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Tensión en la defensa del Madrid: Militao estalla contra Camavinga tras el gol de Lemar

El central le reprochó al francés su falta de contundencia a la hora de achicar espacios y taponar el disparo del futbolista del Girona

Real Madrid - Girona FC I El gol de Thomas Lemar / LaLiga

Clàudia Espinosa

Clàudia Espinosa

Real Madrid y Girona abrían la trigésimoprimera jornada de LaLiga EA Sports, la primera Jornada Retro de la historia de la competición. Los blancos, con varios cambios en el once respecto al del Bayern, no pueden perdonar más y quieren meter presión a un Barça que recibe mañana la visita del Espanyol. Y, los de Míchel, buscan un difícil triunfo que les acerque a la permanencia.

Salió bien plantado el conjunto de Álvaro Arbeloa. Camavinga, una de las novedades en la alineación y reemplazo de un Tchouaméni sancionado el próximo miércoles en Múnich, fue uno de los nombres destacados en la primera mitad. Bellingham rozó el primero con un disparo que pasó cerca del palo y Gazzaniga firmó un paradón a Valverde.

Enfado de Lunin

El cuadro catalán fue creciendo con el paso de los minutos y, siempre mediante la posesión, se aproximó a la meta de Lunin con cierto peligro. El arquero ucraniano, de hecho, estuvo providencial para negarle el gol a Ounahi en los primeros quince minutos de partido.

El disparo del marroquí buscaba la escuadra, pero se encontró con una intervención de mucho mérito de Lunin. El portero, además, protagonizó un visible enfado poco después, tras un potente disparo de Arnau que se marchó cerca del poste izquierdo. El ucraniano recriminó a su defensa la falta de contundencia a la hora de achicar espacios y taponar el intento del capitán gironí.

Lemar responde a Valverde

Valverde avanzó al Madrid en el marcador con uno de sus golpeos marca de la casa. Gazzaniga, eso sí, pudo hacer algo más. Mucho más. El argentino no estuvo fino y vio como el balón le pasó por el costado.

La reacción 'gironina', sin embargo, llegó pronto. Lemar recibió el balón en la frontal y no se lo pensó: zurdazo inapelable para batir a Lunin. Su golpeo pasó por debajo de las piernas de un Camavinga que saltó tarde y no llegó a bloquear el disparo de su compatriota.

Un visiblemente enfadado Militao se lo recriminó con aspavientos, en una acción que reflejó la frustración del momento tras el error defensivo en la jugada del gol.

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