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El líder acaba el año arrasando

El Liverpool de Arne Slot pasó por encima del West Ham en una exhibición de poderío ofensivo; solo Areola y la mala puntería de Salah evitaron un resultado escandaloso

Luis Díaz, básico para Arne Slot

Luis Díaz, básico para Arne Slot / AP

Albert Gracia

Albert Gracia

Enfrentarse ahora mismo al Liverpool es desquiciante y agotador. Va a una marcha más, tiene a sus mejores jugadores con la flechita para arriba y es una máquina incontenible de crear y crear fútbol. Arne Slot se permitió el lujo de dejar fuera del once a Darwin Núñez y jugar sin un '9' puro y el cuadro 'red' volvió a demostrar que, juegue quién juegue, el gol no se negocia. Baño tremendo a un West Ham que no se fue con ocho para su casa porque Salah estuvo algo fallón y porque Areola sacó un ramillete de manos salvadoras.

En el primer tiempo, el Liverpool ya tenía el partido en el bolsillo. Suspiró después del error inicial de Robertson que Paquetá no pudo aprovechar en una contra de manual. A partir de ahí, ya no hubo encuentro. Cogió las riendas el cuadro 'red' y, pese a que el West Ham plantó abajo su línea defensiva, las ocasiones no dejaron de caer.

Ocasiones para aburrir

Salah, Gakpo, Jones y Luis Díaz pusieron a prueba a Areola hasta que el colombiano hizo lo que el partido tanto pedía. El ex del Oporto, metido muy por dentro ante la ausencia de Darwin, buscó filtrar un balón interior, se quedó el rechace y no falló en el remate dentro del área. Fácil.

El Liverpool no bajó la quinta marcha y, pese al intento de Kudus de revitalizar a los suyos con sus regates y hasta con un balón a la madera, todo iba a caer por su propio peso. Falló el ghanés, no así Gakpo. Dejó pasar el balón Salah sabiéndose en fuera de juego, recogió el pase de Luis Díaz y se la dejó al neerlandés después de un toque sutil para que solo tuviera que empujarla. Se lo pasaban bien los 'reds', que matarían el partido muy pronto. Antes del descanso, el egipcio tuvo otras dos. La primera la anotó; la segunda, la desperdició.

En la reanudación, más de lo mismo. Salah volvió a tirar por la borda dos ocasiones muy claras. Sin embargo, el que se iba a unir a la fiesta iba a ser Alexander-Arnold, que se pasó por la frontal del área y su remate tocó en Kilman para despistar a Areola. Hubo más y mejores ocasiones del Liverpool, que metió muchos cambios en el segundo tiempo, y Diogo Jota cerró el marcador.