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Real Madrid

Juicio en el Bernabéu a otra campaña en blanco

El Real Madrid vuelve con las alforjas vacías a casa para recibir al Alavés. Ambos necesitan los puntos, unos esperando del fallo del Barça y los otros para escapar del pozo

Asencio, Courtois y Rodrygo, únicas bajas en la sesión de Arbeloa antes del Alavés

EFE

A

Con las alforjas vacías vuelve el Real Madrid a su estadio para ir cerrando su segunda temporada en blanco, ante una afición que señala a los jugadores como culpables del fracaso. Recibe a un Alavés en apuros, que necesita puntuar para agarrarse a la categoría. Tres puntos obligados para los blancos a la espera de lo que haga el Barça, y vitales para los albiazules en su lucha por la permanencia.

Árbitros, árbitros...

Dar caza al Barcelona es más una pesadilla que una realidad. Por mucho que cierren los ojos y sueñen, las diferencias aplastan a la ilusión. Ni árbitros ni gaitas. El fútbol retrata a los impostores, jugadores que han impuesto sus egos sobre el colectivo. Han bajado al barro pocas veces. Cuando lo han hecho, se han hundido en el lodo por falta de práctica.

La excusa de los árbitros es recurrente, porque perjudican a todos. No hay jornada que un equipo no levante la voz por decisiones injustas que rellenan espacios en medios, televisiones o redes sociales propias o locales mostrando su indignación. Son seres humanos a los que sus mentores confunden con circulares que cambian las normas de un día para otro con malditas interpretaciones que ni ellos entienden.

Apurados

Lo peor es que los premian por equivocarse. Una manera de reconocer que el sistema falla. Pero también fallan los Mbappé, Vinícius o Bellingham, referentes de un equipo de andar por casa. Jugadores que se alejan del concepto colectivo. Que se niegan a levantar la cabeza y encontrar un amigo en su afán de acariciar su propia gloria.

La misión de Quique Sánchez Flores es salvar al Alavés

La misión de Quique Sánchez Flores es salvar al Alavés / EFE

El Alavés llega al Bernabéu con el agua al cuello. Quique, perro viejo y cerebral, es consciente de la dificultad de arañar algo de un estadio que le vitoreó cuando corrió la banda defendiendo su camiseta. Los Celta, Getafe o Girona le señalan el camino de cómo aprovechar las debilidades de un Madrid individualista. Cerrar el paso con sistemas de contención para hacerles perder la Liga ante su propio público.

Pocos cambios

Quique no variará su sistema de cinco defensas y dos delanteros. Protegerse para atacar en bloque. El Alavés es de esos equipos que juegan más de lo que la clasificación refleja. La duda es si Boyé supera un problema en un pie para acompañar a Toni Martínez.

Arbeloa tiene el banquillo lleno salvo Courtois, Rodrygo y Asencio. Recupera a Tchouameni, baja en Múnich, y Mastantuono, ausente ante el Girona, ambos por sanción. De hacer cambios serán en la defensa, donde tiene para elegir. En ataque saldrá con los de siempre.