CHAMPIONS
Guardiola, la gran amenaza del ‘mourinhista’ Arbeloa: “Su Barça jugaba con red”
El técnico catalán, némesis blanca por antonomasia, sentenció a Xabi Alonso en el encuentro de la fase liga de Champions y ahora puede hacer lo mismo contra uno de sus firmes opositores en los años de plomo

Álvaro Arbeloa y Pep Guardiola, durante el clásico de vuelta de las semifinales de Champions de la temporada 2010/2011. / JOAN IGNASI PAREDES

Aunque sea por pura repetición, los duelos entre Guardiola y el Real Madrid se han ido desprendiendo del aroma de Clásico que siempre tuvieron. Sin embargo, esta temporada los enfrentamientos en la Champions han renovado la vieja rivalidad, quieran o no sus protagonistas. Sucedió en el envite contra Xabi Alonso en la fase de Liga el pasado 10 de diciembre y volverá a suceder a partir de este miércoles (21.00 horas) frente a su sucesor, Álvaro Arbeloa.
Pep, verdugo blanco
Ambos encuentros tienen etiqueta de referéndum. El primero lo perdió el técnico vasco, que a partir de ese 1-2 quedó sentenciado. Tuvieron que frenar a Florentino para que no tomase una decisión inmediata que terminaría asumiendo a principios de 2026. El problema no fue solo el resultado, que en realidad pudo caer de cualquier lado, sino el mensaje de falta de autoridad que Guardiola puso en boca de Xabi Alonso.
“Que mee con la suya”, fue el consejo envenenado que le lanzó el técnico catalán a un entrenador al que considera su amigo, al contrario que Arbeloa. El de Santpedor fue maestro del tolosarra en el Bayern. Por eso el vasco tomó aquellas palabras como la enésima lección. “Tengo muy buena relación con Pep, nos conocemos bien y él sabe bien lo que decía. No tengo que entrar yo a valorarlo”, se limitó a responder Xabi Alonso.

Pep Guardiola con Xabi Alonso, en el Bernabéu el pasado mes de diciembre. / AFP7 vía Europa Press
No hizo falta añadir nada más. Guardiola dio en el centro de la diana e hizo daño, tanto a su ahora homólogo -al señalarle una verdad incómoda- como al propio club blanco. No es la primera vez que sucede ni será la última. En los años de plomo entre el Barça y el Real Madrid ya provocó el desfile de entrenadores que desembocó en la llegada de Mourinho. En 2020 provocó la primera derrota de Zidane en una eliminatoria de Champions y el 4-0 de 2023 en el Etihad amenazó con llevarse por delante a Ancelotti.
Ante aquel último golpe, Florentino tomó una decisión poco habitual en caso de catástrofe en la Casa Blanca. Mantuvo a Carletto en el cargo y el italiano terminaría conquistando la Decimoquinta, hasta ahora el último éxito continental de un Madrid que ha zozobrado con el cambio de formato. En los octavos de la presente edición, Guardiola tiene la capacidad de cobrarse su segunda víctima en el banquillo blanco. Al mismo tiempo, Arbeloa tiene la oportunidad de defender su puesto más allá de una interinidad.
“Por vergüenza y profesionalidad”
El salmantino ya esquivó la primera bala después de derrotar al Benfica de Mourinho, que le provocó -con el gol de Trubin en el descuento- el primer gran incendio. El fracaso en la Copa se atribuyó entonces a la nebulosa de la transición. Con todo, el duelo frente al equipo luso se interpretó como un enfrentamiento emocional en el que el Madrid debía imponer a la fuerza su mayor calidad individual.

Guardiola y Arbeloa, durante un clásico en 2011. / VALENTI ENRICH
Arbeloa salió adelante con Vinicius como bandera y, por el camino, se distanció de un amigo como The Special One, cuyo legado recuperará una vez más en la eliminatoria contra el Manchester City. Estos días volverán a sonar ecos del pasado que se han vuelto presente. “Jugaban con red, es verdad, pero no les voy a quitar mérito”, dijo en 2019, insinuando que la afinada maquinaria azulgrana recibía ayudas arbitrales.
Pronunció aquella frase en su debut como “fichaje estrella” de El Chiringuito, asegurando que aquel Barça había sido “uno de los mayores retos de mi carrera, porque tenía un gran entrenador y grandes jugadores”. Como futbolista, el saldo de Arbeloa contra los azulgrana fue de siete triunfos, seis empates y seis derrotas. Tres de aquellos partidos los disputó con el Deportivo y el Liverpool. Vistiendo la elástica red, nunca perdió frente al City.
Datos para componer el retrato robot de un Arbeloa todavía virgen como entrenador en la alta competición, que entra a través de esta eliminatoria en el territorio más duro e inhóspito. Un cruce a doble partido para evitar tener que pronunciar aquella frase que dejó en abril de 2010 tras sucumbir 0-2 en el Bernabéu frente al Barça de Guardiola: “Por vergüenza y profesionalidad, tenemos que ganar lo que queda”.
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