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REAL MADRID

El Madrid de Xabi empieza a ser un equipo

Los blancos se alejan de esa imagen desordenada e individualista que acabó teniendo con Ancelotti, para imponer orden con un estilo solidario en solo 20 días de preparación con el técnico tolosarra

Xabi Alonso confiesa quién le ha sorprendido más de la plantilla del Real Madrid

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Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

El triunfo del Real Madrid en Oviedo confirma el cambio futbolístico de un equipo que se aleja de esa imagen desordenada e individualista de la temporada pasada con Ancelotti. El seguidor madridista ha dejado de sufrir, de vivir los partidos tensionado para encontrar un estado de ánimo solaz. El Madrid se defiende y descansa con el balón jugando en campo contrario, como exige el guion del fútbol moderno a los equipos con aspiraciones.

Jugar en campo contrario

Xabi Alonso trabaja en imponer orden en el juego con un estilo solidario. Todos participan en defensa y en ataque, marcando la máxima de jugar con las líneas juntas para evitar espacios y desgaste innecesario. Es solo el principio de lo que quiere el nuevo entrenador del equipo blanco, que trabaja en pulir detalles y corregir defectos. Las primeras lecciones parecen aprendidas: presión total en campo contrario para robar el balón y adueñarse del partido.

Ante el Oviedo lo consiguió en la primera mitad, ahogando la salida desde atrás del equipo carbayón para imponer el juego en una sola dirección. Xabi hizo cuatro cambios respecto al estreno ante Osasuna, y todos respondieron para aportar al colectivo. Una maquinaria a la que le falta engrasar el ataque, en atreverse a jugar de primeras para romper los nutridos sistemas de contención impuestas en sus dos partidos ante rojillos y azules, aunque en Oviedo se vio más juego entre líneas que en el estreno liguero.

Sufre para marcar pero no en defensa

"Valoro el partido desde el juego y creo que hemos estado muy bien. La primera parte la dominamos más. En la segunda nos costó un poco más, pero nos manejamos bien desde la defensa. Estamos creciendo y me voy contento", reconocía Xabi Alonso tras el 0-3. Un equipo que no maravilla pero convence. Le falta profundidad y conexiones para superar a once defensas como opusieron Osasuna y Oviedo, a los que costó romper para acabar ganando.

Un Madrid que sufre para marcar goles, aunque tiene a Mbappé para tumbar la resistencia de los rivales. Pero que tampoco ha sufrido en defensa, sin encajar ningún gol. Unas sensaciones muy diferentes al equipo de la temporada pasada, que sufría y hacía sufrir a su entorno, con un fútbol deslavazado y sin patrón. Algo que ya es recuerdo para la afición blanca, que espera ver crecer a su equipo a medida que avance la temporada.