos los encuentros de pretemporada, persiste la sensación de que quedan demasiadas asignaturas pendientes. La libreta del técnico se llena después de cada partido, aunque él prefiere no obsesionarse y quedarse, por el momento, con el reparto de minutos.

Bernardo Silva, el chico para todo

En un equipo en el que el encaje de las distintas piezas será fundamental, la figura de Bernardo Silva está llamada a ser decisiva. El portugués apenas lleva un par de encuentros como jugador del Real Madrid y su nuevo club ya lo considera una necesidad, tanto en la base de la jugada como en el último pase. Ha sido quien ha puesto orden en los últimos partidos y su valor será todavía mayor cuando se incorporen los galácticos al once. Mourinho ha reservado la participación de estos últimos para el amistoso final ante el Schalke 04.

Bernardo Silva, en un entrenamiento con el Real Madrid.

Bernardo Silva, en un entrenamiento con el Real Madrid. / Real Madrid

El de Setúbal ha organizado un casting entre los canteranos y los secundarios para determinar quién tiene realmente cabida en esa nómina de 20 jugadores con la que definió su plantilla corta. Un núcleo de hombres de confianza que también supone un mensaje claro para los descartes. En esta última categoría aparecen futbolistas como Camavinga o Asencio, dos piezas que han bloqueado la puerta de entrada a nuevos fichajes. Ese es, al menos, el relato con el que el Real Madrid pretende responsabilizar a los jugadores que no quieren salir, independientemente de su situación.

El centro del campo del Real Madrid, a la espera de la incorporación de Tchouaméni, es un totum revolutum en el que Güler juega su propio partido, con el vano intento de que los demás lo sigan. Valverde no ha levantado el vuelo desde el Mundial y, pese a alguna llegada desde segunda línea, el primer capitán continúa buscando su sitio en el campo. Si quiere tener continuidad, deberá compartir espacio con el francés. El enfrentamiento entre ambos se da por clausurado en Valdebebas, aunque será la competición la que determine si realmente es así.

Jugadores fuera de contexto

Con Mourinho, la unidad del grupo es lo más importante. Sus equipos siempre han alcanzado su mejor nivel cuando han operado como un bloque y han rendido incluso por encima de sus posibilidades. De ahí que las piezas que avanzan a contracorriente desentonen más que en un equipo sostenido por grandes individualidades, como ha sido el Real Madrid de los últimos años. En determinados entornos existe la sensación de que la “purga” blanca, después de dos temporadas sin títulos, solo ha afectado a los eslabones más débiles y no ha atacado el problema real.

El jugador del Real Madrid Endrick (c) y Bright Ede, del Deportivo, durante el partido del trofeo Teresa Herrera que Deportivo de A Coruña y Real Madrid disputan este miércoles en el estadio de Riazor, en A Coruña.

El jugador del Real Madrid Endrick (c) y Bright Ede, del Deportivo, durante el partido del trofeo Teresa Herrera que Deportivo de A Coruña y Real Madrid disputan este miércoles en el estadio de Riazor, en A Coruña. / Cabalar / EFE

También existe un intento desesperado por mantener o recuperar a jugadores que ya han mostrado signos de debilidad, como Rüdiger. El alemán ha padecido problemas recurrentes en una rodilla y se había mantenido en primera línea ante la incapacidad del Real Madrid para encontrar una pareja de centrales de garantías. Alaba ya no está en el club para concentrar las críticas como recurso prescindible. A

hora los focos apuntan hacia figuras como Asencio, renovado pero sin demasiados visos de continuidad en un proyecto en el que, como ya sucedió con Huijsen la temporada pasada, se exigirá rendimiento inmediato a un recién llegado como Ibrahima Konaté. El francés viene de completar una campaña irregular en el Liverpool, aunque asume sin complejos la oportunidad de redimirse.

En ataque, la llegada de Carlos Espí ha supuesto un soplo de aire fresco, como lo fue en su momento la irrupción de Gonzalo García, al que ha sustituido. Son dos perfiles jóvenes que demuestran en cada entrenamiento y en cada partido que el sacrificio es un atributo igualmente importante en un equipo al que le ha faltado oficio en momentos clave. Un aspecto que deberá trabajar, por ejemplo, Endrick, capaz de generar una gran ocasión y, en la acción siguiente, realizar una entrada completamente fuera de contexto. En resumen, un cúmulo de dudas que Mourinho, alejado por el momento de los medios, deberá resolver con rapidez y solvencia.