REAL MADRID
Juan Jesús Ruiz-Niño, experto en psicología deportiva, sobre Arbeloa y el clásico: "Su liderazgo tiene margen de mejora"
El director del Máster en Psicología del Deporte en UNIE Universidad analiza el perfil psicológico de Arbeloa y también el de Hansi Flick anates del Barça-Madrid del domingo

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Dirigir a Barça o Real Madrid en un clásico ya es de por sí una prueba de fuego. Para Álvaro Arbeloa, hacerlo en tu primera temporada como técnico, con el vestuario sacudido por la pelea entre Valverde y Tchouaméni, una Liga casi perdida y la Champions ya perdida, es otra cosa. El técnico llegará al Spotify Camp Nou en el momento más exigente de su joven carrera como entrenador. Juan Jesús Ruiz-Niño, director del Máster en Psicología del Deporte en UNIE Universidad, lo disecciona sin anestesia.
La inexperiencia no es un defecto, pero en un partido de esta magnitud tiene un coste psicológico real. "Arbeloa necesita ganar", arranca Ruiz-Niño sin rodeos. Pero la victoria no depende solo del talento de la plantilla. Depende también de que Arbeloa sea capaz de llevarla al partido en el estado adecuado y parece todo lo contrario con lo que viene sucediendo en la entidad que preside Florentino Pérez. Y ahí es donde la psicología entra en juego con toda su crudeza.
Frente a Flick, un técnico consolidado cuyo liderazgo los jugadores han "entendido, interiorizado y aceptado", Arbeloa tiene un reto muy exigente por delante. "Su liderazgo es el que más margen de mejora y sorpresa puede tener", señala Ruiz-Niño.
Y Arbeloa la está usando. "Viene de la cantera y conoce el potencial de los canteranos del Real Madrid, y está siendo valiente en este aspecto", apunta el experto. "Probablemente, innovador".

Hansi Flick, durante el partido de LaLiga entre Osasuna y FC Barcelona / EFE
Ruiz-Niño traza un retrato técnico de Arbeloa basado en lo observable. "La extroversión más acentuada de Flick frente a la introversión que muestra Arbeloa marca cómo lideran", explica. "La gestión emocional de Arbeloa parece mayor, además del control de los impulsos". En un partido donde la tensión será máxima desde el primer minuto, esa capacidad de no perder los nervios desde el banquillo puede marcar la diferencia.
Lo que comparte con Flick es el bagaje de haber jugado al más alto nivel. "Ambos tienen una finura en sus reacciones frente a la adversidad", señala Ruiz-Niño. "Ambos saben del valor, pero también del peligro, de la gestión de las grandes figuras del vestuario". Arbeloa lo sabe por experiencia propia: fue uno de esos jugadores.
La presión, el verdadero examen
En un Clásico, el ruido mediático es ensordecedor. Pero Ruiz-Niño no cree que eso sea el principal problema para los jugadores. "Los banquillos están llenos de chicos jóvenes que les encanta estar expuestos en los medios y las redes sociales", explica. "Entienden, probablemente mejor que cualquier otra generación, la importancia de esa presión para el mantenimiento del fútbol como espectáculo". El verdadero reto psicológico, advierte, llegará después: "El problema emocional viene de la gestión de la derrota, de las expectativas frustradas".
Para Arbeloa, esa gestión empieza antes del pitido inicial. El Clásico no perdona. Y este domingo, con la Liga prácticamente sentenciada y el vestuario aún cicatrizando, el técnico madridista se juega algo más que tres puntos: se juega su relato como entrenador.
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