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REAL MADRID

El Madrid se cansa de correr: ¿crisis del método Pintus o dejadez?

El equipo de Ancelotti cubrió 12 kilómetros menos que el Arsenal en la debacle del Emirates, una diferencia de esfuerzo respecto a sus rivales que se ha convertido en rutina esta temporada

"A lo mejor conviene perder todos los títulos y empezar de cero para tener hambre"

EL CHIRINGUITO

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

Para Ancelotti, entrenador del Real Madrid, existen dos tipos de jugadores: "Los que corren y los que marcan la diferencia". Lo dijo en la rueda de prensa previa a la vuelta de Champions frente al Atlético. "En mis tiempos también había jugadores que se focalizaban más en la calidad que en el compromiso. Pero no puedes estar en el medio", añadía. Era una clara advertencia para sus futbolistas, que, contra el Arsenal, volvieron a sufrir la indolencia que les persigue durante toda la temporada: corrieron 12 kilómetros menos que los de Arteta.

Atalanta, el único rival al que superaron

Vaya por delante, que no el que más corre acaba ganando y que, como todavía se demuestra, aunque cada vez en menos escenarios, es mejor que lo que se mueva sea el balón. Es decir, que se obligue al rival a perseguir sombras porque se consigue desplegar tal rigor táctico que el equipo tiene un idilio con la posesión. Como sucedió en los mejores tiempos del Barça con Guardiola. Aunque ese no ha sido nunca el estilo del Madrid, de un tiempo a esta parte, los de Carletto han visto cómo todos los rivales les superan en presión y entrega.

Ancelotti, tras el batacazo frente al Arsenal: "Las posibilidades son muy pocas"

Perform

El Madrid, en la Champions, es como un vampiro. Una criatura mitológica de la que todos dicen saber el origen, pero que siempre acaba mordiendo en el cuello a sus víctimas. Sin embargo, cuando no aprovechan las ocasiones, como sucedió en un remate franco de Mbappé en la primera parte del Emirates, la luz ciega a sus estrellas. En el fútbol de alto nivel, correr menos que el resto siempre es una carencia. En esta Champions atribulada, que le obligará a la enésima remontada, solo lo ha hecho con claridad una vez.

Fue frente a la Atalanta, cuando superó 114,1 vs. 113,4 kilómetros cubiertos a su rival en el primero de los match-ball que ha ido salvando el equipo blanco. Seguramente, el mejor partido de Mbappé con el Madrid en esta competición y eso que se marchó lesionado. Hasta ese partido, en el que los de Ancelotti prácticamente se jugaban seguir vivos en la fase liga, presentaban una exigua estadística: 86,97 kilómetros por partido recorridos. Después del encuentro frente al Arsenal, la cifra se ha quedado en 101,93, que sigue siendo inferior a la de los competidores a estas alturas del torneo.

Solo el Inter corre menos que el Madrid

Por ejemplo, los de Arteta han corrido en lo que va de Champions 106,37 kilómetros de media. Tan solo el Inter de Inzaghi, de entre los cuartofinalistas, tiene un registro inferior: 93,19 kilómetros por partido. Aunque en este caso, el equipo italiano, que cobró ventaja en la ida frente al Bayern (1-2), tiene un arraigado rigor táctico que le permite no cometer ningún paso en falso.

El resto de equipos implicados en la lucha por el título supera la cifra de los blancos: 108,25 el Borussia Dortmund; 112 el Aston Villa; 112,39 el Bayern; 116 el Barça y a la cabeza está el PSG de Luis Enrique (117,4). De hecho, si el Madrid ha ido aumentando su kilometraje es porque el rival le ha hecho correr, como sucedió en los octavos frente al Atlético, en los que los rojiblancos cubrieron mayor distancia que los de Ancelotti.

Esto hace plantearse si el problema es físico o de actitud. "Es un problema de condición física, que todos todavía no están al 100% y poco más. Tenemos que trabajar un poco más compactos como equipo y también a veces tienes la idea de presionar arriba, pero no están los automatismos todavía", decía Carletto antes de enfrentarse al Borussia Dortmund en noviembre sobre un acople que no ha llegado.

El 'método Pintus' no soporta el calendario

Es sabido que el Madrid alcanza la velocidad de crucero en primavera, animado por el conocido como 'método Pintus' que contempla un pico de forma por estas fechas. Con todo, la ausencia de una pretemporada efectiva, los entrenamientos individuales de algunos jugadores o un calendario en el que no se atisba al final han provocado que el equipo, por una u otra razón, se quede a medias. Tampoco beneficia que las rotaciones aplicadas por Carletto estén siendo justas, aunque condicionadas por un irregular planificación de plantilla.

Buenos titulares, pero sin confianza en los secundarios. Es decir, "los jugadores que corren", según la dicotomía aplicada por Ancelotti para diferenciar a sus jugadores. A esto hay que sumarle que "los que marcan la diferencia" se han quedado, por el momento, en el limbo donde no debe estar ningún futbolista. "No puedo decir que mis jugadores estén vagos, pero es cierto que no somos capaces de hacer un trabajo colectivo eficaz", criticaba todavía a comienzo de temporada sobre uno de tantos problemas que esperaba resolver, pero que acompaña a la plantilla en el momento decisivo.