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SUPERCOPA

Un derbi entre canapés, nervios y goles que pillaron a más de uno de espaldas

El Real Madrid pasó a la final sin brillar ante el Atlético en un derbi espeso y falto de ritmo marcado por las imprecisiones

El centrocampista del Real Madrid Fede Valverde celebra tras marcar el 0-1 durante del partido de la Supercopa de España.

El centrocampista del Real Madrid Fede Valverde celebra tras marcar el 0-1 durante del partido de la Supercopa de España. / Kai Forsterling / EFE

Carlos Monfort

Carlos Monfort

El partido en el King Abdullah Stadium arrancó lleno de imprecisiones por parte de ambos equipos, como si el escenario y los nervios pesaran más que el juego. Pases mal medidos y decisiones tardías marcaron una primera mitad poco fluida aunque nunca aburrida para el intenso publico saudí, a quien un simple enfoque de la realización enfocando a su futbolista favorito le sabe igual que un gol.

A los dos minutos de encuentro, Valverde encendió el estadio cuando el encuentro aún estaba aterrizando y muchos aficionados seguían acomodándose en la grada. De hecho, varios ejecutivos e invitados de lujo en el palco aún estaban comiéndose los últimos canapés y salieron a la grada con cara de sorpresa, deseando que fuera su equipo quien había anotado el gol. El momento fue digno de ser grabado. Mientras unos saltaban de la emoción sin haber visto el tanto de su equipo, otros se llevaban las manos a la cabeza. Xabi Alonso, cuestionado en las últimas semanas, respiró aliviado y celebró el tanto con todo su staff.

En la grada se habló mucho de una ausencia. Florentino no estuvo en el estadio. Y cuando no está, se nota. Tanto que el realizador y el cámara confundieron identidades y enfocaron a otro dirigente, sentado junto a Louzán, creyendo haber encontrado al presidente blanco. Insistieron unos segundos, pero el tiempo dejó más claro que no era él. El palco fue también territorio de reencuentros. Mateu Alemany coincidió con Miguel, el padre de Dani Olmo. Junto a ellos, varios familiares de futbolistas. Los de Pedri o Cubarsí, presentes en casi todos los desplazamientos, vivieron el partido in situ para conocer quién iba a ser el rival que se enfrentaría al Barça.

Pese a que se dice que el ambiente en Arabia Saudí es menos caliente que España, un derbi es un derbi. Tanto es así que, durante la primera mitad, Vinicius Jr y el Cholo Simeone intercambiaron una serie de palabras entre las cuales se intuyó lo siguiente: "Florentino te va a echar, acuérdate luego". Poca cosa. En dos segundos de conversación se notó su gran relación, nótese la ironía.

Desde una posición más alta, dos analistas del Barça con su inseparable ordenador portátil anotaban cualquier aspecto táctico relevante para conocer los defectos del rival y aprovecharlos en la final. Ya en la segunda mitad, Rodrygo pareció sentenciar el encuentro pero Sorloth se encargó de recortar distancias. En el 80, Vinicius fue sustituido y abucheado por todo el estadio. Incluso en Arabia, donde todo parecía neutral, el brasileño comprobó que hay costumbres que no entienden de geografía. Simeone le exigió más rapidez para abandonar el terreno de juego y el brasileño lo mandó a callar, generando una tangana.

El Madrid supo dormir el encuentro, quizá demasiado bien. Tan bien que parte del público, que había empezado el partido con garganta de derbi, lo terminó bostezando en silencio. Pero no importa: habrá Clásico. Y en Arabia, como en cualquier sitio, eso siempre justifica el precio de la entrada… incluso si el espectáculo se reserva para otro día.