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PREMIER LEAGUE

El historial casi delictivo de Osmajic, futbolista del Preston inglés: expulsado por un cabezazo a un rival

El delantero del Preston se expone a un nuevo castigo tras el incidente con Lundstram, meses después del mordisco a Owen Beck y la sanción de nueve partidos por el caso Hannibal

Osmajic, delantero del Preston de la Championship

Osmajic, delantero del Preston de la Championship / @pnefcofficial

Joel Delgado Sánchez

Joel Delgado Sánchez

Milutin Osmajic ha vuelto a incendiar la Championship. En la recta final del Preston-Hull, con el partido ya cuesta arriba para los de Lancashire, el delantero montenegrino fue expulsado tras propinar un cabezazo a John Lundstram, una acción que provocó un tumulto y que ha dejado al club ante un nuevo problema disciplinario. El episodio llega con el balcánico todavía bajo el foco por su historial reciente: un mordisco que le costó ocho partidos y un caso de abuso racial que le supuso una sanción de nueve encuentros.

Un cabezazo que lo cambia todo

La acción fue tan breve como contundente y llegó cuando el partido ya estaba decidido. En el tramo final del Preston North End-Hull City, correspondiente a la jornada 28 del Championship y saldado con un 0-3, Osmajic se encaró con John Lundstram y terminó impactando con la cabeza en el rostro del centrocampista del Hull. El árbitro mostró roja directa al delantero montenegrino y la escena derivó en un conato de tangana, con varios jugadores implicados y más expulsiones en el caos posterior.

A partir de ahí, la cuestión ya no es solo el gesto, sino el castigo. La expulsión por conducta violenta suele traducirse en una sanción automática y, en el caso del de Montenegro, el debate se centra en si se quedará en el mínimo habitual o si podría agravarse por reincidencia. En Inglaterra, varios medios apuntan a un castigo de al menos tres partidos, aunque el expediente disciplinario podría ir a más cuando se revisen el acta arbitral y las imágenes.

El Preston, mientras, queda atrapado entre la frustración y la factura práctica. Pierde a un delantero en un tramo exigente del calendario, otra vez por un episodio que no tiene relación directa con el juego y que vuelve a colocar al equipo en el foco por motivos extradeportivos.

Un largo historial

La roja ante el Hull no llega en el vacío, sino como otro capítulo de una temporada ya marcada por los expedientes. En noviembre de 2025, Milutin fue sancionado con nueve partidos, 21.000 libras de multa y un programa educativo obligatorio tras ser declarado culpable por una comisión independiente en un caso de abuso racial contra Hannibal Mejbri, jugador del Burnley, durante un partido disputado en febrero de 2025. El delantero del Preston negó los hechos, pero el veredicto fue en su contra.

El club, además, no escondió su postura. 'The Lilywhites' mostraron públicamente su desacuerdo con la resolución, mantuvieron su apoyo al futbolista y, al mismo tiempo, recalcaron su rechazo a cualquier forma de discriminación.

Ese episodio, sin embargo, ya venía precedido por otro antecedente que había colocado su nombre bajo vigilancia. En octubre de 2024, el delantero de Montenegro recibió ocho partidos de sanción y 15.000 libras de multa por morder a Owen Beck, defensa del Blackburn, en un derbi de Lancashire. En aquella ocasión, el propio jugador admitió la conducta violenta. Y entonces, el entrenador Paul Heckingbottom dejó un mensaje que se ha repetido cada vez que el montenegrino vuelve al foco: "no hay lugar" para acciones así.

Un club atrapado entre el jugador y el ruido

El Preston mira ahora al corto plazo con un dilema evidente. En lo deportivo, Osmajic es un delantero útil, es el segundo máximo goleador del conjunto de Lancashire con cinco goles en quince partidos, pero su historial ha convertido cada estallido en una factura doble, la del resultado inmediato y la de las sanciones que vacían la plantilla. La noticia del cabezazo abre otra vez el mismo debate interno y externo sobre cuánto pesa el rendimiento cuando el coste disciplinario se repite.

De momento, el último capítulo ya está escrito. Cabezazo, roja, bronca y un nuevo expediente en camino. Lo que falta es el número final de partidos y si el fútbol inglés decide que esta vez la sanción debe ser ejemplar por reincidencia.