Militao y Vinicius, los modelos de Jovic

Militao y Vinicius, los modelos de Jovic

El delantero del Real Madrid fue titular por el lesionado Benzema y tuvo una buena ocasión para ver puerta: el balón se fue fuera de la red | TELEFÓNICA

Zidane, Ancelotti y la prensa madridista no creyeron en los brasileños y tampoco en el serbio

Ahora recogen halagos de los que les denostaron y el delantero puede acabar callando bocas

Luka Jovic levanta el vuelo y demuestra que no es un jugador tan malo ni tan negado como futbolista. Sustituyó a Benzema que se lesionó en Anoeta a los 15 minutos y fue invisible para sus compañeros durante el primer tiempo. En la continuación empezaron a apoyarse en él y devolvió el ‘detalle’ con dos asistencias y una, la de Vinicius, fue el 0-1. Después, marcó el gol que cerraba el partido e hizo otra buena actuación ante el Inter en la Champions para callar algunas bocas

Zidane y la prensa madridista no creyeron en Militao, que estuvo dos años a la sombra de un sobrevalorado Varane. El central, como Vinicius, eran criticados sin piedad por la ‘central lechera’, los mismos que ahora airean su grandeza. Los antecedentes de Vinicius los conoce todo el mundo, porque todo el mundo coincidía en que su talento se acababa cuando tiraba a portería. Ambos eran jóvenes e inexpertos cuando pisaron por primera vez el Bernabéu. Hoy son la base del futuro.

DE IGNORADO A VALORADO

Para Jovic, Militao y Vinicius son una inspiración, los modelos en los que mirarse para elevar su autoestima y pensar en que él también puede ser parte de ese Madrid en construcción. La presencia de Benzema le ha cerrado todos los caminos desde que llegó hace dos temporadas y media. El embrujo del francés ha poseído las pizarras en ataque de Zidane y Ancelotti. Benzema de nueve y nadie más. Y lo ha jugado todo hasta decir basta, sin darle descanso por no creer en su sustituto.

Pero los excesos se pagan y Ancelotti purga el suyo de poner al francés sin darle respiro. Tuvo problemas físicos en Anoeta y salió Jovic como alternativa de urgencia. El serbio no tenía la confianza de sus compañeros, al que ignoraban cada vez que jugaba esos minutos de la basura. Pero de pronto tiene credibilidad para todos. Para sus compañeros, para la afición y para la prensa. Lo que no se sabe es si también la de Ancelotti.

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