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BENFICA - REAL MADRID

Mourinho mima a Arbeloa: "Es mi niño, quiero que al Madrid le vaya siempre bien y con él más"

El entrenador del Benfica define a su exjugador, rival este miércoles, como "uno de mis mejores hombres" y confía en que a Xabi Alonso, otro de sus discípulos, "le irá bien y será feliz"

Mourinho: "Quiero mucho al Madrid y a Álvaro"

Mourinho: "Quiero mucho al Madrid y a Álvaro" / EFE

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Era un día grande para José Mourinho, entrenador del Benfica, pero "madridista de corazón", según ha defendido siempre que ha podido el exentrenador del Real Madrid, que este miércoles pone su cabeza en juego ante uno de sus pupilos más comprometidos: Álvaro Arbeloa. Jornada para el reencuentro con la prensa a la que también dividió en los tiempos de plomo contra el Barça de Guardiola. Hace casi 13 años que se fue y su recuerdo sigue vivo, tanto que alguno aún pide su vuelta. El portugués quiso defender a sus "niños", Álvaro Arbeloa y Xabi Alonso, dos de sus discípulos en la 'casa blanca'.

Sobre el 'caso Negreira': "No me interesa el pasado"

Lo primero que hizo fue deshacer la segunda lectura sobre una afirmación que dijo tras perder contra la Juventus de Spalletti. “Vosotros tenéis una calidad que respeto mucho. Vosotros lleváis las cosas dónde queréis. Mi pregunta era sobre el entrenador de la Juve, no sobre el entrenador del Madrid. Lo que me sorprende es cuando un entrenador sin historia entrena a un gran club", argumentó sobre una crítica velada a los técnicos sin experiencia que algunos apuntaron en la cuenta de Arbeloa. Un dardo que él negó haber dirigido a un discípulo que situó en el pódium de sus jugadores más fieles.

Acompañó su declaración con una situación que él mismo vivió. "En el año 2000, el Benfica llamó a un entrenador que no había entrenado a nadie y ese entrenador, yo, me querían de primer entrenador, yo pensaba que era de asistente. A vosotros esto os vino bien para hablar de Arbeloa. Es mi niño, no es solo un exjugador mío. Es de mis jugadores favoritos a nivel personal. No fue el mejor jugador que tuve en el Madrid, pero sí uno de los mejores hombres. Es al último al que podría presionar”, respondió, a la vez que explicó cómo la misma interpretación que existió con Arbeloa en España sucedió con Chivu, técnico del Inter, en Italia. Los dos, "mis niños", como el malogrado Xabi Alonso.

"Es otro de mis chicos. Solo tengo recuerdos positivos de él. Cuando me enfrenté a él viví la misma emoción que tendré mañana cuando me mida a Álvaro. Fue un motivo de alegría todo lo que hizo en el Leverkusen. Lo que pasó con él en el Real Madrid es algo que no me interesa. En el fútbol nada me sorprende. Seguro que su carrera irá en otra dirección y será muy feliz. Es un gran entrenador", argumentó un técnico que no quiso entrar en las viejas polémicas de su recordada rueda de prensa en la que se preguntaba una y otra vez "por qué" en relación al Barça de Guardiola: “Es una cosa que no me interesa. Yo vivo mi carrera al día a día. Lo que ha pasado ya ha pasado”.

"Solo quiero que a Arbeloa le vaya mal mañana"

Mourinho sabe bien que su etapa es, ahora, bien diferente de la que puede enfrentar un Arbeloa al que no conoce como entrenador, pero al que respeta como jugador. Por eso, cuando se enteró de su contratación, lo primero que pensó fue: "Lo primero, que le vaya todo bien, que es lo que quiero. A Arbeloa quiero que le vaya bien dónde vaya. Yo quiero que al Madrid le vaya bien con cualquier entrenador. Imagínate al Madrid con Arbeloa si que quiero que le vaya bien", insistió, dándole un trampolín al entrenador salmantino, que siempre le ha puesto como su gran maestro.

Foto de archivo con José Mourinho (i) dando instrucciones a, Álvaro Arbeloa, durante la etapa en el banquillo madridista del técnico portugués.

Foto de archivo con José Mourinho (i) dando instrucciones a, Álvaro Arbeloa, durante la etapa en el banquillo madridista del técnico portugués. / Jorge Zapata / EFE

"Quiero mucho al Madrid y quiero mucho a Álvaro. Solo quiero que les vaya mal mañana. No le he visto entrenar, no puedo decir nada más sobre él como técnico. Lo único importante para mí es que sea feliz. Ser entrenador es muy difícil, porque hay mucha gente que sabe más que tú, que te critica cada día. Es importante que te guste", le aconsejó. Fue dócil en todas sus respuestas, incluso en las más comprometidas, asumiendo que su tiempo ha pasado, pero que sigue guardando el verbo para dejar titulares que dirigen el pensamiento.

“No he hablado con Álvaro. Mi número es muy complejo, solo lo tiene mi familia. Tengo otro teléfono, pero ese siempre cambia y pierdo el contacto de mucha gente. No es necesario una llamada entre nosotros para desearle suerte, él lo sabe. Al igual que él piensa lo mismo de mí, seguro que quiere que el Benfica gane siempre”, dejó claro Mourinho antes de verse las caras con un entrenador que dijo llevar al luso en su corazón. Un maestro contra alumno que dejará de tener sentido reverencial en cuanto comience el partido de Da Luz, de grato recuerdo madridista, pero donde el de Setúbal tiene la última palabra.