Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

CHAMPIONS

Lo que no se vio del Real Madrid - Bayern: la paz de Florentino-Ceferin, un espontáneo desnudo y la media rota de Mbappé

El madridismo llegó al coliseo blanco empapado, lanzó una sonora advertencia a los suyos y se fue con la esperanza de la enésima remontada tras un partido que fue un choque de trenes

Resumen, goles y highlights del Real Madrid 1 - 2 Bayern de Múnich de la ida de cuartos de final de la Champions League

Champions

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

Ir al médico e ir al Bernabéu son dos ejercicios muy parecidos. No hay un campo mejor para chequear mejor las aspiraciones de un equipo en Europa. Por eso el Bayern, con recursos futbolísticos infinitos, terminó yéndose con un 1-2 que en cualquier otro escenario sabría a media eliminatoria. No sucede lo mismo con un Madrid que, incluso escapando de remontadas a última hora, se encomienda a una nueva en Múnich.

Neuer, contra el miedo escénico

Cayó el diluvio universal en la previa a la ida de cuartos de Champions. Alguno de los tenderetes cercanos al Bernabéu aprovechó para sacar del baúl de los descatalogados unos chubasqueros con el logo del centenario del Real Madrid. Su uso fue más bien reducido, porque en el Bernabéu techado tiene poco uso, aunque en el camino hacia al mismo evitó alguna pulmonía.

Nada que ver con el espontáneo que saltó, desnudo, para abrirle camino al autobús blanco. Un aficionado bávaro que fue contundentemente bloqueado por un antidisturbios sin que mediase el VAR. El mismo que reclamó Vinicius a Michael Oliver tras el primer gol, en el que reclamó mano tras una pérdida de balón que costó un tanto en contra. El brasileño afeó al colegiado británico que "no pitas igual para ambos lados".

No fue el día del extremo, al que el Bernabéu reprochó con dureza un mano a mano fallado con Neuer, que jugó un partido magnífico en todos los sentidos. No solo por sus paradas, donde solo se le escapó, por centímetros, el gol de Mbappé. También por la actitud y experiencia que, con 40 años, le otorga el poder de imponerse a un escenario que hace a los mejores peores. De ahí el mérito salvaje del Barça de Flick el curso pasado, dejando atrás los complejos, como hizo el alemán.

La paradoja de una derrota 'ilusionante'

Mbappé fue el gran protagonista del partido. E incluso antes del mismo. "Hablaremos después de la eliminatoria", dejó en suspenso Arbeloa cuando se le preguntó sobre si el francés ha entendido lo que es el Real Madrid. Metió un gol que deja viva la eliminatoria, pero sus 6,5 kilómetros recorridos de media cada partido (prácticamente la mitad de los que recorrió Pavlovic este martes) no siempre son fáciles de llevar.

Antes de acertar contra Neuer, Mbappé, como Vinicius, se llevó una pitada de parte del Bernabéu, quien se puso de su lado tras una entrada de Tah que le rasgó, con sangre, la media que mostró a Michael Oliver buscando una roja. Cuando terminó el encuentro evitó dar más explicaciones en la zona mixta que se 'comieron' compañeros como Tchouaméni o Lunin. El francés, a lo suyo, aunque con una advertencia de Arbeloa para la vuelta: "Este es el Mbappé que queremos ver. Un Mbappé que quiera ser Mbappé todos los días". El galo solo encontró un alivio temporal en su gol.

Hubo más alegría en el palco, con Florentino Pérez riendo abiertamente al lado de Aleksandr Ceferin, presidente de la UEFA. Una imagen que supuso el epitafio de la Superliga y el inicio de una nueva era en la Champions que todavía está por conocer. Otro giro de guión del presidente madridista que parte de su afición no ha llegado a entender. Pero el madridismo tiene mucho de incomprensible, como demuestra el hecho de ilusionarse con una derrota, algo que ya le pasó a Xabi Alonso contra el City. Arbeloa espera que la película termine mejor y, sobre todo, evitar su peor pesadilla: El Día de la Marmota (Harold Ramis, 1993).