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Carlos Marcos, psicólogo y coach, sobre la crisis del Real Madrid: “¿Dejamos a Florentino o a los entrenadores?”

Según el psicólogo, la gestión de talentos jóvenes y con altos salarios en el Real Madrid se complica cuando el ego es enorme, por lo que el liderazgo emocional es clave

Arbeloa se estrenó con una eliminación ante el Albacete en Copa del Rey

Arbeloa se estrenó con una eliminación ante el Albacete en Copa del Rey / SPORT.es

Xavi Espinosa

Xavi Espinosa

El Real Madrid atraviesa una etapa convulsa. Tras la destitución de Xabi Alonso como entrenador y la eliminación temprana en la Copa del Rey ante el Albacete (3-2), el club se enfrenta a un momento de incertidumbre que ha generado un clima confuso sobre quién tiene realmente el control: los jugadores, los entrenadores o la directiva encabezada por Florentino Pérez. La pregunta sobre dónde reside el liderazgo nunca ha estado tan presente en el madridismo.

Para Carlos Marcos, psicólogo y coach deportivo, esta situación refleja una tensión profunda: “¿Dejamos a Florentino o dejamos a los entrenadores?; ¿Dejamos a los jugadores o dejamos a los entrenadores que ficha Florentino?”, afirma. Según Carlos, el problema está en el proyecto deportivo del equipo.

El cambio de dinámica del 'nuevo entrenador'

La situación del Real Madrid se ha visto marcada por varios cambios en los banquillos. La marcha de Carlo Ancelotti, cuya experiencia y estilo cercano con los jugadores habían dejado huella (un gran gestor) abrió paso a Xabi Alonso, que llegó con la ilusión de implementar su propia visión, pero cuyo proyecto terminó de manera abrupta tras resultados irregulares y tensiones en el vestuario.

Ahora, con Álvaro Arbeloa tomando las riendas de manera interina, el desafío vuelve a centrarse en equilibrar egos, gestionar a jóvenes talentos y mantener la cohesión del grupo, en un club donde los nombres mediáticos pesan tanto como la autoridad del técnico. La gestión del vestuario se convierte así en un factor determinante, y más en un equipo donde la presión y la exposición mediática son constantes.

Carlos Marcos recuerda una experiencia en un vestuario profesional que ilustra la situación de Arbeloa, por lo que hace a la relación entre jugadores y técnico: “Recuerdo una frase que escuché un día de un jugador sobre su entrenador. Ellos estaban acostumbrados quizás a la mano dura, y cuando cambiaron de míster, se encontraron con un tío cercano, que estaba con ellos siempre”. Los futbolistas llegaron a decirle: “Lo vemos cómo uno más…!”. La respuesta del entrenador fue firme: “Sí, soy uno más, pero recordar, que vosotros sois el más y yo soy el uno…¡Soy el responsable!”, recuerda.

La gestión de talentos jóvenes y con un 'ego alto', con grandes cantidades de salarios, no es sencilla. “La gestión de jugadores que son unos cracks, que son jóvenes y que ganan mucho dinero, no es fácil, y se complica aún más cuando el ego de estos es enorme y con ambición desmedida”, considera.

Cuestión de tener al entrenador como referente

No sólo se trata de estrategias sino de liderazgo emocional”, añade Marcos. “Siempre pensé que el líder de un equipo no son los jugadores, sino que encima ha de estar el entrenador”. Esta visión choca con la cultura española del fútbol, donde la paciencia hacia los entrenadores es limitada: “Está claro que España no es como Inglaterra, donde se le da tiempo para ejercer el trabajo al entrenador”, afirma.

En cuanto a las claves para un liderazgo eficaz, Marcos es concreto: “Yo mando desde la autoridad pero no desde el autotarismo”. La meritocracia también es fundamental: “Me olvido de la jerarquía de los jugadores que han conseguido muchos títulos. Juega quién se lo gana en los entrenamientos”, cree Carlos.

Arbeloa, dando instrucciones a Camavinga antes de saltar al terreno de juego, en el Albacete-Real Madrid de Copa

Arbeloa, dando instrucciones a Camavinga antes de saltar al terreno de juego, en el Albacete-Real Madrid de Copa / SPORT.es

Cada jugador requiere atención individualizada: “A cada jugador hay que darle lo que necesita. ¿Confianza, reconocimiento, corrección…?”. Todo ello acompañado de comunicación clara y honesta, sin mentiras, favoritismos o ambigüedades y evitando la humillación pública. Mientras tanto, el entrenador debe identificar a líderes internos.

“A mí me da que Florentino es más de los jugadores que ganan y generan ganancias que de esos entrenadores que saben tratar a los suyos”, cree. La capacidad del Real Madrid para superar su crisis dependerá menos de los nombres y más de quién ejerza un liderazgo emocional sólido.