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REAL MADRID

El Clásico de todos los líos: un Madrid en guerra contra sí mismo

El conjunto blanco busca evitar el alirón del Barça, pero la verdadera batalla se libra en casa, donde los frentes no dejan de multiplicarse

Arbeloa: "No voy a quemar a mis jugadores en una hoguera pública"

Javier Vendrell Camacho

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Christian Blasco

Christian Blasco

El Real Madrid llega al Clásico en el peor momento posible. No solo por resultados y las sensaciones. Los blancos llegan con la impresión de haberse convertido en un equipo en dinámica autodestructiva. Su mayor rival ya no está en el césped, sino frente al espejo.

El partido del 10 de mayo aparece ahora como un examen en el que el conjunto madridista tiene mucho que perder y muy poco que ganar. Un escaparate perfecto para medir hasta qué punto el proyecto se ha ido desordenando en los últimos meses.

Mbappé vive sus momentos más duros en el Real Madrid

Mbappé vive sus momentos más duros en el Real Madrid / Dennis Agyeman / AFP7 / Europa P / Europa Press

Un vestuario roto y con demasiado poder

Lo que ocurre alrededor del equipo no se entiende sin mirar hacia dentro. El vestuario del Madrid ha ido acumulando poder hasta convertirse en un actor determinante en las decisiones del club. La salida de Xabi Alonso fue el ejemplo más claro, pero no el único.

Las tensiones con distintos entrenadores, los episodios de indisciplina y la sensación de que nadie ha conseguido imponer una jerarquía clara dibujan un grupo difícil de gestionar. Arbeloa optó por ceder, pero no le ha funcionado. El panorama ha empeorado de manera considerable en los últimos días. El enfrentamiento entre Tchouameni y Fede Valverde confirma la degradación de las relaciones entre los futbolistas. La sanción económica impuesta por el club parece quedarse muy corta ante un episodio de esta gravedad y no hace más que poner de manifiesto la falta de gobernanza firme instaurada.

Florentino Pérez, Xabi Alonso y Arbeloa

Xabi Alonso y Arbeloa han tenido conflictos con parte del vestuario / Sport

Mbappé, en la diana

Durante meses, el debate giraba en torno a Vinicius, al modelo de juego o incluso a la planificación deportiva. Ahora las cosas han cambiado. El nombre es otro: Kylian Mbappé vive su momento más delicado desde que llegó al Real Madrid.

La grieta con la afición es evidente, pero lo más significativo es que el desgaste no se queda ahí. El ruido ha llegado al vestuario y también a la cúpula del club. Las informaciones sobre su actitud, sus privilegios y su distanciamiento con parte de la plantilla han ido construyendo un contexto cada vez más incómodo.

Kylian Mbappé, tras perder la Supercopa ante el Barça

Kylian Mbappé, tras perder la Supercopa ante el Barça / Kai Försterling / EFE

El episodio de su viaje en plena crisis deportiva y su llegada a Madrid minutos antes de un partido no hace más que reforzar esa sensación de desconexión. Mbappé sigue produciendo números de estrella, pero ya no controla el relato, algo muy curioso en alguien que siempre ha manejado su comunicación y todo lo que le rodea con una precisión sorprendente.

Vinicius y una renovación en pausa

En paralelo, el club convive con otro frente abierto. La renovación de Vinicius sigue sin resolverse y el escenario empieza a tensarse más de lo habitual. El brasileño, llamado a ser una de las caras principales del proyecto, se acerca a una zona peligrosa en términos contractuales mientras su encaje con Mbappé sigue dejando más dudas que certezas.

Vinicius celebra uno de sus tantos al Espanyol

Vinicius celebra uno de sus tantos al Espanyol / QUique García / EFE

Dos líderes ofensivos, dos focos constantes y una convivencia que no termina de traducirse en una sociedad funcional sobre el césped. El debate es táctico y estructural.

El Madrid tiene plena confianza en renovar al '7', pero desde su entorno siguen esperando que el club tome las riendas de la negociación de nuevo. La fe en el tridente que forman los dos junto a Bellingham está tocada, pero todavía sigue vigente. Eso sí, un tercer año sin títulos importantes podría ser demoledor. La presión el próximo curso será todavía mayor.

Florentino, el modelo y el siguiente paso

En medio de todo este embrollo, la figura de Florentino Pérez vuelve a quedar expuesta. El presidente sigue siendo el eje del proyecto, pero el contexto empieza a exigir decisiones que van más allá de lo estrictamente deportivo.

La posible apertura a inversión externa y la falta de un relevo claro a medio plazo para tomar el mando añaden un elemento de incertidumbre poco habitual en el club. Por si todo esto fuera poco, el dirigente tendrá que tomar una decisión clave en las próximas semanas con la elección del próximo entrenador.

Mourinho y Florentino Pérez, en la etapa del portugués en Madrid

Mourinho y Florentino Pérez, en la etapa del portugués en Madrid / EFE

El Clásico como termómetro

Con todo este escenario, el Clásico deja de ser un partido más. No solucionará los problemas, pero sí puede amplificarlos. El rendimiento del equipo (y especialmente el de Mbappé) marcarán el tono de las próximas semanas.

El Bernabéu ya ha señalado fechas en el calendario. Quedan dos partidos en casa (Oviedo y Ahtletic) en los que mostrar su descontento. El Real Madrid se juega algo más que tres puntos ante el Barça y ni siquiera un triunfo servirá para aliviar los conflictos internos. Al menos no todos.