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Bayern-Real Madrid: Una final para evitar el final

El Real Madrid no tiene margen de maniobra ante el Bayern tras el 1-2 de la ida, está obligado a remontar o se irá a casa para cerrar el curso de una manera prematura

Alineaciones probables

Alineaciones probables / SPORT

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

No va más. Remontar o a casa. Eso le queda al Madrid esta tarde en Múnich, donde afronta la segunda entrega de los cuartos de final de la Champions League ante el Bayern, que arranca con 2-1 para los alemanes. Kompany ha convertido al equipo teutón en una máquina, que parte como el gran favorito para meterse en semifinales.

Peligroso

Queda ese margen de duda ante el rey de la competición, ese equipo errático capaz de dar la vuelta a las situaciones más extremas. Tampoco sorprendería que se fuera a casa de manera prematura tras una temporada sucia y errática. Pero el Madrid ha construido una leyenda en Europa en partidos como el de hoy. Cuanto más muerto parece, más peligroso es.

En Múnich lo saben y aunque lo afrontan con euforia, el subconsciente les dice que vender la piel del oso antes de cazarlo puede costarles la vida. Argumentos tienen los dos para llevarse el gato al agua. La diferencia es que uno funciona como un reloj de precisión y el otro, de sol, depende de si el limbo y el gnomon están alineados con el astro rey. Si llega esa armonía, la sombra acaba siendo blanca.

Pelotazos

El partido de ida dejó claro el estilo de cada cual. La presión del Bayern ahogó el juego del Madrid, que se defendió en caja baja para buscar las mayúsculas al contragolpe. Fue una experiencia de la que dicen haber aprendido, pero va a ser difícil que cambie el escenario salvo que Arbeloa se saque un as de la manga para equilibrar el tablero.

Bellingham y Militao en el entrenamiento de ayer en el Allianza Arena

Bellingham y Militao en el entrenamiento de ayer en el Allianza Arena / EFE

La receta sería salvar esa presión jugando de primeras con movimientos a los espacios, labor que no han hecho en toda la temporada, salvo alguna pincelada suelta, y no van a empezar ahora a jugar bien al fútbol. Lo normal es que vuelvan a recurrir al pelotazo o a salir de con balones directos confiando en el potencial y velocidad de sus delanteros. Es el fútbol individual frente al colectivo de los alemanes, que tiene jugadores de similar calibre al de los madridistas.

Goles

Kompany es un tipo sensato. De mensaje llano y mesurado, curtido en batallas de este tipo. Tiene mucho que aportar a esta segunda entrega y la principal pasa por mentalizar a sus jugadores de que no han ganado nada. Que enfrente hay un lobo vestido de cordero capaz de dar dentelladas mortales aunque creas estar protegido por guarismos favorables.

El belga mantendrá el plan estratégico que ha venido utilizando toda la temporada como demostró en el Bernabéu. Y ese pasa por meter goles. Es su gran objetivo. “Lo que me gusta en general es que nuestro equipo sea conocido por marcar goles”, dice.

El reto

Con este antecedente, al Madrid puede no bastarle marcar dos goles para superar el 1-2 de la ida. Para pasar a las semifinales necesita marcarlos y hacer un partido perfecto en defensa, o pensar en que su reto es marcar tres, cuatro o los que haga falta si no quiere morir en el intento. El Bayern lleva una media de 3,6 de goles por partido. Brutal.

Entrenamiento del Bayern antes de recibir al Real Madrid

Entrenamiento del Bayern antes de recibir al Real Madrid / EFE

Company tiene la duda de Gnabry, con molestias en una rodilla. El posible relevo es tan peligroso o más, Musiala. Tras superar una fractura de peroné, el habiloso jugador alemán ha ido entrando en dinámica para reencontrarse con su mejor versión. Sería un relevo de quilates para su compañero, lo que mantendría el nivel temible de un equipo que avasalla a sus rivales. El resto del once no variará demasiado del que se llevó el triunfo del Bernabéu.

Defensa

La prueba que hizo Arbeloa el sábado ante el Girona no funcionó. Hizo siete cambios del encuentro contra el Bayern tres días antes. Debe decidir si mantiene la apuesta fallida o devuelve en defensa a Trent y recurre a Mendy en la izquierda para frenar a Olise.

Además, está por ver si sienta a Huijsen para poner a Militao y repite con Rudiger por su fortaleza. Asensio es baja por una gastroenteritis, además de Courtois y Rodrygo, lesionados. En ataque, Arbeloa no tiene dudas con Vinicius y Mbappé, pero sí las tiene en el centro del campo. Debe encontrar relevo al sancionado Tchouameni.

Camavinga

Camavinga sería el idóneo, pero no transmite seguridad defendiendo ni construyendo. Arbeloa tiene cuatro opciones para ocupar los dos puestos que acompañen a Valverde y Bellingham: el propio Camavinga, Thiago, Güler o Brahim.

Muchas combinaciones para elegir la mejor, porque de ello va a depender el futuro de un equipo que si pierde o empata en Múnich se despedirá de la temporada de manera prematura. Sería la confirmación de las malas sensaciones que ha transmitido toda la temporada.