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Real Madrid

Mbappé, goleador de oficio, líder de papel

Cuando habla lo hace sin dobleces, desnuda la realidad de un equipo en problemas, pero tapa con su clase y sus goles su poca ambición colectiva con escasa aportación al juego del equipo

Mbappé celebra uno de sus goles al Benfica

Mbappé celebra uno de sus goles al Benfica / EFE

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

Kylian Mbappé es una bestia del gol y tiene clase para aburrir. A eso agrega un agudo sentido de la crítica, no esconde la realidad que afronta sin tapujos para describir los problemas de su equipo. Sin embargo, sobre el campo, no ejerce de líder con una pobre aportación futbolística y falta de sacrificio sin él. Se centra en el remate sin ser un delantero centro al uso.

La cruda realidad

 “El Benfica nos ha pintado la cara” o “es una vergüenza”, dijo tras perder en Lisboa, que describe el sentimiento del vestuario. No es la primera vez que el francés llama a las cosas por su nombre, eso le reporta halagos acompañado del título honorífico de líder del Madrid, pero la realidad esconde ese falso liderato cuando sobre el campo se trata de fusionarse con el equipo y, a ser posible, dar ejemplo.

Mbappé es un jugador superlativo en lo suyo. En marcar goles y, a veces, en driblar rivales. Los deja tirados por el camino, sobre todo dentro del área, donde es letal en el uno contra uno y más cuando le toca rematar a portería. En Lisboa tiró dos veces para marcar dos goles. No necesitó más para engordar sus estadísticas individuales

Registros de récord

Lleva 13 goles en 7 partidos de Champions, que elevan a 36 la cifra de esta temporada con el Real Madrid en todas las competiciones. A eso, suma otros 5 con su selección, que suben sus números a 41 goles en 34 partidos. Registros de récord que le permiten sestear sobre el campo y mostrarse indolente con el balón cuando está lejos del área rival. Le falta ambición colectiva.

Carece de capacidad de sacrificio para liderar y que le sigan sus compañeros. Juega de falso nueve, lo que deja vacía el área en un equipo que entra con peligro por las bandas, pero que acaba buscando soluciones a ras de suelo para encontrarle en el remate final. De esos 34 goles con el Madrid ha marcado dos de cabeza, un dato que revela ser un falso 9.