FÚTBOL
Muere Eddie McCreadie, leyenda del Chelsea
El exlateral escocés fallece a los 85 años tras una vida ligada a Stamford Bridge: 410 partidos como jugador y un ascenso como entrenador en 1977

SnapInsta (15) / @chelseafc
Eddie McCreadie era de esos futbolistas que no necesitaban hablar para dejar huella. Bastaba verlo recorrer la banda, con una mezcla de coraje y orgullo que convirtió a un desconocido llegado de Glasgow en uno de los nombres propios de la historia del Chelsea. El club ha anunciado su fallecimiento a los 85 años y ha rendido homenaje a una figura total en Stamford Bridge: futbolista, entrenador y memoria viva de una época.
El adiós oficial
El Chelsea ha anunciado este martes a través de sus canales oficiales la muerte de McCreadie y lo ha despedido como una figura mayúscula de Stamford Bridge, un defensa de carácter, adelantado a su tiempo para el puesto, autor de un gol decisivo en una final y técnico en un periodo breve pero marcado en la memoria del club.
Su trayectoria, además, lo sitúa al frente de un grupo poco frecuente en la historia 'blue', el de quienes primero defendieron la camiseta sobre el césped y después dirigieron al primer equipo desde el banquillo.
McCreadie llegó en abril de 1962 procedente del East Stirlingshire por 5.000 libras, el primer fichaje de Tommy Docherty, y en el club aún se recuerda aquella operación como una de las grandes gangas de su historia. Lo que parecía una etapa de adaptación se convirtió pronto en titularidad. Docherty lo emparejó con Ken Shellito y, a partir de ese momento, el Chelsea empezó a dibujar algo poco habitual en Inglaterra por entonces, laterales con vuelo, capaces de doblar, ganar línea de fondo y abrir el campo sin perder agresividad defensiva.
Los números, en su caso, no necesitan adorno. McCreadie se despidió con 410 partidos oficiales con los 'Blues', una cifra que lo coloca entre los nombres con mayor peso estadístico y simbólico de la entidad.
El gol que cambió una vitrina
Su momento más icónico llegó en 1965, en la final de la Copa de la Liga ante el Leicester, disputada a doble partido. McCreadie fue utilizado como delantero de emergencia y firmó un gol decisivo que terminó inclinando el título y abrió una vitrina que hasta entonces estaba cerrada, el primer gran trofeo de eliminatorias en la historia del Chelsea.
Cinco años después volvió a aparecer en otra página inmortal, la FA Cup de 1970, resuelta en el replay ante el Leeds en Old Trafford, un partido que en Stamford Bridge se recuerda como un capítulo fundacional del mito. De aquella final también quedó una imagen que retrata su carácter, una patada voladora a la cabeza de Billy Bremner, capitán de "The Whites" y compañero suyo en el combinado nacional, que pasó del césped al folclore de la época.
McCreadie también dejó rastro con la selección. Fue internacional 23 veces con Escocia en un periodo en el que, además, muchos compañeros lo consideraban un jugador tan combativo como moderno para su puesto.
En ese recorrido aparece una fecha de culto para el fútbol escocés. En 1967, McCreadie formó parte del equipo que ganó 3-2 a Inglaterra en Wembley, un partido que alimentó el mito de los llamados "Wembley Wizards".
Del césped al banquillo
Las lesiones, especialmente una grave en el tendón de Aquiles, empujaron su transición a los banquillos. En abril de 1975 tomó el mando del primer equipo en un momento crítico, con el club al borde del desastre deportivo y financiero.
Tras coger las riendas del equipo, el escocés dejó fuera del equipo a cuatro excompañeros y entregó el brazalete de capitán a Ray Wilkins, un joven de tan solo 18 años. El equipo terminaría encontrando el camino y, tras el descenso a segunda división en verano del 75, lograría ascender en 1977, una temporada recordada por el empuje de Stamford Bridge y por una imagen ya icónica del técnico, con abrigo de piel y gafas oscuras, conteniendo invasiones de campo en el tramo final.
Tal fue su impacto al frente del conjunto de Stamford Bridge que, durante años, los entrenadores que le sucedieron tuvieron que soportar el cántico de "¡Que vuelva, que vuelva, que vuelva Eddie McCreadie!" desde las gradas.
Una ruptura amarga
Su etapa como entrenador terminó poco después del ascenso por un choque con la directiva relacionado con condiciones contractuales, un conflicto que, según el propio recuerdo del club, lo alejó durante décadas.
Después rehízo su vida en Estados Unidos y acabó estableciéndose en Tennessee, según recuerdan medios británicos en sus obituarios.
La reconciliación emocional llegó mucho más tarde. McCreadie regresó a Stamford Bridge en 2017, empujado por aficionados y por el reconocimiento a su legado, cerrando una ausencia de alrededor de 40 años.
