FÚTBOL INTERNACIONAL
Maresca y Amorim muestran la doble cara de la Premier
El 1 de enero, el Chelsea confirmaba la marcha del técnico italiano con efecto inmediato; el 5 de enero, el Manchester United hacía lo propio con el luso

Enzo Maresca y Rúben Amorim, durante un partido entre Manchester United y Chelsea / AP
En solo seis días, la Premier League ha vuelto a demostrar que construir un proyecto a largo plazo en Inglaterra es casi una utopía. Chelsea y Manchester United han cambiado de entrenador, llevándose consigo ideas y proyectos. Dándole de nuevo al botón de 'reiniciar partida', pero sin tener claro el plan. Como de costumbre en los últimos tiempos.
Enzo Maresca llegó a Chelsea procedente del Leicester City con una misión clara: demostrar que podía ejercer como entrenador en solitario en el Big Six. Aceptó el reto de un equipo sin rumbo, con una sobrepoblación de jugadores impresionante y gobernado por Todd Boehly, que parece gestionar el club como si fuera un videojuego: fichajes millonarios de jugadores 'atractivos' y decisiones rápidas que no siempre tenían sentido deportivo.

Enzo Maresca, en el partido de Champions ante la Atalanta / Associated Press/LaPresse / LAP
En sus 18 meses en el cargo, Maresca logró resultados notables: conquistó la Conference League y el Mundial de Clubes, y fue nombrado entrenador del mes en noviembre. Apenas dos semanas antes de su salida, aseguraba estar “absolutamente feliz y comprometido” con un contrato que llegaba hasta 2029. Sin embargo, discrepancias internas con la directiva terminaron con su marcha el 1 de enero, dejando claro que ni los logros ni la estabilidad contractual garantizan continuidad en la Premier, ni poder trabajar con libertad.
Rúben Amorim llegó al Manchester United tras brillar en Sporting CP, con la misión de lavarle la cara al equipo dejado por Ten Hag. Sin embargo, la envenenada herencia del neerlandés y la exigencia infinita de Inglaterra se han comido al portugués. Apenas 14 meses después de su nombramiento en noviembre de 2024, Amorim abandona Old Trafford.

El entrenador del Manchester United, Ruben Amorim decepcionado tras el partido ante el Wolverhampton Wanderers / EFE/EPA/ADAM VAUGHAN
Durante su etapa llevó al equipo a la final de la Europa League, aunque perdió el título contra el Tottenham. Pero en la Premier, los registros fueron para olvidar, batiendo récords de dudoso honor en el club. Su despido se siente más que esperado, como una crónica de una muerte anunciada, ahora sí que se puede usar el tópico periodístico.
La brutalidad inglesa y proyectos que sobreviven
Por desgracia, estos ejemplos son solo la punta del iceberg. En Inglaterra, los casos de entrenadores despedidos de 'golpe y porrazo' son numerosos. Basta recordar a Nuno Espírito Santo, que vivió un episodio que resume a la perfección la brutalidad de la Premier. A pesar de haber llevado al equipo a Europa la temporada anterior, Marinakis decidió prescindir de él tras tres jornadas en la nueva campaña.

Nuno Espirito Santo, en su etapa en el Nottingham Forest, en una foto de archivo el pasado día 21 de abril / NEIL HALL / EFE
El verdadero motivo de su adiós no fue deportivo, ni mucho menos: el magnate griego, conocido por su peculiar personalidad, lo echó por motivos personales, dejando claro que en Inglaterra los proyectos pueden morir incluso cuando el equipo está creciendo.
Estos casos no son excepciones. La Premier se ha consolidado como la liga donde la paciencia es un lujo reservado solo a quienes ganan desde el primer día. La consecuencia: dificultad para construir identidad en el club, establecer bien un sistema de juego y desarrollar jóvenes talentos.
Guardiola, una década en el Etihad
Aunque no todo es oscuro en Inglaterra. Pep Guardiola es el gran ejemplo de proyecto fructífero en la Premier. El de Santpedor ha sabido aprovechar de lujo los recursos económicos del Manchester City, inspirando a cientos de técnicos y cambiando la manera de entender el fútbol en el país. Con contrato hasta 2027, supera ya la década al mando del City y, pese a los accidentes del curso anterior, la directiva lo ha respaldado siempre, por lo menos de manera pública, demostrando que la paciencia y la confianza dan resultados.

Pep Guardiola, técnico del Manchester City / Adam Vaughan
Su excopañero, Mikel Arteta, también puede sentirse orgulloso del club para el que trabaja: el Arsenal. En el Emirates desde diciembre de 2019, la propiedad sigue confiando en él para alcanzar los objetivos. Va dando pasitos temporada tras temporada, construyendo un proyecto sólido aunque aún no haya conquistado la Liga que persiguen desde los tiempos de Wenger. El equipo ya está consolidado como contendiente al título y un habitual en Champions.

Míkel Arteta disputando el encuentreo de Champions entre el Arsenal y Brujas / Omar Havana
Es probable que muchos españoles piensen también en Andoni Iraola y su Bournemouth o Unai Emery y el Aston Villa. Pero hay trampa: los resultados les han respaldado siempre. En el caso de Emery, desde su llegada, el Villa pasó de sufrir a hacer sufrir a los grandes del Big Six.
El pasado 3 de diciembre, tras vencer al Brighton por 3-4, se convirtió en el entrenador con más victorias en la historia del club en Premier: 62 en 115 partidos. Esta temporada, en Birmingham están orgullosos de la tercera posición que ocupan en Liga, a solo seis puntos del líder, el Arsenal, y sus 15 puntos en la fase de grupo de la Europa League que los destacan en la tercera plaza.

Unai Emery y Andoni Iraola, antes de un partido en Premier League / EFE
En cuanto a Iraola, el Bournemouth ha sufrido pérdidas muy notables en verano: Huijsen, Kepa, Kerkez, Zabarnyi… y ahora suena Semenyo, pero pese a todo, el equipo sigue fuera del descenso. En su primera temporada, la 2023-24, el español logró récord de puntos en Premier y el año pasado firmó una meritoria novena plaza, consolidando un proyecto sólido en una liga de exigencia total.
La pregunta es inevitable: ¿realmente es interesante esta dinámica de éxitos fugaces y despidos tempranos? ¿O esta política extrema basada únicamente en el éxito constante? Cada sorprendente cambio en los banquillos es un recordatorio de que la estabilidad en Inglaterra sigue siendo un lujo casi imposible de alcanzar… salvo que tengas el respaldo que se ha ganado Guardiola, la capacidad de valorar el trabajo de Arteta que tienen en el Arsenal, o los resultados que confirman a Emery e Iraola.
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