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REAL MADRID

Mbappé-Vinicius: el problema defensivo de Xabi

El nuevo técnico del Madrid sabe que Ancelotti fracasó en esa tarea con dos jugadores determinantes en ataque pero cuestionables defendiendo

Así recibieron a Vinicius, Güler y Lunin en Florida

Vinicius, Güler y Lunin ya están en Florida con el resto de sus compañeros / Real Madrid

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

Kylian Mbappé y Vinicius Júnior forman una de las mejores duplas atacantes del planeta. La pegada del francés se une al desborde del brasileño para tumbar defensas. Les costó conectar en su primera temporada juntos en el Real Madrid. Tardaron en entenderse, pero lo consiguieron: entre los dos marcaron el 46,7% de los goles de su equipo (64 de 137), porcentaje que sube al 54% sumadas sus asistencias sin contar las que se dieron entre sí (7).

Una mala herencia

 

La contundencia de sus datos no fueron suficientes para el Real Madrid. Ponerlos juntos rompió el equilibrio del método de Ancelotti. La única exigencia táctica del italiano era el compromiso defensivo de todo el equipo, pero no consiguió inculcar esa disciplina al francés que se sumaba a la del brasileño, el único liberado de esas funciones el año anterior en la que los blancos ganaron la Champions League y la Liga.

Xabi Alonso hereda el problema del italiano. Su labor será mentalizar a los dos de que o defienden o les puede esperar el banquillo. Vinicius sabe implicarse cuando quiere. De hecho, este año lo ha hecho cuando lo ha creído oportuno o cuando el entorno le ha reprochado no implicarse en defensa. Mbappé, por el contrario, ha dejado mucho que desear, aunque Ancelotti le perdonaba por su contundencia goleadora.

Luis Enrique ‘retrató’ a Kylian

 

Luis Enrique desnudó las vergüenzas defensivas del francés en su último año en el PSG. Intentó motivarle de todas las maneras, e incluso recurrió a un mito de la NBA para explicarle lo que quería de él: "He leído que te gustaba Michael Jordan. Michael Jordan cogía de los huevos a todos sus compañeros y se ponía a defender como un hijo de puta”. Pero ni así logró que el ídolo del equipo parisino reaccionara. Llegó un punto en el que decidió mandarlo al banquillo en algunos partidos.

Xabi Alonso tiene ante sí el reto de resolver ese problema. Mentalizarlos para que se impliquen en defensa, que sean disciplinados en los movimientos acompasados de sus compañeros cuando toque presionar, o replieguen con orden vigilando a sus pares más allá de hacerlo con la mirada como han venido haciendo esta temporada. Son muy buenos con el balón, pero demasiado 'altruistas' sin él.