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Entrevista | Juan Ramón López Caro Entrenador del Real Madrid y del Real Madrid Castilla (2000-2006)
López Caro defiende a Arbeloa: "En el Real Madrid todo se sobredimensiona por personas que carecen de ética y sensatez"
El andaluz llevó al Castilla a Segunda en 2005 con una generación de la que formaba parte el actual técnico blanco, con el que comparte el hecho de haber sido promocionado al primer equipo en un contexto difícil

Juan Ramón López Caro, en su etapa como entrenador del Real Madrid, durante un partido de Champions. / CEDIDA

Con Juan Ramón López Caro (Lebrija, 1963) se puede hablar de fútbol. No en general, sino de cualquier división, porque las ha recorrido todas. Igualmente, se puede conversar del Real Madrid, porque tuvo la oportunidad de dirigir al primer equipo en la convulsa temporada 2005/2006. Sustituyó a Vanderlei Luxemburgo y apenas unos meses después vio cómo Florentino, quien le había dado la confianza, se iba del club con una frase que vuelve a estar de actualidad: "He maleducado a los jugadores y se han confundido", en referencia a los Galácticos. Una nómina insuperable de nombres que no respondió a las expectativas.
Nadie mejor que él comprende a Álvaro Arbeloa, más si cabe porque lo modeló y le vio crecer en el Real Madrid B que ascendió a Segunda en la temporada 2004/2005. Los dos dieron el paso hacia el primer equipo en contextos difíciles, de ahí que López Caro, quien ahora dedica sus esfuerzos a las empresas familiares, pida tiempo y respeto para el trabajo de su antiguo pupilo. Del que se destacan sus valores para combatir el ingente ruido que circunda a un club como el blanco, donde siempre hay poco tiempo y demasiadas decisiones por tomar.
P. Si algo le caracteriza a López Caro es su conocimiento de todas las categorías y hasta continentes. Se conoce usted el fútbol de arriba a abajo.
R. Considero un verdadero privilegio haber desarrollado mi carrera en un ámbito que me apasiona tanto. A lo largo de los años, he tenido la oportunidad única de ser uno de los pocos entrenadores que ha trabajado en todas las categorías del fútbol español e internacional. Este recorrido no solo ha fortalecido mis valores futbolísticos, sino que también ha sido una fuente invaluable de crecimiento personal.
Cada experiencia ha aportado un aprendizaje significativo, que va más allá de lo futbolístico, y siempre estaré agradecido a las personas que han cruzado mi camino, ya que han sido fundamentales para alcanzar los objetivos profesionales y personales que me he propuesto. Su apoyo y colaboración han sido esenciales en este camino enriquecedor.

Foto de recuerdo de la temporada 2005/2006 en la que López Caro fue subcampeón de Liga. / CEDIDA
P. Usted llega al Real Madrid para fichar por el Castilla en 2001, procedente del Mallorca, donde ya había trabajado en el fútbol formativo. ¿Cómo surge aquella oportunidad y cómo era aquel equipo?
R. La oportunidad de fichar por el Castilla surgió durante mi segunda temporada al frente del Mallorca B (era la generación de Güiza o Riera, entre otros). Habíamos tenido un año notable, en el que nuestro equipo no solo había mostrado un excelente nivel de fútbol, sino que también varios de nuestros jugadores habían comenzado a integrarse en el primer equipo. Este desempeño provocó que recibiera una solicitud para reunirme en Madrid con Jorge Valdano y Ramón Martínez.
Tras obtener el permiso adecuado de Mateu Alemany, nos reunimos y mantuvimos una conversación de cuatro horas donde me presentaron una oferta para incorporarme al cuerpo técnico del Castilla. En aquel momento, tenía dos años más de contrato con el Mallorca, por lo que les indiqué que mi continuidad no dependía exclusivamente de mí. Al regresar a Mallorca y discutirlo con Mateu Alemany, él reconoció que esta era una oportunidad que no debía dejar pasar. Con su apoyo y el visto bueno del club, acepté la oferta para unirme al Real Madrid Castilla.
