El final de un estilo en el Real Madrid

Zidane ha querido dar continuidad a una filosofía con la que ha ganado 11 títulos, pero ha dejado de funcionar

El francés está obligado a reinventarse porque los rivales ya saben cómo explotar sus debilidades

Zidane: No voy a dimitir | Perform

Alejandro Alcázar

Este Real Madrid sigue intentando jugar como el que ganó tres Champions consecutivas, pero sin conseguirlo. Le falta la mitad de los goles que marcaba (Cristiano Ronaldo), la frescura y el hambre de un grupo excelente de jugadores que ya no rinden como antes y a los que empiezan a faltar apoyos (Marcelo, Isco, Bale, Pepe, James…). Un estilo que triunfó, pero que los rivales ya conocen de memoria para anular sus puntos fuertes que ahora son menos fuertes.

Un ciclo de éxitos que se ve amenazado en el primer tercio de la temporada y que viene dando síntomas de desconexión desde hace más de dos años. Zidane está obligado a reciclarse después de ganar 11 títulos. Debe buscar variaciones a la forma de jugar, porque la actual ya no funcional. Los cambios de dibujo y de jugadores ya no le dan resultados en su plan de juego. Ganó la Liga el año pasado con once partidos a la italiana tras el regreso del confinamiento y ni eso conserva en ésta, en la que encaja más goles que partidos jugados.

ESTE MADRID ES UN QUIERO Y NO PUEDO

Sigue con un déficit goleador grave consecuencia de esa forma de jugar. Los rivales ya saben cómo anularle para hacerle daño. Shakhtar, Cádiz, Valencia y Alavés marcan el camino: le cedieron el control y lo mataron al contragolpe. A esto se suma que en ataque no hacen daño, es previsible y faltan rematadores que culminen los centros. Su juego de abrir a las bandas ha perdido efectividad con un Marcelo en decadencia y un Mendy demasiado tarugo, aunque buen defensa. La política de jóvenes está bien, pero el Madrid no es un equipo de formar jugadores, llegan formados. 

El abuso del juego horizontal, en corto o abriendo con diagonales largas ya no le dan resultado. Ha dejado de jugar de primeras, de dar dinamismo al juego, que corriera el balón sin necesidad de ser vertical salvo en los contraataques, que han desaparecido de su catálogo cuando era un arma letal. Este Madrid no se parece al que lo ganó todo, es un quiero y no puedo. Aquel Madrid victorioso no llevaría tres derrotas en los últimos 5 partidos, con 5 goles favor y 9 en contra. Ni sumaría 5 derrotas en 15 partidos cuando el año pasado perdió 7 en 51 partidos.

 

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