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Premio Valores Extraordinario: María Pérez

La marchadora española recoge el premio a una temporada brillante, pero sobre todo a un gesto de solidaridad que dio la vuelta al mundo

María Pérez recoge el Premio Valores Extraordinario

SPORT.es

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Todo ocurrió al término de los 35 km marcha en el Campeonato del Mundo de Atletismo 2025 en Tokio, una prueba intensa, extenuante, en la que María Pérez se coronó campeona y la italiana Antonella Palmisano llegó completamente vacía como subcampeona.

La española esperó a su amiga en la meta y, tras verla exhausta, se acercó a ella y le ofreció un abrazo sincero. Al ver que palidecía, la granadina se agachó para desatar los cordones de las zapatillas a Palmisano, incapaz de hacerlo por sí misma, la cubrió con una manta, le buscó una botella de agua y se preocupó hasta que la vio recuperada. La imagen se convirtió en un símbolo de deportividad.

En un mundo acostumbrado a medirlo todo en victorias, la gran campeona española también recordó que los pequeños actos definen mejor que nada la verdadera esencia del deporte. La Gala Valores quiso reivindicar precisamente ese espíritu solidario que, pese a ser uno de los paradigmas de los valores del deporte, tristemente son poco habituales.

En la ceremonia se subrayó que la discípula de Jacinto Garzón ha completado una temporada impecable, consolidándose como una de las grandes referencias mundiales de la marcha. Pese a ello, más que celebrar posiciones o registros, el premio reconoce la integridad de alguien que ha sabido honrar el deporte incluso en los momentos de máxima tensión competitiva.

El jurado entendió que su gesto hacia Palmisano fue una lección impagable. No se trató de una anécdota ni de una reacción instintiva, sino que supuso un recordatorio palmario de todo lo que conlleva entregar la vida al deporte: la excelencia tiene verdadero sentido cuando se construye desde la empatía y el respeto mutuo.

Por lo tanto, el Premio Valores Extraordinario es en este caso un homenaje doble para la tetracampeona universal y oro olímpico en París junto a Álvaro Martín en el relevo: a la atleta que ha llevado la marcha española a nuevas cimas y a la persona que, en el instante más exigente, eligió la humanidad por encima del protagonismo.

Antonella y María son amigas antes que rivales

Antonella y María son amigas antes que rivales / RRSS

La andaluza llegó a afirmar que, si pudiera, haría que Palmisano ganara la medalla de oro para que viviese "las increíbles sensaciones" que ella misma había experimentado dos años antes en Budapest. "Yo ya sé lo que es ganar un Mundial", afirmó con su habitual naturalidad y con la humildad de alguien cuyos valores van mucho más allá de los éxitos deportivos.