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Mourinho vuelve a ser el "puto amo" en el Benfica: "Si se presentase a presidente de Portugal, ganaría"
El entrenador de Setúbal ha vuelto a encontrar su lugar en el mundo en el Benfica, el club del que es socio y donde ha recuperado la confianza para afrontar retos como el del Real Madrid

Mourinho: “Soy de los pocos entrenadores que ha salido del Madrid sin ser despedido” / Atlas News

José Mourinho (Setúbal, 1963) ya no es el que era, pensaba algún aficionado nostálgico del Real Madrid cuando le escuchó, en la previa del desenlace de la fase liga, rehuir cuestiones como el ‘caso Negreira’. La idea cambió por completo con el golpe sobre la mesa que repescó al Benfica y volvió a poner a Arbeloa frente al reflejo de su maestro. Mou no había perdido un ápice de su instinto competitivo. Pero The Special One sabe ahora qué batallas puede librar. Entiende los límites y eso le hace, si cabe, más peligroso.
Futuro como seleccionador
“El Mourinho de hoy es menos explosivo y más contenido. Ya no vive del choque cultural ni de la creación de una guerra permanente contra todo y contra todos. Esto tiene que ver con una coyuntura hoy menos inflamada del fútbol portugués en el enfrentamiento de liderazgos y, sobre todo, con una mayor conciencia de sí mismo y de los límites de lo que le rodea”, explica para SPORT Luís Mateus, Executive Editor en A Bola y comentarista en DAZN Portugal. Para el periodista luso, Mou se ha convertido en un gestor de ciclos cortos, alguien que, desde esa autoconciencia, busca “un último gran baile en un gigante continental o un giro definitivo hacia el papel de seleccionador”.

Mourinho: "Es una noche fantástica para el Benfica" / Perform
Incluso habiendo cosechado más varapalos —como el de la Taça ante el Oporto— que éxitos significativos, volver a Lisboa, su hogar, le ha devuelto la vida. De ahí que, tras derrotar al Real Madrid y sentirse de nuevo protagonista, su nombre se haya situado al frente de un posible relevo de Robert Martínez. Todo ello, a pesar de que el catalán lidera a una de las favoritas para el Mundial de este verano. Una buena muestra de lo que supone Mourinho para el fútbol y, sobre todo, para Portugal.
“Mourinho sigue teniendo dificultades para aceptar que ya no sea visto, de forma automática, como el Special One. Por eso reacciona mal ante la crítica. Aun así, parece haber empezado a asumir, aunque de manera gradual, algunas de las objeciones planteadas a sus decisiones. Ese proceso, unido al trabajo diario, ha conducido a elecciones más eficaces y a un Benfica capaz de producir más en términos ofensivos, aunque todavía falte el equilibrio deseado: el control de los partidos”, relata Mateus sobre un entrenador que fue utilizado como baza electoral por Rui Costa.
Baza electoral de Rui Costa
En noviembre de 2025, el exjugador fue reelegido como máximo dirigente del club lisboeta tras recibir el 65,89 % de los votos en segunda vuelta. “El Benfica es una de las mayores referencias asociativas del mundo. En las últimas elecciones ejercieron su derecho al voto cerca de 94.000 socios, lo que supone un récord mundial y un síntoma inequívoco de la vitalidad democrática, así como del sentido de pertenencia que caracteriza al universo benfiquista”, defiende en conversación con este diario el Dr. Domingos Almeida Lima, vicepresidente del Benfica y responsable de las Casas Benfica, la red de apoyo de un club que es un fenómeno global al alcance de muy pocas entidades.
Uno de los votantes fue Mourinho, quien, tal y como cuenta Ricardo Cataluna, responsable de El Mítico Benfica, espacio mediático dedicado al Sport Lisboa e Benfica para los hispanohablantes, conserva un carisma intacto. “Si se presentara a presidente de la República en Portugal, probablemente ganaría. Tiene ese aura único que le hace muy especial. Y lo tiene muy trabajado", analiza en charla con este medio Juan Carlos Cubeiro, experto en liderazgo y 'coaching', además de autor, junto a Leonor Gallardo, de libros como Código Mourinho o Mourinho versus Guardiola: Dos métodos para un mismo objetivo.
Incluso sin saber que iba a fichar por el Benfica, estuvo tres días antes recibiendo homenajes en la grada. “En cuanto al juego, seguramente habrá partidos mejores, pero ayudó al club a solucionar un problema crónico de mala comunicación. No hay nadie que domine las ruedas de prensa como él. Y se nota que se ha hecho con el vestuario”, descifra Cataluna.
Coincide en este análisis Luís Mateus, quien considera que el entrenador del Benfica mantiene rasgos comunes a toda su carrera, “como el dominio absoluto del espacio mediático, donde sigue siendo el ‘puto amo’ o el ‘puto jefe’ —apelativo que le puso Guardiola—, las críticas recurrentes a los arbitrajes y, a partir de cierta etapa de su trayectoria, también a sus propios jugadores”. La gran diferencia es “que ya no es el centro del mundo”. Una posición que recupera en eliminatorias como esta, ahora que ha regresado al lugar donde se siente querido.

Las fotos que no recordabas de Mourinho en el Barça / FERRAN ZUERAS
Fin al exilio para pensar en el futuro
“Sus etapas sin demasiado éxito en la Roma, el Tottenham y el Fenerbahçe han contribuido a una mayor conciencia de sus capacidades actuales y del sitio que ocupa en el fútbol europeo”, recalca Mateus. Para el periodista luso, el Benfica le ha dado algo que hacía mucho tiempo que no encontraba: “pertenencia simbólica”. No tanto por un proyecto sólido y definido, sino por la narrativa.
“La idea, ya asumida, de que el Benfica es ‘el club de siempre’ ayuda a amortiguar, ante los aficionados, los momentos menos triunfales y refuerza el vínculo emocional”, añade alguien que conoce bien la cosmovisión benfiquista. “Solo así se explica que, más allá del triunfo ante el Real Madrid, siendo tercero en Liga y habiendo sido eliminado en las Taças, reciba más aplausos que silbidos cuando su nombre es anunciado en el estadio”, incide el analista lisboeta.
De ahí que Ricardo Cataluna no vea probable un futuro regreso al club blanco, sobre el que se especuló en los peores momentos de la transición entre Xabi Alonso y Arbeloa. Mourinho, de 62 años, firmó un contrato de dos años con el Benfica. Salió así del infierno de Turquía. “Aunque no gane títulos este año, la intención está clara: hacer crecer el club”, argumenta el socio benfiquista.
“Las últimas experiencias marcaron la aceptación de un declive competitivo. Incluso la Conference que ganó con la Roma, vista inicialmente como un trofeo menor para su legado, acabó tatuada en su piel como una conquista que necesitaba reivindicar. Lo peor es que seguía siendo el anti-Pep, incluso sin Pep cerca, manteniendo esa identidad construida en oposición cuando el contexto ya no exigía esa batalla permanente. Ya no lo necesita”, recuerda Mateus, ejemplificando una evolución imprescindible para que Mourinho pueda proyectarse por encima de los debates de un pasado que quiere dejar atrás con un futuro teñido de rojo Benfica.