El ascenso del Real Madrid B a Segunda División fue un hito, pero en los años anteriores, el Castilla, aparte de la famosa 'Quinta del Buitre', nunca había conseguido desarrollar tantos jugadores que no solo jugaron para el Real Madrid, sino también para muchos equipos de Primera
P. Y en 2005 logra el ascenso con el filial a Segunda, algo que solo se ha vuelto a conseguir una vez más desde entonces, lo que demuestra la dificultad del reto. ¿Cómo era aquel equipo?
R. Efectivamente, en 2005 llega el ascenso del Real Madrid B a Segunda División, un hito que no se repetiría hasta 2012. Sin embargo, considero que no solo ese año fue significativo; los cuatro años anteriores también fueron cruciales. En ese periodo, el Castilla, aparte de la famosa Quinta del Buitre, nunca había conseguido desarrollar tantos jugadores que no solo jugaron en el Real Madrid, sino también para muchos equipos de Primera División y otras ligas internacionales (Soldado, Riki, Trashorras, Rubén, Borja, Luis García... la nómina es inagotable).
El equipo estaba compuesto por jugadores con valores personales y futbolísticos de un nivel excelente. Promovíamos valores fundamentales para alcanzar la excelencia profesional, enfatizando la humildad, el trabajo arduo y la máxima ambición. El talento de los futbolistas era un factor determinante que intentábamos cultivar para optimizar su rendimiento. Trabajaron con dedicación para alcanzar su máximo potencial, lo que se reflejó en su éxito en el campo.
P. Precisamente, en aquella plantilla que logró el ascenso a la categoría de plata, uno de los pilares era Álvaro Arbeloa. ¿Cómo era aquel joven defensa polivalente al que vio usted después crecer?
R. Álvaro Arbeloa se destacaba por su madurez desde una edad temprana. Desde el primer momento, tenía claro su objetivo de convertirse en jugador profesional. Era un futbolista muy inteligente, capaz de sacar el máximo rendimiento a sus capacidades. Su polivalencia en los puestos defensivos le permitía adaptarse a diferentes situaciones en el campo, lo que, sumado a su liderazgo y enorme ambición, lo convertía en un elemento valioso para el equipo. Arbeloa contribuía significativamente a fomentar un espíritu competitivo dentro del grupo. Sin embargo, lo que realmente lo distinguía eran sus valores personales, fundamentales en su desarrollo profesional y personal.

Juan Ramón López Caro, primero por la derecha, en el banquillo del Camp Nou. / A. CASAS
P. ¿Cómo recibió usted la noticia de que a Arbeloa le había llegado su oportunidad para ser el relevo de Xabi Alonso, después de crecer como entrenador en 'La Fábrica'?
R. Recibí la noticia del ascenso de Álvaro Arbeloa al primer equipo a través de los medios de comunicación. Fue una gran sorpresa, pero en mi interior sentí una profunda felicidad y un deseo sincero de que le vaya muy bien en esta nueva etapa. Creo que, como persona y profesional, está muy capacitado para afrontar este desafío.
Somos conscientes de la dimensión del Real Madrid, donde todo está muy magnificado y existen muchos intereses en juego, incluyendo, lamentablemente, algunas personas destructivas que han perdido la ética y la sensatez
Es fundamental que todos los que estén a su lado se involucren plenamente en esta gran oportunidad para ayudarle a conseguir el éxito que todos deseamos este año. Sin embargo, somos conscientes del Real Madrid, donde todo está muy sobredimensionado y existen muchos intereses en juego, incluyendo, lamentablemente, a algunas personas destructivas que han perdido la ética y la sensatez.
Por supuesto, nunca me alegro del cese de ningún compañero. En el caso de Xabi Alonso, considero que debería haber tenido más confianza. No obstante, me parece sensato que el club apueste por alguien que posea los valores necesarios para el Real Madrid y que pueda apoyarle, ayudarle y brindarle la confianza que necesita, especialmente en momentos difíciles.
P. Su otrora 'alumno' ha vivido un paso del filial al primer equipo en un contexto difícil, como le ocurrió a usted en diciembre de 2005, cuando asumió el cargo tras la destitución de Vanderlei Luxemburgo.
