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REAL MADRID

Matías Almeyda, el mártir de River que rechazó al Madrid por "el peor Sevilla de la historia"

El actual técnico del conjunto hispalense, que visita el Bernabéu este sábado (21.00) llegó al mismo en 1996 como el jugador más caro del fútbol argentino tras una puja en la que estuvo el equipo blanco

Almeyda desvela por qué se decantó por el Sevilla y rechazó al Real Madrid

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Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

Matías Almeyda (Azul, 1973) es un entrenador que lleva la resiliencia en el rostro. Un ídolo en territorios complicados como el Olímpico de Roma, donde llevó a la Lazio a su máxima potencia, y que busca enmendar el esfuerzo que hizo en vano el Sevilla cuando era un jugador. El conjunto hispalense pagó en 1996 unos 1.160 millones de pesetas (7,7 millones de euros al cambio actual) que le convirtieron en el fichaje más caro del fútbol argentino. Este sábado visita el Bernabéu, donde pudo jugar hace 30 años.

Como Mastantuono, de Azul y el más caro

El Madrid fue uno de los equipos que estuvo en la puja por hacerse con sus servicios después de ganar la Copa Libertadores con River, un equipo con el que descendería a la 'B' -segunda división- después de volver del retiro. La suya, una vida por y para el fútbol en la que llegó a padecer episodios de depresión hasta que logró desligar todo el ruido exterior, incluidos los medios, de lo verdaderamente esencial: el juego. Por cierto, de Azul es también Mastantuono, quien ostenta actualmente el récord del traspaso más caro del fútbol argentino. Al igual que 'El Pelado', con grandes expectativas sin colmar.

"Esperaban tanto de mí que me fue imposible. ¡Y cómo estaba el equipo! Llegué al peor Sevilla de la historia, hasta tuvimos cuatro técnicos en un año. Camacho, Rubio, Bilardo y otro que ahora no me acuerdo", rememoraba en 2007 Matías Almeyda, cuando ya se había retirado. O eso es lo que había anunciado en 2005 después de rechazar volver a River Plate, algo que terminaría haciendo años después.

El cuarto en discordia del que no se acordaba el argentino fue Julián Rubio, técnico del filial, que asumió la papeleta de asumir el descenso a Segunda, a pesar de ganar cinco de los ocho últimos partidos de la temporada. El próximo rival del Madrid tardaría dos temporadas en volver, pero ya sin Almeyda en sus filas, quien se marcharía al Lazio, donde fue un ídolo de la secuencia gloriosa que llevo al club 'laziale' a conquistar la Serie A, dos Copas de Italia, la Recopa de Europa y una Supercopa de Europa.

Reivindicativo con la salud mental: "Me llamaban loco"

Almeyda siempre fue un jugador temperamental. Un 'motorcito' que, por su entrega y oficio, llamó la atención de los grandes de Europa. "Cuando me fui a la Lazio el Sevilla todavía no le había pagado a River; me lo dijeron en Argentina. Me fui a Italia porque la Lazio se hizo cargo de la deuda", confesó un jugador que las vivió de todos los colores en el fútbol. Por eso, quizás, no tuvo miedo al enrolarse como entrenador en un equipo andaluz que atraviesa una situación financiera límite que le ha cambiado la vida reciente.

Aunque hace tiempo que el argentino dejó de creer en el fútbol: "Lo del dinero en el fútbol es un disparate; una persona no puede valer tanto. Tengo una teoría al respecto que podría servir, que los traspasos fueran tipo escalera. Que los del primer nivel puedan valer hasta un tope; los de segundo, otro tope inferior, y los de tercer nivel, pues una cifra más baja todavía". Por eso se ha acostumbrado a trabajar en un equipo con un límite salarial que ha quedado reducido a migajas, por debajo de cualquier otro competidor.

'El Pelado' lo pasó muy mal como jugador. Fue uno de los primeros en alzar la voz para preservar la salud mental, después de sufrir depresión como jugador. "Hace años que lo advertí. Es más, en un momento pasé a ser el loco… y me aconsejaban que dejara de decirlo. Y es muy grave. A ti te sacan de tu casa cuando eres chico, de tu ciudad, tus papás se enganchan porque ven que vas a cumplir tu sueño… Ahora, en esos lugares a los que llegas hay profesionales, gente que ya sabe lo que va a pasar con los años, esos que entran al vestuario ganador felices y te saludan, pero el día que pierdes ya no te quieren mirar", admitió tras retirarse.

Del descenso como jugador al ascenso como entrenador

Difícilmente vivirá algo peor que el descenso con River en 2011, el club de su vida al que volvería después de la primera jubilación. Todo por arrimar el hombro, como después haría desde el banquillo. "Era la primera vez en la historia de River que descendía. Algo muy triste. La noche del descenso fue terrible. No pudimos salir del estadio hasta las cuatro de la madrugada", recordó años después, todavía con el trauma vivo.

"La cuestión mental fue muy importante para sobrevivir a un momento tan difícil como el que vivimos en River esa temporada en Segunda. No podíamos ni salir a comer con nuestras familias afuera. Tampoco podíamos salir un domingo libre. Era entrenamiento y casa. Así casi un año para evitar problemas. Estábamos ocultos sabiendo que dependíamos de un resultado para vivir tranquilos", explicó el jugador que de un día para otro se convirtió el entrenador que terminaría con aquella pesadilla.

"Sé que para el sistema, eso que llamo el ‘exitismo’ en el fútbol, era un pecado disfrutar que River había ganado en la Segunda. Pero eso es ridículo. También una falta de humildad grande. El club estaba en esa situación en ese momento, y nosotros conseguimos llevarlo de vuelta a Primera", reivindicó un hombre que cumpliría con el tópico de las deudas que tiene el fútbol con según qué protagonistas. Él escogió el camino difícil. Por eso está en el Sevilla y por eso nunca cargará contra un compañero: "Siempre voy a defender a un colega a muerte".