Mendy, un jugador surrealista

El francés es tan poderoso físicamente como imprevisible técnica y tácticamente

Su fortaleza defensiva hace que los rivales rehuyan el uno contra uno

Mendy encarrila la eliminatoria para el Real Madrid | Mediapro

Sport.es

Marcelo levantó como capitán del Real Madrid la Supercopa de España, su título 23 con el conjunto blanco, lo que le convierte en el futbolista más laureado del equipo merengue junto al mítico Gento.

Carlo Ancelotti le hizo salir en la recta final del encuentro contra el Athletic en reconocimiento a sus 15 años defendiendo la zamarra madridista -llegó al Santigo Bernabéu con 18 años- y para que levantara el trofeo.

Marcelo está a menos de seis meses de poner punto y final a esa extensa carrera en el Real Madrid. Su contrato expira y todo apunta a que el club blanco no le presentará oferta de renovación.

Además de la edad, que no perdona, hay un culpable directo del progresivo declive del lateral brasileño: Ferland Mendy. El francés entró de puntillas en el conjunto blanco hace tres veranos, pero su poderío físico y su fiabilidad defensiva le han convertido en indiscutible en el once del Real Madrid, eclipsando a un Marcelo que ha acabado asumiendo su adiós.

Mendy empezó la temporada lesionado, lo que le apartó de los diez primeros partidos oficiales, pero desde entonces solo ha faltado a una cita, la eliminatoria de la Copa del Rey contra el Alcoyano.

Infranqueable en defensa

El francés es una garantía para el equipo por su fortaleza defensiva. Tanto es así que los rivales rehuyen el uno contra uno con el frances por su poderío físico. Su potencia es difícil de superar y suele salir victorioso de sus duelos particulares.

Las cosas cambian cuando tiene el balón en los pies. A diferencia de Marcelo, que se convirtió en un atacante más durante toda su carrera, Mendy hace sufrir a los madridistas cuando se suma a tareas ofensivas.

Disfruta con el balón en los pies y le gusta intentar florituras, pero sus regates llegan al límite de desafiar al sentido común. El juego de asociación tampoco es su fuerte, por lo que amenudo entorpece la velocidad de circulación de balón en ataque. Aún así, es en carrera puede convertirse es capaz de crear superioridades en ataque.

En resumen, Mendy es tan poderoso físicamente como imprevisible técnica y tácticamente, por lo que se ha convertido en un jugador surrealista a ojos de buena parte del madridismo. Un madridismo, eso sí, que ha aprendido a valorar y apreciar su fortaleza defensiva.

cerrar
Sport

SPORT.es

Descarga gratis la app en tu móvil