R. El paso del filial al primer equipo en un contexto complicado fue una experiencia enriquecedora que dejó aprendizajes significativos. En esos momentos, es fundamental realizar un análisis profundo con tu gente de confianza y con aquellos involucrados en el club, para gestionar al grupo de manera efectiva y responsabilizar a cada jugador. Tener claros los valores futbolísticos que fortalezcan al equipo es esencial, así como aprovechar el potencial individual. Además, es vital dar responsabilidad a los líderes del equipo para que asuman su papel y motiven a todos a empujar con la máxima fuerza, cariño y profesionalidad.
A pesar de que en aquella temporada nos encontramos con un Barcelona muy fuerte durante la misma, logramos momentos destacables. Es importante resaltar que quedamos subcampeones, lo cual es un logro significativo. En el partido que jugamos en el Camp Nou, conseguimos un valioso empate 1-1, incluso enfrentándonos a la adversidad de la expulsión de Roberto Carlos en el primer tiempo. En general, aunque el contexto era difícil, se lograron aspectos positivos, como la mejora del rendimiento del equipo, la cohesión entre los jugadores y el crecimiento individual, lo que contribuyó a un espíritu fuerte y a una mayor determinación para enfrentar los desafíos.
Es cierto que el éxito de un entrenador puede verse influenciado por factores ajenos a su control, como los intereses de la directiva. Lo importante es que Arbeloa logre maximizar tanto el rendimiento individual como el colectivo, y que, en este proceso, se fomente una mentalidad de equipo que priorice el bien común sobre el ego individual
P. Entendiendo entonces las circunstancias de este Real Madrid, ¿qué se le puede pedir a Arbeloa y qué no?
R. En las actuales circunstancias, lo que se le puede pedir a Álvaro Arbeloa es que lleve a cabo un proceso de adaptación efectivo a la plantilla con la que cuenta. Esto implica comprender las características y habilidades de sus jugadores, así como trabajar en la implementación de una idea de juego que se ajuste a sus capacidades. También es fundamental que fomente un ambiente de unidad y cohesión entre los jugadores, promoviendo el esfuerzo colectivo y el compromiso hacia un objetivo común.
Sin embargo, no se le puede exigir que logre resultados inmediatos desde el primer día, dado que está en un proceso de adaptación a un equipo que no ha diseñado. Las circunstancias actuales presentan muchos desafíos, y es razonable esperar que Arbeloa necesite tiempo para implementar plenamente su visión y alcanzar el máximo rendimiento del conjunto. Las expectativas deben ser realistas en cuanto al tiempo que requiere para devolver al equipo a su mejor nivel.
Es cierto que el éxito de un entrenador puede verse influenciado por factores ajenos a su control, como los intereses de la directiva. Lo importante es que Arbeloa logre maximizar tanto el rendimiento individual como el colectivo, y que, en este proceso, se fomente una mentalidad de equipo que priorice el bien común sobre el ego individual. Este enfoque no solo es crucial para el desarrollo del grupo, sino que también ayudará a sentar las bases para el futuro del equipo. En este contexto, encontrar un equilibrio entre mantener el orgullo y convertirlo en un motor de motivación positiva es esencial para el éxito colectivo.

López Caro dirige una sesión de entrenamientos con el primer equipo del Real Madrid, en 2006. / PACO CAMPOS
P. ¿Qué responsabilidad y poder real tiene el entrenador en un vestuario como el del Real Madrid? Usted, mejor que nadie, para hablar de lo que verdaderamente se puede hacer, lejos del ruido que habla de “manos duras” o “gestores”. Porque en medio de su etapa se produjo la dimisión de Florentino.
R. La responsabilidad del entrenador en un vestuario como el del Real Madrid es, sin duda, fundamental. Su principal objetivo es aprovechar tanto el rendimiento individual como el colectivo del equipo, lo que es esencial para competir con garantías y alcanzar los más altos niveles en el fútbol. Sin embargo, el éxito no siempre se traduce en la consecución de títulos, ya que la competencia es feroz y muchos clubes persiguen el mismo objetivo.
El papel del entrenador implica gestionar tácticamente al equipo y fomentar un ambiente de cohesión, motivación y compromiso entre los jugadores. Aunque el éxito de un entrenador debería medirse por su capacidad para elevar el nivel del equipo y desarrollar jugadores, es cierto que la presión por obtener resultados es intensa en un club de la magnitud del Real Madrid.
