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REAL MADRID

Mastantuono, más ganas que acierto

El tercer partido del argentino con la camiseta blanca no fue brillante, por debajo de lo esperado, aunque su buena actitud salvó su discreta actuación

Xabi: "Hemos jugado con ímpetu y espíritu de equipo"

El técnico del Madrid, tras la victoria sobre el Mallorca / Perform

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

Franco Mastantuono había entrado como un tiro en el Real Madrid. Su primer partido fue suplente, pero cuando salió reactivó al equipo con su energía y desparpajo. Una actuación que sirvió para ser titular en el segundo y cumplir con su papel para que Xabi siguiese confiando en él ante el Mallorca. Ante el equipo bermellón, se apagó para hacer su partido más discreto desde que llegó.

El argentino puso más ganas que acierto. Una actuación floja que el Bernabéu le perdona por la ilusión que ha despertado y esa personalidad que desprende cada vez que contacta con el balón. Su energía y calidad es una apuesta de futuro prometedora, aunque nadie puede confirmar que acabe siendo ese jugador que muchos ven como gran estrella mundial, especialmente en su país.

Quiebro a Darder

Lo mejor es que nunca se arruga. Tiene presencia en los partidos, participa en el juego, le pone raza y nunca se esconde, algo que Rodrygo debería aprender para sacar más rédito de su exquisito fútbol. Sin embargo, en líneas generales Mastantuono no hizo un buen partido ante el Mallorca, en el que estuvo desacertado y más encogido de lo que se le había visto hasta ahora.

Su único regate en los 66 minutos que estuvo en el campo define su inventiva. Fue una filigrana en la derecha y cerca del área pequeña que 'partió' a su marcador. Fue la jugada que acabó en el gol anulado a Güler por darle con la mano tras el despeje de Valjent. Mastantuono hizo un quiebro a Darder de media vuelta y hacia dentro que el balear sigue preguntándose cómo lo hizo.

Gris en ataque

Aparte de esa viguería, aportó poco al ataque, con demasiados pases horizontales y sin profundidad. No acaba de arriesgar en la banda derecha, prefiere jugar hacia dentro que retar a su marcador en carrera para buscar un pase. Sin embargo, sí estuvo activo, con ganas y siempre dispuesto a ayudar en defensa hasta que se le acabó la gasolina y Xabi decidió sentarlo para poner a Brahim.

La aparición del joven argentino ilusionó a su afición por su energía y calidad. Xabi le dio la titularidad en los dos últimos partidos por delante de Brahim. Sin embargo, ante el Mallorca estuvo gris pese a alguna acción destacable como en el gol anulado a Güler. Aun así, no estuvo fino, aunque el madridismo ha depositado su fe él por su esperanzador futuro.