Isco aparca la fiesta para amenazar a Bale

Zidane consigue recuperarlo después de un año de renuncia y completo abandono

Su presencia dio consistencia al Madrid ante el PSG, con un 4-4-2 donde no cabe el galés

Isco empató a pase de Brahim | LALIGA

Zidane sorprendió alineando a Isco contra el PSG. Había jugado tres encuentros de titular en lo que llevamos de temporada, el último en Mallorca donde los blancos dejaron de estar invictos con un partido discreto del malagueño. Pero el técnico francés decidió ponerlo ante el PSG, en un partido grande, cuando nadie lo esperaba y respondió como en sus mejores momentos. No es que hiciera un encuentro deslumbrante, pero sí aportó energía, solidaridad con pinceladas de esa magia que lleva en sus botas.

Isco supo sufrir sin balón, no fue individualista, jugó para el equipo, ayudó a la medular e hizo de nexo con el ataque. Aunque le falta ritmo, demostró que empieza a recuperar su mejor versión después de un año en el que se abandonó física y mentalmente. Su fiesta particular le llevó a ser acusado de exceso de peso y su falta de compromiso hizo que el club lo pusiera en el mercado. El regreso de Zidane cambió las cosas cuando el jugador estaba más fuera que dentro. El francés siempre ha confiado en su fútbol y se marcó el objetivo de recuperarlo, misión que está cerca de conseguir.

EN SU MEJOR FORMA ES IMPRESCINDIBLE

Isco seguirá siendo meritorio hasta que recupere su auténtico nivel. Pero si sigue su progresión, no tardará mucho en hacerse un hueco como en la primera etapa de Zidane en el banquillo. Entonces, el malagueño desplazó del once titular a Bale. Mandó al galés al banquillo en las dos últimas finales que ganó el equipo merengue de la Champions League: ante la Juventus (3-1) y el Liverpool (4-1). Zidane dio estabilidad al equipo con Isco sobre el campo, que cambiaba el dibujo del 4-4-2 al 4-3-3 eliminando el tridente que formaba la BBC.

Ahora, con Hazard por Cristiano Ronaldo y con Benzema como líder del ataque, Bale puede volver a ser prescindible si Isco vuelve a ser el mismo de antes. Porque el malagueño en su mejor forma es imprescindible en cualquier equipo. Su mejoría es evidente y la certificó la grada del Bernabéu ante el PSG. Una afición que en el último año no dejó de pitarle y que este martes lo despidió con aplausos por su buen partido ante el campeón francés.

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