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Indignación tras la suspensión: la afición del Rayo pide "inhabilitar" a Presa y la del Real Oviedo exige compensaciones

Seguidores de ambos equipos se manifestaron tras el aplazamiento por el mal estado del césped, cuyo cambio se acometió apenas unos días antes del partido

Manifestación de la afición del Rayo contra su presidente, Raúl Martín Presa, tras la suspensión del partido contra el Real Oviedo.

Manifestación de la afición del Rayo contra su presidente, Raúl Martín Presa, tras la suspensión del partido contra el Real Oviedo. / Kiko Huesca / EFE

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

"Lo han hecho tarde, como todo". Ese es el sentimiento general que se respira tras la suspensión del Rayo-Real Oviedo. Para algunos, "la gota que colma el vaso"; para otros, simple "mala suerte", achacando la situación del césped de Vallecas a los efectos de la climatología. Sin embargo, todas las partes implicadas coinciden en lo mismo: falta de previsión. Porque el tapete de un estadio cuyas condiciones han sido denunciadas por jugadores y aficionados -tanto locales como visitantes- empezó a instalarse apenas unos días antes del partido.

Sin fecha y con amenaza de sanción

Todo estalló con el comunicado de los futbolistas de la primera plantilla del Rayo, difundido y respaldado por el sindicato AFE: "En el último mes, el estado del césped del Estadio de Vallecas ha sido claramente deficiente". Gerard Gumbau, jugador franjirrojo, denunciaba la situación en SPORT: "Está claro que las infraestructuras que tenemos aquí no son las mejores del mundo ni las más apropiadas. Obviamente siempre es preferible entrenar en la ciudad deportiva porque lo tienes todo más a mano: poder desayunar, el gimnasio, pero sí que hay veces que el campo se pone mal y hemos tenido que ir a otros sitios. Ahí sí que la logística se complica un poco más y te sientes un poco desplazado".

A las 10:14, LaLiga confirmaba lo denunciado por la plantilla: "Aplazado el Rayo-Real Oviedo porque no reúne las garantías necesarias para la celebración del encuentro en condiciones de seguridad". El aplazamiento provocó un auténtico terremoto. A las 8:30, el club asturiano tuvo la primera constancia de la suspensión. Para entonces, muchos de sus aficionados ya se encontraban en Madrid o se dirigían a la ciudad, con el perjuicio generado.

Por eso, algunos no dudaron en sumarse a la convocatoria promovida por la hinchada franjirroja bajo el lema: "Basta ya. La única solución: Raúl Martín Presa, fuera de Vallecas". La concentración tuvo lugar a las 13:00 horas frente a la puerta de vestuarios del estadio. "Esto es lo último: la ciudad deportiva está impracticable, los baños no se limpian, no es digno", denunciaba la afición.

Con el partido irremediablemente cancelado, la pregunta recurrente fue: "¿Y ahora, qué?". Comenzó entonces la lectura de normativas y el reparto de responsabilidades. Jurídicamente, LaLiga no tiene la competencia decisoria última para suspender un encuentro ni fijar una nueva fecha, tal y como recordaba Miguel Galán, presidente de Cenafe. Su papel se limita a proponer el aplazamiento y activar los protocolos correspondientes. La decisión final sobre la suspensión y la nueva fecha quedaría en manos de la RFEF. Fuentes cercanas a la organización del encuentro deslizan la posibilidad de una sanción, al menos en términos económicos.

El oviedismo se solidariza con el rayismo

Consultadas por este diario distintas fuentes implicadas en el partido, la opción de una sanción contra el Rayo planea en el ambiente. Desde el Real Oviedo, al entender que no existe una causa de fuerza mayor, se luchará por una situación que consideran una anomalía. "Se han saltado todas las reglas", es el sentir del bando asturiano respecto al aplazamiento de un partido de gran importancia clasificatoria, que enfrentaba al último clasificado -los ovetenses- con el antepenúltimo -los vallecanos-.

"Alguno se ha dado la vuelta en el peaje", comentaba un aficionado del Real Oviedo a las puertas de Vallecas, evidenciando el caos generado. Más allá de lo deportivo, la Asociación de Peñas Azules del Real Oviedo avanzó que intentará, a través de los servicios jurídicos de FASFE (Accionistas y Socios del Fútbol Español), reparar los daños ocasionados a los aficionados, que han quedado en el centro de los comunicados cruzados entre ambos clubes.

Incluso desde el oviedismo se mostraba "empatía" con la hinchada del Rayo, una postura que va camino de convertirse en un sentir común en el fútbol español. "Llevo 16 años de abonado y nunca vemos a nadie limpiar ni recoger. Se funden bombillas y se quedan así. Lo mismo ocurrió con un lavabo de mujeres frente a la puerta 5: estuvo atascado durante meses", denunciaba otro seguidor, que relata cómo el deterioro ha alcanzado un punto en el que los jugadores ni siquiera pudieron ducharse tras el partido frente a Osasuna, disputado el sábado 24 de enero.

Un cambio de césped tardío

Desde entonces, el Rayo ha tenido margen para subsanar unas deficiencias que han terminado por devorarle en los plazos. Es solo el último episodio de un club que ha tenido que entrenarse fuera de una ciudad deportiva convertida en un campo de minas, por veces impracticable tanto para el primer equipo como para las categorías inferiores y la sección femenina, campeona de liga en su día.

"Hemos preguntado a gente que trabaja en el club. En lugar de cambiar el césped tras el partido contra Osasuna, los camiones empezaron a llegar el martes. Ya se había perdido mucho tiempo. Cuando haces las cosas así, al final pasan estas cosas. Ha tenido mala suerte, sí, pero porque se trabaja sobre la marcha", explicaba uno de los asistentes a una concentración convertida en clamor popular.

Lo más grave, a juicio del rayismo, es que, más allá de cómo luzca el césped cuando finalmente enraíce, existe un problema estructural que ya está afectando al rendimiento deportivo del equipo. La pasada temporada, el Rayo se sobrepuso a todas las dificultades para clasificarse, por segunda vez en su historia, para competiciones europeas. Una alegría inmensa para un barrio profundamente implicado con un club "que hace tiempo no está a la altura de sus jugadores ni de sus aficionados".

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