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Vinicius incendia Da Luz

El brasileño denunció ser objeto de insultos racistas por parte de Prestianni tras la celebración de un gol que da ventaja al Madrid ante un Benfica de Mourinho que no estará en el Bernabéu tras ser expulsado

El Madrid se lleva el primer asalto con todos los ojos puestos en Vinicius

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Denís Iglesias

Denís Iglesias

Lisboa

El Benfica - Real Madrid no era un simple partido. Se supo desde la previa entre Arbeloa y Mourinho. Demasiados alicientes como para un mero intercambio entre dos grandes del fútbol europeo. Hubo tensión, presión y enfrentamientos que quedarán para la vuelta. Si ambas instituciones tenían un pacto de respeto, este se rompió después del gol de Vinicius. Una diana tan grande como sus consecuencias. Obligó a la suspensión del encuentro durante diez minutos después de que el brasileño denunciase haber recibido insultos racistas de Prestianni.

Prevención de riesgos

A partir de ahí, todo lo demás se vino abajo. Un encuentro de sumo encaje táctico, donde Arbeloa quiso evitar los desmanes del 4-2 que le llevó a esta repesca. El problema de tener unas expectativas tan altas después de lo sucedido en el último Benfica - Real Madrid provocó la ensoñación de un Da Luz conjurado para evitar vendettas. Poco tuvo que ver el inicio del encuentro con lo vivido hace unas semanas.

El Benfica se parapetó en el área en un encuentro donde Letexier dejó jugar. Salvo un primer disparo de Mbappé, el cuadro lisboeta, encomendado a la iluminación de Rafa Silva, regaló a su afición un par de ocasiones con Tomás Araújo libre de marca o Dedic tras un derechazo. Con el bosnio empezaron las escaramuzas con Vinicius, aunque ahí todo tenía que ver con el fútbol todavía.

El brasileño encontró a Kylian para un disparo que se fue rozando la escuadra al borde del descanso. Estuvo bien en las vigilancias el equipo de Arbeloa, mucho más activo que Mourinho, lo que le permitió ir ganando peso en el encuentro con el paso de los minutos. Trubin volvió a recuperar sus poderes más terrenales, como son las paradas decisivas.

Antes, Courtois había inaugurado el catálogo de acciones con una manopla contra un disparo de Aursnes que se envenenó por un rebote. Se fue al descanso el Madrid cómodo por las circunstancias. Nada que ver con el encuentro roto que le condenó a esta repesca. Por el contrario, el Benfica pensó más de la cuenta cada acción, lo que le restó efusividad y magia a los locales.

En un partido donde parecía que nada extraordinario podía suceder, emergió el Vinicius de las grandes noches europeas. Quitó el candado al marcador con una diagonal desde la que se sacó un disparo imparable a la escuadra. Se fue a celebrarlo con una actuación al córner, donde también exhibió su camiseta ante una lluvia de vasos y otros objetos.

Protocolo antirracista y expulsión de Mourinho

En medio de la tormenta, Prestianni se tapó la boca con su elástica. El brasileño se fue a denunciar al árbitro un insulto del argentino. Se activó el protocolo para detener el partido diez minutos. Una pausa larguísima, en la que el autor del gol vio una amarilla por su festejo, se fue al banquillo, se negó a jugar, habló con Mourinho, con Arbeloa e incluso con Simao Sabrosa, secretario técnico del Benfica. Hasta que el balón empezó a rodar de nuevo después de que los jugadores llegasen a las manos.

Un miembro del staff del club portugués vio la roja. El incendio se mantuvo todo el partido, con la grada gritándole a Vinicius que se fuese al carajo. Lo que iba a ser un tanto mesiánico, capaz de orientar la eliminatoria, hizo que saltase por los aires en todos los sentidos. Habrá una larga resaca, sabiendo que la vuelta es en un Bernabéu al que el Benfica quiso llegar con opciones, aprovechándose del caos generado. Por si quedasen dudas, Prestianni recibió una gran ovación del estadio cuando fue sustituido.

El argentino se marchó tras ver una amarilla por, según el colegiado, tirarse en el área. Un espacio al que el Benfica llevó movido por el ímpetu de la amarga disputa que determinó el duelo. El choque se preveía emocional y hasta espiritual, pero terminó convertido en una batalla campal donde las epopeyas de porteros se redujeron a un gol por la escuadra. Para terminar de aniquilar los alicientes, Mourinho no estará en el Bernabéu después de ser expulsado por protestar. Reclamó la expulsión de Vinicius, el gran protagonista, al que Arbeloa aguantó en un campo que suma a la lista de territorios hostiles.