¿Cómo controlar los nervios al hablar con alguien?

Existen mecanismos que pueden ser muy útiles a la hora de controlar esos nervios y salir airosos de la situación

Entre otras cosas, debemos intentar respirar tranquilamente desde los músculos del estómago y no desde el pecho

Hablar con alguien - Preguntas
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Muchas personas padecen ansiedad y nervios cuando tienen que interactuar con otras personas. Según dice el psicólogo Arturo Torres en el portal web especializado Psicología y Mente, esto puede deberse a factores tan diversos como la atracción por la persona con la que hablamos, el miedo a hablar en público, la timidez, la introversión o el síndrome del impostor, que sufrimos cuando percibimos que "no estamos a la altura de lo que se exigiría en el círculo social en el que se está". Sea como sea, existen mecanismos que pueden ser muy útiles a la hora de controlar esos nervios y salir airosos de la situación.

¿Pero cuáles exactamente? David Greenberg, presidente y director ejecutivo de Simply Speaking, así como el autor del bestseller Simply Speaking. The No-Sweat Way, enfocado precisamente en esta problemática, posee varios secretos para hablar en público o hablar con otra persona sin morirnos de miedo en el intento. Y uno de los más importantes, según cuenta en INC, es cambiar nuestra perspectiva negativa sobre los nervios. En palabras de Greenberg, "tu nerviosismo produce adrenalina, lo que te ayuda a pensar más rápido, hablar con más fluidez y agregar el entusiasmo necesario para transmitir tu mensaje".

Interiorizar esto conduce paulatinamente a una menor ansiedad frente al nerviosismo, lo que disminuye así  el propio nerviosismo. Después de todo, parte de los nervios que experimentamos se deben curiosamente a que sabemos que estamos nerviosos y los demás pueden percibirlo. Si comienza a no importarnos podemos ganar más confianza. Y, hablando de no importarnos tanto las cosas, el segundo consejo de Greenberg tiene que ver con la importancia que damos a la perfección: debemos "aceptar el hecho de que nadie consigue todo perfecto y tú tampoco". Las expectativas irreales aumentan nuestra ansiedad.

Como también lo hace la unilateralidad del discurso. Por eso es muy importante, apunta este especialista, la participación de la audiencia o de la otra persona. Eso podemos conseguirlo lanzando preguntas durante las conversaciones en lugar de enfrascarnos en monólogos. Debemos repartir la responsabilidad de las charlas.  Además, y siempre según Greenberg, debemos establecer contacto visual. Esto es productivo por muchas razones diferentes, pero en el caso concreto de los nervios porque genera más tranquilidad y vinculación. El esquivar la mirada y actuar nerviosamente acrecenta nuestro nerviosismo.

Lo hace porque somos conscientes de ello. En esos momentos corremos el riesgo de perder la atención de la conversación y comenzar a analizar nuestro comportamiento. Es ahí cuando, según el presidente de Simply Speaking, debemos intentar respirar tranquilamente desde los músculos del estómago y no desde el pecho. Además, agrega, "al inhalar dite a ti mismo 'estoy' y al exhalar 'relajado'". Y esto puede hacerse tanto durante la conversación como antes de ella. Sumir nuestro cuerpo y nuestra mente en un estado previo de relajación también puede ser muy beneficioso y aportarnos una mayor paz.

Pero no es lo único que podemos hacer antes de hablar con una persona o con muchas personas durante un evento público. También es muy recomendable "visualizar el éxito" y "practicar en voz alta". Después de todo, el entrenamiento conduce a la habilidad y una mayor habilidad nos proporciona una mayor confianza con la que afrontar las conversaciones o las exposiciones. Por último, Greenberg anima a evitar el consumo tanto de cafeína como de alcohol. La primera puede aumentar la frecuencia cardíaca y ponernos bastante más nerviosos. La segunda afectará lógicamente a nuestro rendimiento.

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