Desafortunadamente, en ocasiones, cuando no se logran los resultados esperados, se deja de valorar el esfuerzo y el trabajo que se ha realizado. Con tantos intereses en juego, se puede exigir un nivel de rendimiento que, en ciertas circunstancias, resulta difícil de alcanzar. Este desafío no siempre refleja un fracaso del entrenador, sino que puede ser el resultado de expectativas desmedidas y de una dinámica externa compleja que rodea al club.
Desafortunadamente, en ocasiones, cuando no se logran los resultados esperados, se deja de valorar el esfuerzo y el trabajo que se ha realizado. Con tantos intereses en juego, se puede exigir un nivel de rendimiento que, en ciertas circunstancias, resulta difícil de alcanzar
P. Es recurrente en el perfil que usted hace de Arbeloa aludir a sus "valores", algo que él mismo ha hecho en más de una rueda de prensa. ¿A qué se refiere?
R. Álvaro Arbeloa, como figura pública y profesional en el fútbol, ejemplifica una serie de valores fundamentales que lo respaldan en su nueva etapa. En el aspecto personal, destaca por su integridad y honestidad, cualidades que son esenciales para establecer relaciones de confianza con los jugadores y el cuerpo técnico. Se caracteriza por la disciplina y la dedicación, lo que refleja su compromiso no solo con su desarrollo personal, sino también con el crecimiento del equipo. Además, su humildad y capacidad de escuchar son rasgos que le permiten conectar con sus compañeros y entender sus necesidades.
En el ámbito profesional, Arbeloa cuenta con una amplia experiencia y una profunda comprensión del juego, lo que le otorga una base sólida para gestionar al grupo. Su capacidad para transmitir conceptos tácticos y estratégicos es fundamental para maximizar el rendimiento individual y colectivo de los jugadores. Además, su habilidad para fomentar un ambiente de trabajo colaborativo y de compromiso es crucial. Un equipo se fortalece cuando sus integrantes asumen el compromiso que se les exige, y Arbeloa tiene la capacidad de inspirar a sus jugadores para que den lo mejor de sí mismos.
En resumen, los valores personales de Álvaro Arbeloa, combinados con su experiencia y conocimientos del fútbol, lo convierten en un profesional con un gran potencial para lograr el éxito en esta nueva etapa de su carrera. Su estilo de liderazgo y su compromiso con el desarrollo de los jugadores prometen contribuir significativamente al desempeño del equipo.

López Caro y Raúl González, entrenador y capitán del Real Madrid, conversan el día después de la dimisión de Florentino, el 27 de febrero de 2006. / BALLESTEROS / EFE
P. ¿Y qué hay de López Caro y el fútbol? Desde la última experiencia en China en 2019 no ha vuelto a estar en un banquillo. ¿Volveremos a verle de nuevo en el ruedo?
R. En la actualidad, dedico mis esfuerzos a gestionar los negocios familiares, que abarcan diversas áreas, como la agricultura, las actividades inmobiliarias y, en particular, el comercio de aceite de oliva. Esta faceta de mi vida me ha proporcionado la oportunidad de aprender y crecer en un ámbito diferente al que había estado inmerso durante tantos años. Sin embargo, lo que considero realmente fundamental en este momento es poder disfrutar de mi familia, algo que, debido a mi dedicación al fútbol durante 30 años, no había podido hacer de manera plena. Este tiempo junto a ellos ha sido invaluable y me ha permitido fortalecer nuestros lazos.
A pesar de encontrarme en esta nueva etapa, no podría dejar de mencionar que el fútbol sigue ocupando un lugar muy especial en mi corazón. He sido verdaderamente afortunado de haber vivido experiencias tan enriquecedoras en este deporte. El fútbol me ha brindado oportunidades inigualables y momentos inolvidables, y sería desagradecido no reconocer su impacto en mi vida. Por supuesto que echo de menos ese ambiente vibrante, la adrenalina de los partidos y, sobre todo, la camaradería que se desarrolla entre los jugadores.
Particularmente, mi etapa en el Real Madrid, y en especial los años vividos con el Castilla, son recuerdos que atesoro con cariño. Esos momentos representan algunos de los más importantes de mi vida profesional y personal, llenos de alegría y satisfacción. Me siento profundamente agradecido por cada experiencia y lección aprendida en el mundo del fútbol, un camino que siempre llevaré en mi corazón.
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