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REAL MADRID

Modric encuentra en el Milán lo que el Real Madrid le negó

La salida del capitán dejó un hueco en el vestuario blanco que todavía no se ha cubierto, mientras en Italia piensan en ofrecerle una temporada más tras su gran rendimiento

Luka Modric, ídolo milanista a los 40

Luka Modric, ídolo milanista a los 40 / Perform

Pablo Díaz

Pablo Díaz

Madrid

El 22 de mayo, pese a su querer, Luka Modrić anunciaba su marcha del Real Madrid mediante una emotiva carta en sus redes sociales. En ese mensaje expresó “ha llegado el momento que nunca quise que llegara… pero así es el fútbol, y en la vida todo tiene un principio y un final.” Y es que todo tiene un final, incluso para alguien de su importancia en el club blanco, quien le negó una temporada más, la que ha aprovechado en el Milan para hacerse insustituible y opositar, incluso, a un curso extra.

Su edad fue un gran impedimento en su continuidad en el Real Madrid, un club que mide meticulosamente la continuidad de sus futbolistas a partir de cierta edad. La política por la que los jugadores mayores de 30 años suelen renovar contrato año a año. Pero no algo inamovible, sino que se trata más bien de una práctica habitual de Florentino y la junta directiva, probablemente para gestionar el riesgo que implica mantener a jugadores veteranos. 

Una eterna juventud en Milan

El futbolista croata actualmente sigue desarrollando un gran fútbol en la Serie A, donde ha conseguido afianzarse como un jugador importantísimo para el Milán. Uno de los gigantes europeos que, tras años dormido bajo su propia sombra, está volviendo a enderezarse lentamente. Allí es un titular indiscutible, que además de aportar su calidad, mantiene un estatus de leyenda viva dentro del vestuario. También es importante recordar que el conjunto rossonero no juega competiciones europeas, algo fundamental para que el mediocampista pueda tener menor carga acumulada y pueda mostrar su 100% en cada partido.  

Luka Modric, durante el Milan-Nápoles

Luka Modric, durante el Milan-Nápoles / AP

Un cúmulo de cosas que el Madrid no le podía garantizar y que ha provocado que esa “transición generacional” se vea más acelerada. Un momento en el que el club ha cerrado el ciclo de veteranos que han sido esenciales para protagonizar una década de triunfos y mira hacia el futuro con jóvenes como Bellingham, Camavinga, Arda Güler, Tchouaméni o Valverde. A quienes se les coloca sobre los hombros la responsabilidad de mantener el nivel máximo competitivo.  

El vacío que dejó en el madridismo

Algunos madridistas piensan que Luka Modrić todavía debería estar en la plantilla y fue un error concretar esa “salida acordada”. Por momentos, echan en falta su jerarquía para mantener el control de los partidos o tener la capacidad de saber desatascarlos, como en el último día en Vallecas. Una marcha que todavía genera remordimiento en Chamartín por quién supo aceptar su rol y dejó algo muy claro: “Voy a ser siempre madridista”. 

Modric ejerce ahora de baluarte de uno de los candidatos a ganar la Serie A, con el que roza los 1.000 minutos, con un gol y dos asistencias que, a diferencia de otros jugadores coetáneos, le mantienen en una liga del máximo nivel desde el que aspira a jugar su último Mundial el próximo verano. Aunque no será su epitafio, porque, si el físico le acompaña, el Milan, según ya empieza a comentar la prensa italiana, se plantearía en darle un año más. Lo que no pudo tener en el Real Madrid.