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REAL MADRID

Iturralde carga contra la gestión arbitral tras la expulsión de Camavinga

El excolegiado considera "nefasto" el criterio aplicado en la segunda amarilla y apunta a un error grave de control del partido

Iturralde señala al árbitro del Bayern-Real Madrid tras la expulsión de Camavinga

Iturralde señala al árbitro del Bayern-Real Madrid tras la expulsión de Camavinga / Sport

Mariona Carol

Mariona Carol

La polémica arbitral volvió a encender el debate tras el Bayern-Real Madrid, y Eduardo Iturralde, exárbitro de Primera División, no dejó espacio para la duda: para él, la expulsión de Camavinga en el minuto 86 fue consecuencia directa de una gestión deficiente del árbitro, impropia, según sus palabras, de un colegiado de élite.

Una expulsión que, para Iturralde, rompe el partido

Iturralde arrancó su análisis recordando que este tipo de acciones requieren algo más que aplicar el reglamento de forma literal.

A su juicio, la segunda amarilla a Camavinga no responde a una lectura inteligente del contexto: "No puedes dejar a un equipo con diez en un partido como este por una acción así", afirmó, subrayando que el sentido común debe intervenir cuando la infracción no compromete el juego de manera grave.

El exárbitro insistió en que, tras la falta previa sobre Harry Kane, el colegiado no amonestó al francés por la acción defensiva, sino por retener el balón y avanzar unos metros para impedir la reanudación. Para Iturralde, esa decisión no solo es excesiva, sino que evidencia una falta de control emocional del árbitro sobre el partido.

"No sabía que ya tenía amarilla"

Uno de los puntos más contundentes de su intervención llegó al analizar el lenguaje corporal del colegiado. Según Iturralde, la forma en que mostró la tarjeta revela un error aún más grave que la propia decisión disciplinaria: "Cuando un árbitro sabe que es segunda amarilla, no se da la vuelta. Mete la mano en el otro bolsillo y saca la roja".

Para él, el gesto del árbitro, amonestar, girarse y seguir, demuestra que no era consciente de que Camavinga ya estaba amonestado, algo inadmisible en un partido de este nivel y con tan pocas tarjetas acumuladas hasta ese momento.

Consecuencias directas en el marcador

La expulsión llegó cuando el Real Madrid ganaba 2-3 y se encaminaba a la prórroga. Con un jugador menos y apenas cuatro minutos más el añadido por delante, el Bayern aprovechó la superioridad numérica para empatar a tres, resultado que ya les clasificaba, y rematar después con el 4-3 definitivo obra de Olise.

Para Iturralde, la secuencia es clara: una mala gestión arbitral en un momento crítico puede alterar por completo el desenlace de un partido de máxima exigencia.

Un arbitraje bajo lupa

La intervención del excolegiado deja una conclusión rotunda: más allá de la literalidad del reglamento, un árbitro de élite debe saber leer el partido, controlar las emociones y aplicar criterio.

En su opinión, nada de eso ocurrió en Múnich, y la expulsión de Camavinga se convirtió en el punto de inflexión que cambió el rumbo del encuentro.