Ivan Mañero: "El culto al cuerpo de Cristiano no me gusta"

Ivan Mañero, con varios niños
Ivan Mañero, con varios niños  | sport

¿Cómo define su profesión?
Mi especialidad abarca la cirugía plástica reconstructiva, y estética. Si una mujer tiene cáncer de pecho, mi especialidad comienza en reconstruirle el pecho y  la estética cuando mejoro incluso sus pechos y que se vuelva a sentir guapa.
¿Con cuál de las dos se siente más satisfecho con el bisturí?
Me siento más cómodo con la reconstrucción porque luego  intento ir siempre más allá.
¿Cuando le piden opinión estética, es siempre sincero? 
Mi experiencia me dice donde está lo natural y el equilibrio y donde está la belleza. Siempre estamos dentro de la medicina.
¿Pacientes acaban siendo a veces propia caricatura? 
Cuando yo veo a una persona que es caricatura de ella misma, me hace mucha rabia por el profesional que ha permitido eso. No todo vale en esta profesión.
¿El éxito de la cirugía plástica es que se ha popularizado?
Sin duda. Si tienes que pedir un crédito para elegir entre un buen coche o gastarlo en uno mismo, muchos prefieren lo segundo.
El negocio va bien a tenor de su espectacular hospital...
Aquí recibo príncipes pero también llegan mujeres que  limpian escaleras. Yo no solo los trato a todos por igual sino que todos pagan lo mismo, y todos van a la misma sala. No hay VIPS.
Envejecer es ley de vida. ¿Por  qué ir contra la naturaleza?
¡Perfecto! Entonces no pongamos prótesis de cadera, porque hay que saber envejecer con lo que eso comporta y debe ser bonito cojear. ¡No seamos demagogos!
¿Cura sus remordimientos de ganar tanto dinero con su Fundación Solidaria?
¡Ni mucho menos!. De hecho, me dedico desde los 16 años a la solidaridad y a la ayuda médica. A esa edad me escapé a Brasil y estuve mucho tiempo trabajando al noreste de Brasil y posteriormente en Manaos
Explíqueme un poco más...
Decidí irme solo al Amazonas. En el avión conocí a la hermana del presidente de la FUNAI, una Fundación que protege al índio brasileño. Me presentó a su hermano y entré en el programa.
Y buscó su propio proyecto.. 
Miré a África, para acabar en Guinea Bissau. A partir de recoger a ocho niños en la guerra civil,   decidimos construir una pequeña casa para darles un techo. Fue creciendo esa casa hasta reunir a 150 niños huérfanos. Les construimos una escuela para escolarizarlos hasta llegar a los 450 y en los últimos dos años, hemos construido un hospital materno infantil donde  opero.  
¿Llegaría a quedarse allí?   
No puedo harcerlo por una sencilla razón: porque depende de que me vaya bien aquí para que aquello funcione allí.
¿Por qué los niños?
Me encanta realizar la sensibilización y movilización en las escuelas. En África, tengo que explicarles que a las niñas no se les mutila el clítolis, eso es una aberración. A los de aquí, explicarles que el mundo que ven no es la única realidad.
Por su profesión, debe ver mejor a Cristiano que a Messi...
El culto al cuerpo de Cristiano no me gusta. Suple la técnica con el poderíó físico mientras Messi tiene el talento innato. Ronaldo es más una marca como fue en su momento Beckham.
¿Le gusta el deporte?
Mucho. Estoy metido en el running. Aquí trabajamos la tecnología del frío masivo, con las criosaunas. Está comprobado que el frío extremo favorece la recuperación.

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