REAL MADRID
Mourinho se reivindica ante el madridismo y Florentino tras desacralizar Da Luz
El entrenador portugués dio una lección táctica a su exequipo y exjugador, Arbeloa, para meterse en una repesca donde podría ser de nuevo el rival del conjunto cuyo presidente que no le olvida

Champions

El cierre de la fase liga de Champions provocó un recorrido emocional para el madridismo que terminó hecho trizas. En un muro del Estadio da Luz apareció el minuto 92,48 escrito con un rotulador. La combinación temporal mágica que desarrolló el gol de Sergio Ramos para La Décima. Hasta Real Madrid TV montó un especial con Carvajal, único superviviente de aquella noche. Fue la mejor previa y el peor post-partido, con Mourinho, un viejo amigo, convertido en enemigo.
Mourinho, de amigo a enemigo de Arbeloa
Arbeloa tenía ante sí la oportunidad de condenar a su maestro, que llegaba a este partido final en la cuerda floja. Pero los perros viejos saben morder incluso cuando están en los huesos en una esquina. El de Setúbal le dio un baño táctico a un Madrid infantil, incapaz de entender el ritmo de un partido de alta competición. El final, tan surrealista como mágico, con un tanto del portero, Trubin, quien se dio cuenta subiendo a rematar que el tanto clasificaba al Benfica.

Champions
Poco antes fue consciente Mourinho de esta circunstancia, que había hecho varios cambios defensivos pensando que el 3-2 era suficiente. No lo era, como tampoco la lección a un Madrid que volvió a creer que se podía ganar sin intensidad. "Si intento parecerme a Mourinho, fracasaré", reincidió en la previa al duelo el sucesor de Xabi Alonso. Algo que ya había hecho en su presentación. Pero es cierto que el vestuario que él comanda está bien lejos del que dirigió el portugués.
Al revés, el Benfica fue 100% mourinhista, ganador en la mayoría de los duelos y parapetado para salir a la contra con todos los efectivos. De nada valieron los paralelismos y el buen humor que se quiso vender antes del partido. En algunos casos, espejismos no correspondidos, como el de la piña de Arbeloa en el entrenamiento anterior al encuentro decisivo que quisieron comparar con el aperitivo de La Décima. La historia que se cumplió es la maldición del Madrid con el Benfica.
Mourinho se vuelve a poner en el mapa
Los encarnados le dieron la primera lección histórica al ganador de 15 Champions en 1962. Tres años después, el Benfica volvió a eliminar al cuadro blanco en cuartos de la Copa de Europa. Da Luz sigue siendo inexpugnable cuando el equipo lisboeta está al frente de su defensa. Un hipotético cruce contra los madridistas en la repesca para la que los benfiquistas se metieron en el último momento depositaría una mayor carga psicológica sobre Arbeloa y el madridismo.

Mourinho: "Quiero mucho al Madrid y a Álvaro" / EFE
Mourinho forma parte del grupo selecto de entrenadores que han conquistado la Champions. Eso no se olvida, independientemente del equipo en el que esté. Que por cierto, el Benfica es un equipo con historia, a pesar de que el 'neo-vestuario' del Madrid, sobre el que pesa la responsabilidad de la temporada, decidiese no tomárselo lo suficientemente en serio. Algo que criticó Mbappé, poniéndose la venda antes que nadie por lo que pueda pasar el domingo contra el Rayo.
No tiene el madridismo muchos enemigos con doble identidad. Sus entrenadores más exitosos han triunfado en casa, pero no han conseguido hacerlo en su contra. El que más cerca estuvo fue Ancelotti. En 2017, el italiano perdió con el Bayern en el Bernabéu, el estadio que había sido su casa apenas unos meses antes. "Fue una injusticia. Quedará en la historia como que el Madrid eliminó al Bayern, y ya está. Pero lo que sucedió en Madrid lo vio todo el mundo, no fue algo normal. Hay que poner el VAR porque es necesario", denunció Carletto sobre aquel día. Mourinho, que sonó en el revuelo que se generó tras el cese de Xabi Alonso, vuelve a mostrarse como candidato, aunque él diga que no quiere telenovelas.
¿Una revancha en la repesca?
'The Special One', con pasado en el FC Barcelona, aunque a veces le pase como Luis Enrique, que no se reconocía ni en los cromos con la camiseta del Madrid, forma parte de la misma nómina que el asturiano. Nunca había ganado el portugués al equipo del que se siente aficionado. Estando en el banquillo del Oporto perdió las dos eliminatorias que jugó y también sucumbió en la final de la Supercopa 2017/2018 con el Manchester United. El triunfo con el Benfica cambia la historia.
Por eso, el sorteo del viernes tendrá dos bolas: la de un Bodo Glimt que ya sabe lo que es triunfar en Madrid, después de ganar al Atlético; y la del Benfica que ha demostrado ser capaz de retratar las miserias del club de Arbeloa. Con el 4-2 le quitó hasta la épica al Madrid, con un gol de cabeza del portero en la misma portería que sacralizó La Décima. Lo celebró con su banquillo y contra el de su aprendiz, con el que después se disculpó. Pero el respeto sigue estando de su lado.
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