REAL MADRID
Lo que no se vio del Madrid - Rayo: una pitada crónica hasta en la lesión de Bellingham y la rabia del Rayo con los 'piscinazos' de Mbappé o Vinicius
El Bernabéu vivió otra jornada de indignación, que se repartió entre los locales por el juego de su equipo y los visitantes por las decisiones arbitrales en un descuento eterno

SPORT

El Real Madrid sigue en estado crítico, a pesar de salvar los muebles con un penalti transformado por Mbappé cuando ya se había superado el tiempo añadido por Díaz de Mera. Lo vivido en las gradas durante el derbi contra el Rayo evidencia que el club ha entrado en un escenario de tierra quemada donde solo se buscan culpables. Jugadores, Arbeloa, Florentino y hasta una afición completamente dividida en la que se reparten carnés de buenos y malos madridistas.
Arbeloa no es Gandalf y Mbappé es Gollum
La caza de brujas empezó cuando el sucesor de Xabi Alonso acusó a los que pitaron al presidente en el partido frente al Levante. A partir de ahí el ambiente se ha enturbiado de tal manera que unos aseguran que las protestas son promovidas por grupos ultras y otros que lo ultra es mirar hacia otro lado. La tensión se puede cortar con un cuchillo, incluso en horarios antifutbolísticos como las 14:00 horas, donde la modorra se apodera de los protagonistas.
El ambiente se notó caldeado desde los prolegómenos, en los que se apuntó contra el palco en el callejón donde se dan cita los hinchas más radicales a los que Florentino expulsó en 2013. Pero la protesta es algo transversal en el madridismo, quien le recordó a los suyos el cabreo que tiene desde hace más de un año y medio, cuando después de conquistar la 15ª Champions el equipo dejó de ser precisamente eso. Ni la megafonía a todo trapo logró cubrir una pitada que ya es crónica.
Es tal el nivel de histeria colectiva que rodea al club que cuando Bellingham cayó lesionado en el minuto 10, una parte siguió insistiendo en el abucheo, como si todo se tratase de una performance. Ojalá, por el bien de un jugador inglés que en la previa ya se había llevado la mano a una pierna que obligó a Arbeloa a gastar un cambio. Aunque las permutas no están mejorando a un equipo que, pese a tener titulares férreos, ha diluido esta condición en grupo que compite igual de mal.
En cada rueda de prensa, el técnico blanco deja una cita para su particular bibliografía. No siempre en el sentido que le gustaría. Esta vez tiró del Señor de los Anillos, asegurando que él no es Gandalf. Pero tampoco Saruman, porque su equipo no es cuestión de magia negra o blanca. Simplemente la ha perdido en virtud de una persecución de penaltis que acabó indignando a un Rayo que terminó con nueve y malherido por una pena máxima transformada, más allá del añadido, por Mbappé. El francés tiene con los penaltis una obsesión como la de Gollum con el anillo único.
El "gran partido" del capitán Valverde
El galo buscó, hasta en tres ocasiones, una pena máxima que el juez de la contienda no vio. Sin embargo, tampoco le sancionó con amarilla por simulación. Un limbo que hizo estallar al banquillo del Rayo, que, desesperado, acabó perdiendo los papeles cuando una patada al aire de Mendy impacto contra Brahim para sentenciarles por encima del minuto 100. Antes, los jugadores de campo y suplentes del club franjirrojo criticaron el exceso de vehemencia con el que tanto el galo como Vinicius buscaron una solución demasiado habitual para desencallar los partidos tormentosos.
Con el de este domingo, Mbappé ha marcado 12 goles desde los once metros esta temporada. El último jugador de LaLiga que había anotado más desde esta distancia fue Cristiano Ronaldo en la 2014/2015. El portugués, que llegó a recibir irónicamente un mote por su recurrente visita al punto fatídico, transformó aquel curso 13 opciones. “Es de los días que me voy más triste de un campo. Este equipo merece respeto. Seguiremos luchando contra todo y contra todos. Dios es justo y lo ve todo. Fe”, lamentaba Chavarría, expulsado por un empujón a Rodrygo.
Hasta en los portales estadísticos como Opta, movidos por la neutralidad, quedaron reflejados registros históricos como el minuto 99:34 en el que Mbappé marcó un 2-1 que no libró al conjunto blanco y blando de llevarse una última pitada. Aunque a tenor de las declaraciones de un capitán como Valverde, el Madrid sigue disociado de una realidad cada vez más tozuda, aunque esta ve el resultado fuese favorable. "Creo que hicimos un gran partido", escuchaba con asombro un grupo de aficionados a la salida del Bernabéu, que, en corro, y por lo bajo, esbozaba con alivio culpable: "Vaya robo le hemos metido al Rayito".
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