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CHAMPIONS

El Bayern deja al Madrid en blanco y le despoja de su mística

El conjunto germano se repuso a dos fallos de Neuer para amedrentar a los de Arbeloa, que llevaron la eliminatoria al límite en la primera, para caer en la orilla tras la expulsión de Camavinga en el 86

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Se terminó el relato. La mística. Las primavera. El escudo redondito. La historia. La época. El sinfín de explicaciones con el que el Madrid ha ido explicando su milagrería en una competición que ha ganado tantas veces que había perdido el sentido de la justicia. Después de una temporada que ha sido una calamidad de principio a fin, Arbeloa cayó con la mejor versión grupal que ha logrado. No siempre va a caer la moneda de tu lado. Aunque Neuer se empeñase en regalarle otro billete al destino, al final, el Bayern, que siempre se ha parecido a este club, tumbó al púgil que se puso en pie varias veces. Pero ahí el Madrid quedó derrotado, con la sangre saliéndole en el cerebro para una nueva temporada en blanco. Una derrota sin mística, con Luis Díaz matando en público a un Madrid que terminó con diez por la expulsión de un Camavinga en el 86 que es el fiel reflejo de un curso lleno de errores. Olise culminó la faena.

Los regalos de Neuer

Las lecturas racionales en una eliminatoria de Champions quedan bien en las previas, pero envejecen realmente mal. En el Allianz bastó un minuto para darle la razón a Arbeloa por la elección de Güler como titular en un centro del campo cargado de peloteros. No tardó ni un minuto en suceder uno de esos episodios que solo le pasan al Madrid. Es la fe en el caos, donde el turco enfiló zurdazo después de un error magnánimo de Neuer. Era solo el primer peldaño de una primera parte que fue un combate de pesos pesados.

Bellingham, Valverde, Mendy, Militao, Rüdiger, Vinicius... Ni un solo convocable con España. Muchos hombres que habían tocado metal, una característica imprescindible para estas noches. Héroe en otro tiempo, Lunin dejó que un centro de Pavlovic se colase de lleno en su portería. Una respuesta a la cábala blanca, que dejó otro capítulo de pura providencia con una falta que volvió a retratar al MVP de la ida. Como si se tratase de vudú, un profesional con 40 años con mano blanda. Doblete para sumir en la histeria al que debía ser el hombre del partido.

Un amigo en el bando contrario: regalo de bienvenida y otro para acompañar. ¿Y el Bayern, qué? Pues destapando la resiliencia por la fe en las ideas que le han llevado hasta aquí. En el 37, Kane apareció en el partido. Filtró un buen balón Upamecano para que el inglés, libre de marca, retratase los resortes defensivos con un perfecto disparo largo. Todos los demonios en el campo. Los locales pensando en si había sido falta lo de Güler y el Madrid, definitivamente a lo suyo. Hasta el punto de irse al descanso con la eliminatoria ofensiva.

Camavinga cava su tumba

No fue un 2-3 cualquiera, porque lo metió Mbappé. Al que todos piden comparecer. Dos cuerpos sudados frente a frente en un partido sin ningún tipo de guion. El kilometraje del Bayern, por las nubes, y aún así, por detrás. Habían hecho lo mejor y lo peor. Reponerse al hechizo del Madrid y dejarlo vivo con sus errores. Y de reojo, Vincic, al que los bávaros se comieron para pedir que anulasen el tercer tanto después de una pantalla de Rüdiger. Otra más para la galería.

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Movió Kompany rompió la baraja dando entrada a Davies. Mbappé tuvo el doblete en el 54 y ahí Neuer sí sacó bien una mano para recordar al que un día fue. Los bandos quedaron reforzados. El Madrid, a esperar, y el Bayern a machacar el balón para frotar la lámpara. Cada uno cómodo en su incomodidad, pero con el miedo in crescendo. El Bayern amenazaba con el pasivo que saltó Olise, amedrentado por Mendy. El francés tenía el mundo a sus pies.

Rüdiger se ganó una amarilla en el 70 para condicionar a los dos centrales de un Madrid al que le da igual jugar con la muerte en los talones. El alemán se jugó la roja en varios lances. Solo Olise parecía echarse encima al Bayern mientras sus compañeros sobrepensaban los remates. Entonces, Camavinga cavó su tumba con una roja de pura imprudencia en el 86. Por fin, un detalle en contra del Madrid. Al fin, la muerte retransmitida del ganador de 15 de Champions que probó su propia medicina con un zarpazo de Luis Díaz (85) y un detalle final de Olise (94) que reivindica su eliminatoria perfecta.