Thiago Fernández cambia la conversación en el Oviedo: el extremo podría convertirse en la pieza que Almada tanto reclama
El extremo, cedido por el Villarreal, ilusiona a la afición tras un gran debut

Thiago Fernández, en El Requexón / Fernando Rodríguez
Joaquín Alonso
Thiago Fernández aún no ha tenido tiempo de presentarse como es debido –apenas unos minutos el pasado sábado ante el Girona–, pero le bastaron para dejar una de esas acciones que marcan diferencias. El Oviedo ganó 1-0 y en la jugada del gol aparece su firma: un pase de calidad y de mucha solidaridad que abre el camino y desemboca en el tanto, con el posterior tanto de Chaira, que solo tuvo que empujarla. En el Tartiere, fue el más aclamado, con permiso de Cazorla.
El contexto es el que es. El Oviedo necesita puntos y necesita alternativas si quiere mantenerse en Primera. Thiago entró poco, pero se le vieron cosas: atrevimiento, personalidad, sensación de que no le quema la pelota aunque el partido esté caliente... Garra. Su llegada venía con recelo. No fue un fichaje recibido con aplauso unánime: había dudas por el origen de la operación, orquestada desde México. El oviedismo no lo vio con buenos ojos de entrada. también porque llevaba trece meses sin jugar por una lesión grave de rodilla. Pero con lo poco que se le vio ante el Girona, el ambiente ya parece otro. No porque se haya ganado nada todavía, sino porque se intuye una herramienta distinta.
La letra pequeña, eso sí, corta expectativas. Tiago está cedido por el Villarreal hasta final de temporada y sin opción de compra. Es decir: puede ser una pieza decisiva en la pelea y, aun así, que el futuro no dependa del Oviedo. En un curso en el que peleas por la permanencia, el que te puede ayudar a conseguirla viene con fecha de caducidad. Pero esto va de llegar vivos a mayo; lo demás, ya se verá.
Hay un detalle más que le podría abrir una puerta inmediata. Ayer, Hassan se entrenó en solitario en El Requexón, aunque tenía permiso del club por una cuestión personal y llegó más tarde que sus compañeros. Sin embargo, Thiago podría convertirse en algo más que un cameo ilusionante: una alternativa real, un recurso para agitar partidos, para ofrecer un perfil diferente cuando el guion se atasca. O puede terminar siendo el extremo titular que tanto solicitaba el técnico charrúa durante este mercado de invierno.
El Oviedo no se salva con una jugada, ni desciende por una mala tarde. Tienen que ser varias las que decanten este suceso. Pero hay futbolistas que, sin que nadie lo espere, cambian una conversación. Thiago Fernández ha empezado así: con la negativa de la afición, minutos contados y un pase que valió un partido. Ahora le toca lo difícil, que no es repetir el detalle, sino sostenerlo en el tiempo. Tendrá su segunda oportunidad en Vallecas.
Vía: La Nueva España
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