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Borran el récord mundial de medio maratón de Jacob Kiplimo en Barcelona por el rebufo de un coche

El 56:42 logrado por el ugandés en la Mitja Marató de Barcelona 2025 no será homologado por incumplir el reglamento de asistencia. La plusmarca mundial vuelve a manos de Yomif Kejelcha y Valencia recupera el récord

Kiplimo en la llegada de la Media Maratón de Barcelona

Kiplimo en la llegada de la Media Maratón de Barcelona

Juan Manuel Rodríguez Cifre

Juan Manuel Rodríguez Cifre

Barcelona

El récord mundial de medio maratón vuelve a cambiar de manos. World Athletics ha decidido no homologar la espectacular marca de 56:42 minutos lograda por Jacob Kiplimo en la Mitja Marató de Barcelona 2025 al considerar que el atleta ugandés se benefició de una ayuda externa no permitida por el reglamento: el rebufo del coche guía de la carrera. La decisión ha sido confirmada por la federación internacional al portal Runner’s World.

De este modo, la plusmarca mundial regresa a Yomif Kejelcha, que había fijado el récord en 57:30 durante la Media Maratón de Valencia en octubre de 2024. El tiempo de Kiplimo, que rebajaba el registro anterior en unos asombrosos 48 segundos, había generado admiración y también debate desde el mismo día de la prueba.

World Athletics, contundente

El comité encargado de la homologación ha determinado que el atleta corrió durante buena parte de la carrera demasiado cerca del vehículo que abría la prueba, reduciendo la resistencia al aire de forma significativa.

El reglamento de World Athletics, en su artículo 6.3, vigente desde finales de 2020, prohíbe expresamente cualquier tipo de asistencia, ya sea mediante personas que no participan en la carrera o a través de dispositivos técnicos o ayudas mecánicas.

Aunque la normativa no especifica una distancia mínima concreta entre el coche guía y los atletas de cabeza, las imágenes de la retransmisión mostraron en repetidas ocasiones a Kiplimo corriendo a apenas 10 o 20 metros del vehículo, un detalle que ya fue señalado y debatido en redes sociales tras la prueba. Ese vacío legal ha sido ahora clave en una decisión que devuelve el récord mundial a Valencia y reabre el debate sobre los límites entre innovación organizativa y asistencia indebida en las grandes carreras en ruta.