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REAL MADRID

Mendizorroza, la tumba de Lopetegui que amenaza a Davide y Carlo Ancelotti

El técnico vasco, el penúltimo en ser destituido (antes que Solari), sufrió una derrota en el último minuto ante el Alavés en 2018: fue el principio de su final en el banquillo del Real Madrid

Lopetegui: "Es un día muy decepcionante para nosotros"

El técnico vasco del West Ham admite el mal momento tras el 0-5 ante el Liverpool. / Perform

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

Todo entrenador tiene su Waterloo, el lugar donde las cuentas no salieron y que es el antecedente de su rendición definitiva. En el caso de Julen Lopetegui, la batalla que anticipó su guillotina tuvo lugar el 6 de octubre de 2018 en Mendizorroza. El mismo campo en el que Ancelotti se juega seguir vivo en Liga después del batacazo en la ida de Champions contra el Arsenal. Lógicamente, en caso de tropiezo ante el Alavés, no será el final del italiano, pero, como en la situación vivida por el vasco, será la gota que provocará del desbordamiento si los madridistas no logran remontar en la Copa de Europa. Davide, el hijo, tendrá que defender el trabajo del padre, Carlo, sancionado para este partido.

Lopetegui, del todo a la nada en cuatro meses

Aquella temporada 2018/2019 empezó mal y a partir de ahí los acontecimientos que se sucedieron siguieron la línea del inicio torcido. Lopetegui fue destituido como seleccionador por Luis Rubiales en junio, a dos días antes del debut de España en el Mundial de Rusia 2018. Lo hizo después de saber que se había comprometido con el club blanco durante las próximas tres temporadas. Aquella salida abrupta libró al Madrid de pagar la cláusula de dos millones de euros que debería haber abonado para romper el contrato con la Federación.

Rubiales habla sobre su relación con Lopetegui

Rubiales habla sobre su relación con Lopetegui / Marta Fernández

Lo que iba a ser el gran año de Lopetegui, con una dualidad en los banquillos única, terminó en siniestro total. El cuadro blanco llegó a tierras vascas aquel mes de octubre con una sequía alarmante. Llevaba tres partidos consecutivos sin ver puerta. Dos son los que encadena en Champions el actual Madrid sin acertar de cara al arco rival, una situación inédita. Pero lo del conjunto de Lopetegui era todavía peor: 3-0 contra el Sevilla, empate frente al Atlético (0-0) y una sonrojante derrota en Champions frente al CSKA de Moscú.

El aroma a tragedia estaba en el ambiente desde el 2-4 de la Supercopa de Europa que se llevó el Atlético y que todavía hoy figura como la única gran noche rojiblanca en competiciones de la UEFA contra su eterno rival. Y si los blancos pasaron frío en la capital de Rusia, más gélido fue el desenlace de la película en Mendizorroza, donde, en Liga, el único precedente de triunfo albiazul databa de la temporada 1930/1931.

El gol de Manu García en el minuto 95

Lopetegui alineó a algunos hombres que se verán en la tesitura de no fallar en Vitoria para no recibir al Arsenal pensando que lo han perdido todo. Es el caso de Courtois, Modric, Vinicius o Lucas Vázquez, que se quedaron petrificados con un gol de Manu García en el 95. El Madrid recibió su propia medicina en el peor momento, que dejó al entrenador vasco sin suelo, responsable de una sed de goles inédita por la que los blancos no pasaban desde 1985. "Creo que el Alavés se ha llevado un premio excesivo en la última jugada para lo que ha sido el partido", se excusó aquel día Lopetegui.

El exportero, del Madrid y Barça, entre otros, intentó liberar de responsabilidades a una plantilla que venía de cerrar su ciclo triunfal de tres Champions, aunque con el agotmiento de la 'era Zidane'. Lopetegui se sintió solo y lo que sucedió en las siguientes semanas no hizo más que confirmar lo inevitable. El 1-2 contra el Levante en un Bernabéu enfurecido anticipó la goledada del Camp Nou de la última tentativa de Lopetegui por mantenerse a flote. Un 5-1 inapelable que supuso su destitución y el inicio de otra corta etapa de Solari, primero como interino, después como contratado, hasta que Florentino no tuvo más remedio que descolgar el teléfono para llamar de nuevo a Zidane.

Ancelotti no podrá defenderse directamente en el campo, pero en su nombre actuará Davide. Carletto está sancionado después de una temporada en la que se está cargando de amonestaciones, de propios y ajenos. La pérdida de paciencia que le provocan los partidos hace que pierda los estribos con más facilidad, cuando antes se limitaba a mascar chicle sin pausa para librarse de todos los males. Este año no es suficiente. La visita al Alavés es incómoda, porque interrumpe la conjura celestial de otra nueva remontada en Champions.

Davide defiende el trabajo de los Ancelotti

Un mal enfoque, porque de tropezar en Mendizorroza, el Madrid habrá perdido por completo el sentido de la temporada. Pero si logra acertar, aunque solo sea por incercia, y con la influencia de secundarios como Brahim, Güler o Endrick, desplazados al último lugar de la clase, se mantendrá en el oficio. Además, cuando empiece a rodar el balón en Vitoria, los de Ancelotti ya sabrán lo que habrá hecho su rival, el Barça, ante el Leganés, lo que puede ser un acicate o un motivo más para bajar los brazos dentro de esa lógica de elegir partidos en la que se han sumergido las estrellas del Madrid esta temporada.

Lucas Vázquez y Asencio confían en la épica del Bernabeu

Movistar

Lo sucedido la pasada temporada en el campo del Alavés debe servir de advertencia. Lucas Vázquez tuvo que rescatar al Madrid con un cabezazo después de un partido gris en el que la plantilla estaba pensando en marcharse al parón de Navidad. Pero todavía más clarividente de lo que no debe hacer el equipo blanco es lo que sucedió en el partido de ida de esta temporada. Un ejemplo que, lejos de ser anecdótico, terminó por ser canónico.

En el minuto 48, los de Ancelotti dominaban con claridad el partido, con un 3-0 que invitaba a un encuentro fácil que se volvió un infierno. El público se dio el gusto de pedir a Vallejo y aquel día fue el último del zaragozano esta temporada. El encuentro terminó 3-2 y gracias. Con Endrick exculpado por una patada sin sentido y un equipo totalmente perdido a merced de un rival que solo tuvo que créerselo, como hizo el Arsenal el martes y espera hacer el próximo miércoles para evitar la enésima remontada europea.