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PREMIER LEAGUE

Grealish, tras los pasos de Gascoigne y Rooney

El reciente fichaje del Everton ha explicado que eligió el dorsal '18' en honor a sus dos ídolos

Jack Grealish, presentado con el dorsal 18 en el Everton

Jack Grealish, presentado con el dorsal 18 en el Everton / Everton

Pau Osorio Farell

Pau Osorio Farell

Grealish, Gascoigne y Rooney son tres futbolistas con perfiles casi paralelos. Cada uno con sus matices, victorias y derrotas. Los tres levantaron copas tanto en el terreno de juego, como en el bar. Su fútbol despertaba pasiones y sus aventuras extradeportivas, críticas de todo tipo. Y ahora, tras la reciente llegada de Jack Grealish al Everton, los tres pasarán a la historia por portar el dorsal 18 de los 'Toffees'.

Esta alineación no es casualidad. De hecho, como explico el mismo jugador de Birmingham a los canales oficiales del club, eligió este distintivo dorsal para rendir un homenaje a sus dos compatriotas, ídolos del extremo en sus años de juventud: "Había otros números, pero mis dos jugadores ingleses favoritos de todos los tiempos son Wayne Rooney y Paul Gascoigne, y sabía que ambos llevaron el número 18 aquí. Así que, en cuanto supe que el acuerdo estaba cerca, eché un vistazo y vi que el número 18 estaba libre, lo cual era perfecto para mí. Era el único número que iba a elegir a partir de ese momento", explicó Grealish.

Gascoigne, la estrella que luchaba contra la depresión y las adicciones

Aunque los tres sean personajes muy similares, su paso por el Everton llegó en contextos muy distintos. El primero, cronológicamente hablando, fue el de Paul Gascoigne. El mediapunta de Gateshead llegó a Goodison Park en el año 2000, ya en el declive de su carrera futbolística y su vida personal. Firmó libre procedente del Bornemouth, donde el sobrepeso y la depresión fruto de sus adicciones empezaron a borrar, poco a poco, uno de los talentos más grandes que han visto jamás las gradas sajonas.

Gascoigne con el Everton

Gascoigne con el Everton / Liverpool Echo

'Gazza' era un superclase. Técnico, rápido y elegante. Era capaz de marcar y asistir, y así lo demostró en el Newcastle, el Tottenham, la Lazio o los Rangers, equipos que vivieron el apogeo de la superestrella británica. También encandiló a todo el país durante el Mundial de Italia 90, liderando a una selección inglesa que llegó hasta semifinales, donde fue eliminada por Alemania en los penaltis. Sin embargo, nada de esto se pudo ver en Goodison Park, donde su rendimiento no fue bueno. Empezó bien, pero su vida extradeportiva lo hizo decaer rápidamente. En el junio de 2001, Gascoigne ingresó 28 días en una clínica de rehabilitación de Arizona contra el alcoholismo y la depresión y, aunque volvería a vestir la elástica azul del Everton, nunca volvió a ser el jugador que maravilló a todo el país en los años 90. Finalmente, con la destitución de Walter Smith, figura paterna que también fue su técnico en el Rangers, 'Gazza' puso el punto final a su trayectoria en la élite envuelto en unos problemas extradeportivos que le han perseguido hasta la actualidad.

Rooney, el pequeño 'Toffee' que fue leyenda

Poco después de la marcha de 'Gazza', Goodison Park vivió la irrupción de un nuevo 'Bad Boy'. Un joven pecoso, rapado y sonrojado que, con el '18' a la espalda comenzó a brillar con luz propia en los estadios toda Inglaterra. Dotado de una fuerza sin igual y un latigazo de diestra que ha quedado grabado en la retina de todos los aficionados, el pequeño (1,76 metros) delantero de Liverpool firmó dos fantásticas temporadas que se ganaron el corazón de todos los 'Toffees'. Su gran rendimiento le valió para que el Manchester United de Sir Alex Ferguson pagara 37 millones de euros por él en un fichaje de récord que, con los años, pareció calderilla. Y es que si en Goodison Park, Rooney se hizo grande; en Old Trafford se hizo eterno. Ganó 5 Premier Legues, una Champions y se consagró como el mejor goleador inglés de la década hasta la llegada de Harry Kane.

Rooney durante su primera etapa en el Everton

Rooney durante su primera etapa en el Everton / X

Tras 13 años dominando Inglaterra y Europa, un Rooney de 32 años decidió volver a Goodison Park para disfrutar de un último baile. Así, la afición 'Toffe' recuperó a su eterna promesa, a ese rebelde aficionado del boxeo que se hizo un nombre a base de goles y, también, salidas de tono. Y es que el inglés nunca mantuvo un perfil bajo, trascendiendo también como una figura polémica acusado de infidelidades, difamar a su entrenador (David Moyes) y ser arrestado en 2017 por conducir bajo efectos del alcohol.

Y ahora, Grealish

Con esos precedentes -y referentes- Grealish comenzará una nueva aventura en Goodison Park. El inglés llegará cedido a Liverpool con una opción de compra de 60 millones y el objetivo de reflotar una carrera que llegó a su punto álgido en 2023. El inglés, que había llegado al Manchester City por 117,5 millones de euros, fue una pieza clave para que Pep Guardiola pudiera conseguir el 'Triplete'. Jack se erigió como protagonista tanto dentro como fuera del campo, protagonizando un año sensacional y una celebración que le consagró como toda una figura mediática.

Los años pasaron y ese Grealish se fue diluyendo. Sin embargo, ahora tiene la oportunidad de volver a brillar como hizo con el Aston Villa y, en sus primeros años, con el Manchester City. Además, lo podrá hacer en el mismo club que jugaron dos de sus grandes ídolos y con el mismo dorsal: El '18'. Solo el tiempo dirá si estará a la altura de sus antecesores.