¿Por qué tengo tantos gases?

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¿Qué cantidad de gases entra dentro de la normalidad? Según la American College of Gastroenterology, las personas expelemos diariamente una diez veces en promedio, aunque hacerlo incluso hasta veinte veces no resulta extraordinario. Sin embargo, muchas personas superan estas cifras, además de padecer el fenómeno de la distención abdominal. El comúnmente conocido como viente hinchado. En concreto, y como apuntan desde la institución estadounidense, un 7% de las personas experimenta gases excesivos y un 11% informa sentir distensión abdominal con frecuencia. La pregunta es: ¿por qué se produce ese exceso de gases?

Las respuestas las encontramos en la web oficial de la Mayo Clinic, una entidad sin ánimo de lucro dedicada a la investigación y la educación médica. Como conocemos por vox populi, una de las causas más habituales del exceso de gases en el organismo es el consumo de determinados alimentos. Desde Mayo Clinic ofrecen una lista de algunos de los culpables: frijoles y lentejas, productos lácteos que contienen lactosa, salvado de cereales, bebidas carbonatadas como los refrescos gaseosos o la cerveza, fructosa contenida en las frutas y verduras crucíferas como el repollo, el brócoli, la colifrlor, la col china o las coles de Bruselas.

Eso sí, los especialistas de la institución norteamericana advierten de que, aunque estos alimentos poseen una mayor capacidad para producir gases, los efectos concretos dependen de cada persona. Asimismo, otro factor muy importante además de los alimentos que comemos es cómo los comemos. En ese sentido, una ingesta excesivamente veloz o excesivamente abundante puede provocar una mayor ingesta de gases. Estos gases pueden ser expulsados de manera natural por nuestro organismo o acumularse para crear la molesta distensión abdominal. Sin embargo, existen otras prácticas que pueden hacernos tragar gases en exceso.

Como por ejemplo mascar chicle a menudo o fumar. No obstante, y como explican en la web de Mayo Clinic detalladamente, los gases tragados mediante una alimentación excesiva, una alimentación rápida, el fumar o el mascar chicles suelen acumularse en la parte superior del intestino. Por su parte, los gases adquiridos por comer demasiado de los alimentos flatulentos mencionados previamente suelen acumularse a lo largo del intestino delgado. Además, existe otro causante de la acumulación de gases en el intestino: trastornos y enfermedades digestivas que impiden una digestión completa de determinados alimentos.

Según cuentan desde la Mayo Clinic, estas enfermedades abarcan desde la pancreatitis autoinmune hasta la enfermedad celíaca, pasando por la enfermedad de Crohn, la enfermedad por reflujo gastroesofágico, la gastroparesia, la enfermedad inflamatoria intestinal, la diabetes, la obstrucción intestinal, el síndrome del intestino irritable, la intolerancia a la lactosa, la úlcera péptica, la colitis ulcerosa o los trastornos de la de la alimentación. Por eso resulta tan importante que, en caso de que los eructos, las flatulencias o incluso la distención abdominal sean muy frecuentes, acudamos a un médico especializado en asuntos digestivos.

En caso de que sean más frecuentes de lo normal, pero sin alcanzar un nivel exagerado, podemos aplicar los consejos proporcionados por el sitio web de salud estadounidense Healhtline. Como mantener un diario de alimentos y episodios de gases para identificar cuáles son aquellos que nos producen más flatulencias, más eructos y más distensión abdominal. La información es poder. Además, desde Healthline también aconsejan aumentar la cantidad de comidas pero reducir la cantidad de estas, masticar los alimentos adecuadamente, realizar ejercicio frecuentemente y probar medicamentos que absorben gases como el carbón activado.

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