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REAL MADRID

'Real' Mbappé responde a los rezos de Xabi Alonso en La Catedral

Una exhibición del francés, con dos goles y una asistencia ante el Athletic, da oxígeno al técnico vasco antes de volver al Bernabéu

Xabi Alonso: "Mbappé está en un muy buen momento"

Xabi elogió a Mbappé en rueda de prensa / X

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Tantas vueltas ha dado Xabi Alonso que sus apenas seis meses parecen toda una vida. Al final, el vasco ha terminado por aceptar que lo importante es ganar. Y que jueguen los 'buenos', un adjetivo discutible, pero que en el Madrid se entiende a la primera, aunque el tolosarra se haya resistido. Ya no hay un atisbo del rock n' roll prometido. El director de orquesta es un espectador más que espera los grandes de éxitos de una banda que lidera Mbappé, quien la temporada pasada cambió su camino en San Mamés. Este año espera hacer lo mismo con una victoria que construyó con dos goles y una asistencia en una exhibición individual.

Mbappé y Courtois dan la cara

Xabi Alonso comparecía en San Mamés con la txalaparta de fondo. Percusión mística con la que ponía en juego su futuro. Optó por plegarse a los viejos estamentos. Con Güler en el banquillo y los baluartes en el campo, cada uno donde le gusta. Antídoto contra los aspavientos, en un 4-4-2 en fase defensiva, ordenado, donde la presión importante era la que tenían los jugadores. En el centro del campo, músculo con Tchouaméni y Camavinga, quien no pudo terminar el partido, como Trent. "Preocupantes", según el club.

Menos pizarra y a expensas del caos del virtuoso. Un Mbappé colosal que sobrevive a los sistemas con una eficacia resolutiva que no le convertirá nunca en un '9' puro. No le hace falta. En diez minutos lució la colera del atacante que solo se necesita a sí mismo para inaugurar la cuenta contra el Athletic. Tras dos claros avisos, el francés imaginó una jugada de marco fino con un control que dejó en la cuneta a Lekue. Con el terreno limpio por delante, Vivian se despedazó ante otro quiebro que prologó una gran finalización.

Xabi Alonso quisiera clonar su plantilla con dos genes: el de Mbappé y el de Courtois. Dos revientapartidos que compensan la inconsistencia. Una pérdida de Valverde provocó un zurdazo a bocajarro de Guruzeta, que invocó al monstruo belga. No hay un indicador que contabilice los puntos que ha retenido el belga. Antes de la media hora, Berenguer se asustó al ver que un derechazo infalible, previo taconazo de Nico Williams, terminaba en las manos férreas de un portero que mantenía el ilusionismo blanco.

Abrazos con el 'converso' Xabi Alonso

El segundo del Madrid llegó antes del descanso con una jugada coral que encendió los ojos de Xabi Alonso. Con el área bien cargada, Trent, el mejor asistente de este equipo -dio el pase de gol en el primer tanto-, vio a Mbappé, que giró la cabeza lo suficiente para darle un gol sin oposición a Camavinga. Dos momentos de inspiración que cambiaban la lánguida tónica de las continuas decepciones en las salidas ante rivales que de distintas maneras sacaron de quicio a la legión de estrellas.

Alexander-Arnold tuvo que salir cuando mejor estaba. Su cambio explicó cómo funciona el actual Madrid. Valverde no retrasó su posición y Asencio, central, fue el recambio. Lo que vino a partir de ahí fue la segunda parte de la exhibición de Mbappé ante un Athletic cariacontecido. Se sintió demasiado superior, con un caño sin nada en juego a Adama que desató la ira de San Mamés, donde los de Valverde se dedicaron a perseguir a una sombra inalcanzable. Sin balón, el disfrute blanco total, con Vinicius mejor asociado, pero igual de perdido en sus 'tics' contra el público herido.

Todo por culpa de Kylian, el mismo jugador que hace un año falló un penalti que le dejó con las botas enterradas en el campo que hizo suyo. El final del exilio blanco, provocado por el partido de la NFL, prosiguió con un derechazo del 'pichichi' al palo corto que volvió a sorprender a Unai Simón. Un año natural de 55 goles, a tan solo cuatro del récord de Cristiano, al que le faltan muchos títulos para igualarle, pero al que recuerda para, precisamente, liquidar la nostalgia que invade al madridismo tras cada tropiezo. Rezó el converso Xabi Alonso y los suyos recobraron la fe. Hasta hubo abrazo en los cambios. Ahora el Madrid espera ir a misa cada domingo y no de Pascuas a Ramos.